El expresidente de Bolivia Evo Morales (2006-2019) publicó un video donde se le ve manejando un automóvil en su fortín del Trópico de Cochabamba, intercambiando saludos con agentes de la fuerza antidrogas, quienes le permitieron continuar su trayecto a pesar de que pesa una orden de aprehensión en su contra por un caso de presunta trata agravada.
Las imágenes, tomadas desde el interior del vehículo, captan a Morales llegando a un control de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn), donde dos policías lo reconocen, cruzan saludos y sostienen una charla breve sobre la escasez de combustible y la devaluación del boliviano.
“Nos está fregando el gobierno, no hay gasolina y mira, el sueldo de ustedes pierde valor adquisitivo por la inflación va ser fregadísimo, hay que unirnos”, afirma Morales, y se despide con un apretón de manos: “vuelvo en la tarde”.
Tras la difusión del clip y en medio de la controversia por el incumplimiento de la orden de captura, el Ministerio de Gobierno (Interior) informó que abrió un proceso disciplinario contra los dos efectivos de la Felcn que aparecen en el video.

Según la cartera de Estado, los agentes fueron replegados a la Dirección General de la Felcn y serán investigados por el presunto incumplimiento de disposiciones institucionales, incluyendo desobediencia y violación de resoluciones administrativas emitidas por el Comando General de la Policía Boliviana, además del desacato a mandatos, órdenes y normativas reglamentarias.
La publicación del video ha reavivado las críticas hacia las autoridades nacionales por la falta de ejecución de la orden de aprehensión contra Morales, que lleva casi dos años vigente.
Durante todo este período, el exmandatario ha mantenido una vida pública y activa en el Trópico de Cochabamba, su bastión político y sindical en el centro del país, donde cientos de seguidores lo protegen para evitar su detención. Desde allí, Morales participa en mítines, recibe visitas y se moviliza entre distintas comunidades, mientras que las autoridades han reiterado en varias ocasiones que la Policía tiene un plan para capturarlo, aunque hasta ahora no lo han concretado.

En su más reciente declaración pública sobre el tema, a finales de junio, el presidente Rodrigo Paz advirtió que “ya le va a llegar la cárcel” y afirmó que si él tuviera una hija menor y el exmandatario fuera su vecino, “no estaría seguro”.
La orden judicial contra Morales está vinculada al delito de trata agravada de menores, que lo acusa de haber embarazado a una adolescente durante su presidencia. Según las pesquisas de la Fiscalía, Morales habría tenido una hija con una joven de 16 años en 2016, y el acta de nacimiento es una de las 170 pruebas recolectadas por los investigadores.
Por no asistir a las citaciones judiciales, la Justicia ordenó su arraigo, el congelamiento de sus cuentas bancarias, lo declaró en rebeldía y emitió desde octubre de 2024 al menos tres órdenes de captura que, según las autoridades, continúan en vigor.
Aunque el exmandatario no ha negado la comisión del delito, ha señalado en múltiples ocasiones que la investigación tiene motivaciones políticas.
Fuente: Infobae