Estudio revela que el tamaño de la pupila refleja emociones como miedo y empatía

Un equipo internacional de investigadores ha confirmado que las pupilas pueden manifestar emociones complejas y que sus cambios no solo responden a la iluminación del entorno. El hallazgo, publicado en la plataforma de acceso abierto de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), indica que el diámetro pupilar transmite información sobre el estado afectivo de una persona, lo que abre nuevas posibilidades para entender las reacciones humanas en ámbitos sociales y clínicos.

De acuerdo con los autores del estudio, las fluctuaciones en el tamaño de las pupilas permiten identificar reacciones vinculadas al miedo, la sorpresa, el interés o la empatía, incluso cuando no hay variaciones visibles en la luz ambiental. El equipo examinó a participantes de distintas nacionalidades y edades, y notó que los patrones pupilares coincidían con emociones específicas al exponerlos a diversos estímulos visuales y auditivos.

Especialistas consultados por New York Times resaltan que estos avances podrían tener aplicaciones relevantes en áreas como la psicología clínica, la neurología y la interacción hombre-máquina, ya que la medición de la respuesta pupilar ofrece una herramienta objetiva para evaluar estados internos que antes dependían de la autopercepción o el lenguaje verbal. “Las pupilas se convierten así en una ventana directa a las emociones”, cita el medio estadounidense al referirse a los resultados obtenidos.

El artículo científico añade que la monitorización pupilar podría ayudar a mejorar el diagnóstico y el seguimiento de trastornos del ánimo, ansiedad o espectro autista, así como optimizar la comunicación en entornos de alta exigencia emocional. Los expertos coinciden en que este descubrimiento amplía el conocimiento sobre los mecanismos biológicos de la emoción y refuerza la importancia de los indicadores fisiológicos en la comprensión de la conducta humana.

El papel de la pupila en la comunicación emocional

La monitorización pupilar podría mejorar el diagnóstico y el seguimiento de trastornos del ánimo, ansiedad y espectro autista - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según la investigación divulgada en Proceedings of the National Academy of Sciences y respaldada por el National Institutes of Health (NIH), el tamaño de la pupila se modifica ante diferentes emociones, como la tristeza, el miedo o la alegría.

El fenómeno, conocido como “dilatación emocional”, ha sido estudiado en laboratorios con voluntarios sometidos a imágenes y sonidos capaces de provocar distintas reacciones afectivas. Los resultados muestran que, ante estímulos emocionalmente intensos, la pupila puede expandirse hasta un 50% respecto a su diámetro en reposo. La American Psychological Association (APA) subraya que este reflejo no depende solo de la luminosidad, sino también del nivel de excitación interna y del contexto social.

La doctora Hess Gray, experta en neuropsicología y autora participante en el estudio, explicó que “la pupila es un marcador automático y no verbal del estado emocional, útil para detectar reacciones auténticas más allá del control consciente”.

En el artículo original, los autores detallan que, ante una situación de amenaza, el ojo humano tiende a abrirse más, permitiendo que la pupila aumente su tamaño y facilitando la captación de detalles en el entorno. Este patrón se ha observado tanto en adultos como en niños y en distintas culturas, lo que sugiere que el vínculo entre la pupila y la emoción es universal.

Implicaciones para la psicología y la inteligencia artificial

La investigación en Proceedings of the National Academy of Sciences indicó que la pupila puede expandirse hasta un 50% ante estímulos emocionalmente intensos - (Imagen Ilustrativa Infobae)

La publicación del estudio en la biblioteca digital de los National Institutes of Health ha generado interés entre especialistas en salud mental y tecnología. Según el reporte de la American Psychological Association, el análisis de la dilatación pupilar ya se utiliza en investigaciones sobre ansiedad, depresión y trastornos del espectro autista, donde la observación de este reflejo ofrece pistas sobre el procesamiento emocional en personas con dificultades para expresar sus sentimientos.

El doctor Paul Ekman, psicólogo referente en el estudio de las emociones, declaró a The New York Times que “el seguimiento pupilar puede complementar la evaluación clínica y el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial capaces de interpretar emociones humanas de modo más preciso”. Las aplicaciones potenciales van desde la detección temprana de estrés en entornos laborales hasta la personalización de interfaces tecnológicas sensibles al estado del usuario.

Otra fuente internacional, la revista Scientific American, publicó que “los sistemas de reconocimiento de emociones basados en pupilas podrían ayudar a diagnósticos más objetivos y reducir el margen de error en la interpretación de señales emocionales ambiguas”. Esta tecnología, en desarrollo en empresas de Silicon Valley, promete mejorar la interacción entre humanos y máquinas, y podría implementarse en dispositivos médicos, automóviles y plataformas de telemedicina.

El estudio analizado advierte que, aunque la pupila aporta información relevante sobre el estado emocional, su interpretación debe considerar el contexto completo y otros factores físicos o ambientales. Las variaciones pueden deberse también a fatiga, consumo de medicamentos o enfermedades neurológicas, por lo que los investigadores llaman a utilizar este biomarcador como complemento y no como único indicador.

Fuente: Infobae

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