El A350-1000ULR rompe récord de vuelo más largo con 24 horas y 24 minutos

Un avión que integra componentes fabricados en España ha marcado un hito en la historia aeronáutica. El Airbus A350-1000ULR permaneció 24 horas y 24 minutos en el aire durante un ensayo entre Melbourne (Australia) y Toulouse (Francia), un recorrido de más de 23.000 kilómetros. Esta prueba forma parte del Proyecto Sunrise impulsado por la aerolínea australiana Qantas. El vuelo no solo batió el récord anterior, sino que generó una expectación sin precedentes: más de 3,6 millones de personas siguieron el trayecto en tiempo real a través de Flightradar24, convirtiéndose en el segundo vuelo más visto en la historia de la plataforma.

Detrás de este logro se encuentra una contribución española. La empresa Delta Vigo, proveedora de Airbus, participa en la fabricación de distintas partes de la familia A350, incluyendo el modelo que protagonizó este vuelo. Componentes del fuselaje, las alas, los estabilizadores de cola y otras aeroestructuras salen de sus instalaciones para integrarse en un avión que busca transformar los viajes de larga distancia.

La prueba culminó en la mañana del martes con el aterrizaje del aparato en la factoría principal de Airbus en Toulouse, tras una travesía ininterrumpida que demostró las capacidades de la variante Ultra Long Range (ULR) antes de su entrada en servicio comercial.

Un récord que abre una nueva etapa en la aviación

Este vuelo representa un antes y un después para la aviación comercial. Hasta ahora, la plusmarca pertenecía al Boeing 777-200LR, que en 2005 permaneció 22 horas y 42 minutos en el aire durante un vuelo entre Hong Kong y Londres a través del Pacífico. El A350-1000ULR ha superado ese registro al convertirse en el primer avión comercial capaz de mantenerse volando más de un día completo sin escalas.

La aeronave despegó desde Melbourne y recorrió más de 23.000 kilómetros antes de aterrizar en Toulouse. Durante el trayecto atravesó ambos trópicos, cruzó el ecuador y llegó a aproximarse al Círculo Polar Ártico, una ruta diseñada para poner al límite las prestaciones del aparato en condiciones reales de operación.

No se trató de un vuelo con pasajeros, sino de un ensayo de certificación dentro del Proyecto Sunrise, el programa de Airbus y Qantas para hacer viables las conexiones comerciales sin escalas entre Australia, Europa y Norteamérica. El fabricante europeo sometió al modelo a una intensa campaña de pruebas desde junio pasado para validar todos los sistemas antes de su entrada en servicio.

El primer vuelo del Qantas A350-1000ULR (Airbus)

Vigo, presente en el avión que batió el récord

Aunque el protagonista del récord es un avión europeo, parte de su historia se escribe en Galicia. La empresa Delta Vigo lleva años consolidándose como uno de los proveedores estratégicos de Airbus y participa en la fabricación de numerosos elementos de la familia A350.

La compañía produce componentes de las alas, distintas secciones del fuselaje, puertas para pasajeros y mantenimiento, el denominado belly fairing —el carenado entre las alas— y los estabilizadores de cola, además de suministrar líneas de fabricación para materiales compuestos y aeroestructuras destinadas a las diferentes versiones del modelo.

La colaboración entre Airbus y la firma gallega se ha intensificado en los últimos años hasta convertirse en una relación estratégica. Ambas compañías desarrollan proyectos conjuntos de investigación e innovación, y ese crecimiento ha llevado a Delta Vigo a reforzar su presencia internacional con oficinas en Múnich y Hamburgo, dos enclaves clave para la industria aeronáutica europea.

El incremento de la producción previsto por Airbus también impulsa la expansión de la empresa gallega. Delta ejecuta un plan de inversión para ampliar sus instalaciones en Porto do Molle (Nigrán), donde prevé aumentar su capacidad industrial para responder a la creciente demanda de programas aeronáuticos.

El avión con el que Qantas quiere unir Australia y Europa sin escalas

El vuelo récord no persigue únicamente un logro simbólico. Es la demostración práctica de que el A350-1000ULR puede hacer realidad uno de los proyectos más ambiciosos de la aviación comercial: conectar Australia con Europa sin necesidad de escalas.

Ese es el objetivo del Proyecto Sunrise, mediante el cual Qantas pretende operar vuelos directos entre Sídney y Londres, además de otras rutas como Nueva York. Durante décadas, estos trayectos obligaban a realizar una o varias paradas intermedias, dando origen a la conocida Ruta del Canguro que enlazaba Australia con Europa mediante escalas en Asia u Oriente Medio.

Para poner en marcha este plan, la aerolínea australiana ha encargado 12 unidades del A350-1000ULR. La primera está prevista para abril de 2027 y, si se cumplen los plazos, los vuelos comerciales diarios entre Sídney y Londres comenzarán en octubre de ese mismo año.

La variante ULR incorpora modificaciones respecto al A350 convencional para aumentar su autonomía. Destaca la incorporación de un depósito adicional con capacidad para unos 20.000 litros extra de combustible, además de mejoras estructurales y una distribución específica de la cabina orientada a optimizar el peso y el confort durante trayectos superiores a veinte horas.

Los aviones de Qantas estarán configurados con 238 plazas, una cifra inferior a la habitual en este tipo de aeronaves para favorecer la autonomía y ofrecer más espacio en vuelos que se prolongarán prácticamente un día entero.

Más de 3,6 millones de personas pendientes del vuelo

La dimensión del reto despertó un enorme interés incluso fuera del sector aeronáutico. Desde el momento del despegue, miles de usuarios comenzaron a seguir el recorrido del avión a través de Flightradar24, la plataforma de referencia para monitorizar el tráfico aéreo mundial.

Durante las primeras horas ya había decenas de miles de personas conectadas observando su trayectoria. La cifra aumentó conforme el aparato se aproximaba a Europa y alcanzó picos de más de 100.000 usuarios simultáneos durante la aproximación al aeropuerto de Toulouse, donde incluso tuvo que frustrar un primer intento de aterrizaje antes de completar la maniobra.

Una vez finalizado el ensayo, Flightradar24 confirmó que el vuelo había acumulado más de 3,6 millones de espectadores, convirtiéndose en el segundo más seguido de la historia de la plataforma. Solo el vuelo que transportó el féretro de la reina Isabel II registró una audiencia superior.

Fuente: Infobae

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