Los objetos más íntimos de Frida Kahlo —trajes típicos de Tehuantepec, corsés ortopédicos, joyas, cosméticos, diarios y cartas— abandonan la emblemática Casa Azul de Ciudad de México para aterrizar, por primera vez en la región, en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba). La exposición, bautizada Viva Frida, se inaugura oficialmente el sábado 19 de septiembre a las 19:00 y abre al público desde el domingo 20 de septiembre hasta el 15 de marzo de 2027. El anuncio lo realizaron hoy al mediodía en la sede del museo Elina y Eduardo Costantini, junto a la embajadora de México en Argentina, Lilia Rossbach Suárez.
Esta muestra, que promete convertirse en uno de los grandes hitos culturales del año en Buenos Aires, llega en un momento especial para el Malba: la institución celebra 25 años y la exhibición forma parte central de los festejos. Eduardo Costantini, fundador del museo, explicó: “Coincidimos con la disponibilidad de la muestra con la Casa Azul y sin duda establecimos la inauguración conjuntamente con el programa de celebración. Para nosotros es una muestra protagónica y tenemos toda la esperanza de que realmente será un boom de público.”
Organizada por la Semana de la Alta Costura Argentina (SAC), bajo la dirección de Elina Costantini, y el Museo Frida Kahlo de México, Viva Frida cuenta con la curaduría de la doctora Circe Henestrosa y la colaboración de Gannit Ankori. El enfoque de esta muestra la distingue de otras dedicadas a la artista: la vestimenta y la autorrepresentación son el eje central, y los objetos personales dialogan con pinturas y fotografías de la Colección Malba–Costantini.
Entre las obras clave se incluyen el Autorretrato con chango y loro (1942), Diego y yo (1949) —el último autorretrato pintado por Kahlo antes de morir, que en 2021 batió un récord de subasta para el arte latinoamericano— y la litografía Sin título (El aborto) (1932). A esto se añade un archivo documental de la crítica de arte y amiga de Frida, Raquel Tibol, con fotografías, cartas y otros objetos. La curadora Henestrosa explicó, mediante un video proyectado durante la presentación, que el planteamiento curatorial es una lectura transversal de los procesos creativos: “Esta exposición no es la típica exposición de pinturas. Esta es una exposición que reúne todos los procesos creativos de Frida Kahlo.” Relató que su primer acercamiento fue a través de la moda: al estudiar los vestidos, notó que la forma en que Kahlo se vestía seguía la misma lógica con la que pintaba y con la que varios fotógrafos la retrataron. “Esta relación entre los objetos nos enseña cómo el vestido era tan importante como la pintura y se informaban el uno al otro.”

La elección del vestido tehuana —originario de la cultura matriarcal de Oaxaca— no fue ni casual ni puramente estética. La prenda, que incluye un tocado, un huipil corto y una falda larga, concentra la decoración en la parte superior del torso. Según Henestrosa, esa geometría tenía un propósito claro: “ella concentra la mirada del espectador del torso hacia arriba, distrayéndonos de su cuerpo roto”. El vestido actuó así como armadura y como declaración política al mismo tiempo. La muestra también replantea la narrativa sobre el sufrimiento de Kahlo. “La exposición no habla tanto de los discursos como en los años ochenta, que la ponen como muy sufrida”, señaló Henestrosa. “Nosotros la ponemos como una mujer que, a pesar de que tuvo adversidades, encontró expresiones creativas a través de su arte, su vestido y su vida.” La curadora subrayó que Kahlo fue una artista mexicana, de color, en un mundo dominado por hombres, que pintó las experiencias del cuerpo femenino en pequeño formato. “Cuando vemos sus pinturas es como si nos estuviera hablando a nosotros mismos.”
La llegada de la exposición a Buenos Aires también tiene un componente diplomático. Lilia Rossbach Suárez, embajadora de México en Argentina, citó a los escritores Carlos Fuentes y Octavio Paz para situar la figura de Kahlo: “Frida Kahlo, según Carlos Fuentes, fue una mujer que hizo de su existencia un incesante creación de libertad. Octavio Paz escribió: ‘Frida Kahlo fue una de las primeras artistas que convirtió su vida en una obra de arte’.” Para Rossbach Suárez, Kahlo pintó su cuerpo, sus heridas y sus sueños, pero al hacerlo retrató el alma de un país. “Su obra continúa conmoviendo porque en ella el dolor nunca derrota la esperanza.”
La embajadora calificó a Viva Frida como un espacio de encuentro entre ambas naciones: “será una conversación abierta entre dos países que reconocen en la cultura un territorio de libertad, memoria y afecto. Más bien diría yo amor.” Por su parte, Elina Costantini, fundadora de la SAC, adelantó que los visitantes se sorprenderán: “van a poder ver mucho más de lo que ustedes se imaginan, mucho más de la Casa Azul y se van a poder emocionar, llorar y reír.”
Fuente: Infobae