El enigma de Thot resuelto: ibis y babuino compartían brillo lunar

Por más de un siglo, la figura de Thot ha sido un enigma para los egiptólogos. A diferencia de la mayoría de las divinidades egipcias, que estaban ligadas a un solo animal, este dios podía manifestarse tanto como un ibis sagrado como bajo la forma de un babuino hamadryas. Esta dualidad alimentó debates interminables, ya que la unión simbólica de dos especies tan distintas carecía de una explicación clara. Mientras que la elección del ibis, con su pico curvado y plumaje llamativo, parecía razonable, la del babuino seguía sin una justificación concluyente.

Una investigación publicada en la revista Time and Mind ha arrojado luz sobre este misterio. Según el estudio, la clave para entender esta doble representación radica en un rasgo compartido por ambos animales: tanto el color del plumaje del ibis como el del pelaje del babuino reproducen con gran fidelidad el espectro luminoso de la luz lunar.

Una bulliciosa calle egipcia bajo dominio romano, c. 100 d.C., muestra la interacción entre comerciantes de diversas etnias y arquitectura mixta griega, romana y egipcia, con palmeras al fondo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los investigadores emplearon espectroscopia para comparar cómo la luz reflejada por estos animales coincide con la de la Luna, ofreciendo así una posible explicación científica a una cuestión que llevaba más de un siglo sin respuesta.

El papel de Thot en la religión egipcia

Thot ocupaba un lugar central en el panteón egipcio. Era considerado inventor de la escritura, protector del conocimiento y árbitro del orden cósmico, además de estar estrechamente relacionado con la Luna. Su figura aparece de forma constante en templos, tumbas y textos religiosos a lo largo de más de tres mil años.

Un ibis sagrado de plumaje blanco y un babuino hamadryas de pelaje plateado miran hacia el centro bajo la luz de una Luna llena difusa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Thot podía representarse como un ibis sagrado o como un babuino hamadryas sentado de manera solemne, contemplando el horizonte o levantando los brazos al cielo. Esta versatilidad lo diferenciaba de otras deidades que asociaban su imagen a un solo animal, como Anubis con el chacal o Hathor con la vaca. La razón para elegir el ibis se había vinculado a la forma de su pico y al contraste de su plumaje, pero la elección del babuino seguía siendo un punto sin explicación definitiva.

La investigación sobre ibis y babuino como símbolos lunares

El estudio publicado en Time and Mind parte de hipótesis filológicas que sugieren que el nombre de Thot podría derivar de términos afroasiáticos vinculados a “blanco”, “brillante” o “luminoso”. Los investigadores plantearon que el color era el factor decisivo en la elección de los animales, más allá de su forma.

Científicos y egiptólogos en el moderno laboratorio del Museo Fitzwilliam analizan meticulosamente fragmentos de papiros antiguos utilizando microscopios digitales 3D y pantallas con imágenes ampliadas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Usando espectroscopia, analizaron ejemplares de ibis y de dos especies de babuino —oliva y hamadryas— conservados en el Museo Americano de Historia Natural. Midieron las longitudes de onda reflejadas por el plumaje y el pelaje, y las compararon con el espectro de la luz lunar. Tanto el ibis sagrado como el babuino hamadryas mostraron perfiles espectrales muy similares a la luz de la Luna, a diferencia del babuino oliva, cuyo pelaje refleja tonos verdosos. Este hallazgo respalda la idea de que los antiguos egipcios seleccionaron especies cuya apariencia luminosa evocaba la divinidad lunar.

El papel del color en la selección de animales sagrados

El análisis espectroscópico demuestra que la elección de animales para representar a Thot respondía a criterios visuales precisos. Los egipcios, observadores detallistas de la naturaleza, distinguían especies parecidas y reproducían esas diferencias en sus relieves y pinturas. El brillo plateado del pelaje del babuino hamadryas y el blanco del ibis sagrado resultaban visualmente análogos a la luz lunar, lo que los convertía en señales visibles de lo divino.

Un ibis sagrado y un babuino hamadryas se encuentran dentro de un templo antiguo con jeroglíficos, bañados por la luz de una luna llena a través de una abertura en el techo. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la cultura egipcia, el simbolismo del color era esencial. Así como el blanco se asociaba con la pureza y el dorado con el poder, el resplandor lunar se vinculaba a lo sagrado. Por ello, entre todas las especies disponibles, se eligieron aquellas cuya luminosidad recordaba a la Luna.

El lugar de los babuinos en la religión egipcia

La relación de los egipcios con los babuinos era excepcional si se compara con otras culturas africanas, donde estos animales eran considerados problemáticos. En Egipto, se les rendía culto: se han hallado cientos de babuinos momificados en templos y necrópolis, algunos con nombres propios y rituales funerarios. Textos antiguos describen comportamientos de estos primates que llamaban la atención de los sacerdotes, como sus reacciones ante fenómenos astronómicos relacionados con el Sol y la Luna. Esta fascinación, sumada al brillo particular de su pelaje, contribuyó a que el babuino hamadryas fuera elevado a símbolo y representación de Thot, consolidando su papel como dios lunar y figura central del pensamiento religioso egipcio.

Fuente: Infobae

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