El sueño de los cachalotes ha despertado la curiosidad de la comunidad científica por sus similitudes con el comportamiento humano. Investigaciones recientes revelan que estos grandes cetáceos, además de poseer sofisticados sistemas de comunicación, también muestran formas de descanso que han llamado la atención de especialistas en biología marina. La pregunta de cómo y por qué estos animales logran dormir bajo el agua sin necesidad de subir a la superficie intriga tanto a biólogos como a observadores del mundo animal.
Un nuevo estudio publicado en la revista Journal of Experimental Biology aporta datos reveladores sobre el sueño de los cachalotes y se enfoca en la liberación de burbujas como un posible mecanismo para controlar la flotabilidad mientras descansan.

La investigación fue liderada por Noémie Freymond, actualmente doctoranda en la Universidad de Neuchâtel, junto con Patrick Miller, investigador de la Escuela de Biología de la Universidad de St Andrews. Según el artículo, Miller realizó la primera descripción del comportamiento de descanso en estos animales, mientras que Freymond profundizó en el tema durante su tesis doctoral.
Los cachalotes, conocidos científicamente como Physeter macrocephalus, duermen entre 10 y 15 minutos seguidos bajo el agua, en posición vertical con la cabeza hacia arriba. Cuando descansan cerca de la superficie, evitan las aguas agitadas y se mantienen a una distancia que les permite emerger a respirar rápidamente si lo necesitan. Los investigadores han logrado identificar y describir este comportamiento, aportando una nueva perspectiva sobre la vida submarina de estos animales.

Formas y características del sueño en los cachalotes
Los cachalotes presentan distintas maneras de descansar bajo el agua. Una de ellas consiste en hundirse lentamente con la cola hacia abajo hasta alcanzar unos ocho metros de profundidad, mientras que otra opción es sumergirse con la cabeza hacia abajo y permitir que la propia flotabilidad de la cabeza los haga girar nuevamente. También pueden realizar inmersiones profundas, descendiendo más de 200 metros, y descansar mientras flotan de regreso a la superficie.
Durante estos períodos de reposo, los cachalotes permanecen inmóviles y en posición vertical, lo que facilita la observación y el registro de su comportamiento. Los científicos han determinado que este lapso breve pero suficiente les permite recuperar energías sin exponerse demasiado tiempo a posibles peligros en el entorno marino.

La hipótesis de las burbujas durante el sueño
El hecho de que los cachalotes puedan dormir en el agua sin ascender a la superficie ha generado preguntas entre los investigadores. Dada la gran cabeza y la considerable cantidad de aire en sus pulmones, cabría esperar que estos animales floten mientras descansan, lo que podría exponerlos a mayores riesgos.
La hipótesis planteada por el equipo de investigación sugiere que la clave para resolver este enigma radica en la liberación de burbujas durante el sueño. Al expulsar aire de sus pulmones, los cachalotes logran disminuir su flotabilidad, permitiéndoles permanecer sumergidos y en reposo sin ser arrastrados hacia arriba por la fuerza del aire acumulado en su cuerpo.
Esta teoría, documentada por primera vez de manera detallada en el estudio de Patrick Miller, encontró respaldo en los datos obtenidos durante las últimas observaciones en Noruega.

Observación y registro de burbujas
El equipo de investigadores monitorizó a 42 cachalotes en las Islas Lofoten, Noruega, utilizando dispositivos adheridos a sus cuerpos mediante succión. Estos instrumentos permitieron registrar los sonidos de las burbujas y la orientación del cuerpo de cada animal, lo que permitió determinar cuándo se encontraban en fase de descanso.
Una vez que los dispositivos se desprendían de los cachalotes y flotaban a la superficie, los científicos recuperaban los datos para su análisis en laboratorio. Los resultados mostraron que los cachalotes que descansaban cerca de la superficie liberaban una mayor cantidad de burbujas: en promedio, unas 11 por cada siesta. Por el contrario, aquellos que dormían mientras ascendían desde profundidades superiores a los 200 metros liberaban solo de 3 a 4 burbujas por período de descanso.
La diferencia en la cantidad de burbujas se asoció directamente a la profundidad a la que los animales descansaban, sugiriendo un mecanismo adaptativo para controlar la flotabilidad según las condiciones del entorno.

Qué función cumplen las burbujas
El análisis de los datos llevó al equipo a concluir que la liberación de burbujas es una estrategia para regular la flotabilidad mientras los cachalotes descansan. Cuando duermen cerca de la superficie, expulsan más aire para contrarrestar la tendencia natural de sus cuerpos a flotar. En cambio, al descansar a mayor profundidad, la presión del agua reduce la flotabilidad, por lo que necesitan liberar menos aire.
Una cuestión aún sin resolver es si los cachalotes expulsan burbujas de forma consciente o inconsciente mientras duermen. En el caso de los delfines, se sabe que la mitad de su cerebro permanece activa durante el sueño, lo que les permite controlar su entorno. Sin embargo, no está claro si los cachalotes emplean el mismo mecanismo o si, por el contrario, caen en un sueño más profundo, similar al de los humanos.
Fuente: Infobae