Bernard Arnault niega versiones de pugna familiar por su imperio de lujo

El empresario Bernard Arnault, la persona más acaudalada de Europa y creador del gigante del lujo que agrupa marcas como Louis Vuitton, Dior, Tiffany & Co. y Hennessy, rompió su habitual silencio mediático. Por primera vez, recurrió a su perfil personal en la red social X para manifestar su gratitud hacia quienes le enviaron mensajes de apoyo después de que se divulgara una carta abierta que dirigió al periódico Le Monde. En esa misiva, el empresario de 77 años respondió a las informaciones que sugerían una supuesta disputa entre sus familiares por el control de su conglomerado.

Arnault, quien durante largo tiempo ha optado por un perfil bajo y una escasa actividad en plataformas digitales, escribió en X que valoraba profundamente las muestras de respaldo recibidas tras su réplica al rotativo galo.

«He sido muy sensible a los numerosos mensajes que me han dirigido tras mi carta abierta al Monde», señaló Arnault en su primera publicación personal en la red social.

Agregó en el mismo mensaje, firmado con su nombre: «Quería darles las gracias a todas y todos ustedes, directamente y personalmente, aquí, en X. ¡Gracias!»

La carta abierta a Le Monde se había difundido antes a través de los canales oficiales de LVMH, el grupo que Arnault preside y que reúne algunas de las firmas de lujo más emblemáticas del planeta. En ese texto, el magnate cuestionó la interpretación que diversos artículos hacían de su trayectoria, su poder empresarial, sus vínculos con los medios y las versiones sobre posibles tensiones dentro de su entorno familiar.

El empresario francés Bernard Arnault, al frente del grupo de lujo LVMH, asiste a la reunión anual de accionistas de la compañía en París (REUTERS/Stephanie Lecocq)

En su respuesta, Arnault desmintió categóricamente las afirmaciones que apuntaban a una fractura entre sus cinco hijos y defendió la cohesión de su núcleo familiar. También puso en duda las especulaciones acerca de una supuesta lucha interna por la sucesión del grupo, asegurando que quienes pronostican una ruptura deberán aguardar mucho tiempo.

«Que al menos sirva para algo: para ahorrar energías a todos aquellos que apuestan por una ruptura familiar para vender periódicos. Tendrán que esperar mucho tiempo», manifestó Arnault en alusión a los que sostienen que existen divisiones en su familia.

La cuestión de la herencia del empresario francés despierta gran interés debido a la magnitud del imperio que ha edificado durante décadas. Bajo su conducción, LVMH se convirtió en uno de los conglomerados de lujo más grandes del orbe, con actividades en moda, joyería, relojería, bebidas y hoteles.

Los cinco vástagos de Arnault desempeñan actualmente funciones dentro del grupo o de algunas de sus marcas principales. Delphine Arnault dirige Christian Dior Couture, una de las firmas más relevantes del conglomerado. Antoine Arnault se ocupa de la imagen corporativa y la comunicación del grupo. Alexandre Arnault ha tenido cargos de responsabilidad en Tiffany & Co., mientras que Frédéric Arnault y Jean Arnault también han forjado sus carreras en distintas divisiones empresariales.

Bernard Arnault, presidente y CEO de LVMH, junto a su esposa Hélène Mercier-Arnault, llegan a una cena de Estado ofrecida por el presidente francés Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo, en París (REUTERS/Abdul Saboor)

La participación de sus hijos en el negocio familiar ha alimentado durante años las conjeturas sobre quién asumirá el liderazgo cuando Arnault se retire. No obstante, el empresario rechazó las interpretaciones que presentan esa futura transición como un conflicto interno. En su carta, destacó que su familia sostuvo conversaciones para explicar sus roles dentro de la compañía y defendió la unión entre sus miembros.

«Mis cinco hijos, mi esposa y yo. Todos presentes, todos disponibles, todos unidos», afirmó.

Arnault también rebatió la noción de que la competencia dentro de una familia empresarial implique forzosamente un enfrentamiento y subrayó que el sector del lujo exige una perspectiva a largo plazo.

«El lujo es uno de los pocos sectores que piensa en términos de generaciones en lugar de trimestres», escribió al referirse a la estrategia que, según él, debe orientar a las compañías de esa industria.

Además de hablar sobre su familia, Arnault cuestionó las críticas vinculadas con su influencia económica y sus conexiones con medios de comunicación franceses. En su misiva aludió al debate sobre la independencia editorial y mencionó la relación entre algunos accionistas de medios y su entorno familiar. De modo particular, se refirió a Xavier Niel, fundador del grupo de telecomunicaciones Iliad y uno de los accionistas individuales de Le Monde. Niel, además, es pareja de Delphine Arnault, la hija mayor del empresario.

Bernard Arnault, empresario francés responsable de uno de los mayores grupos de lujo del mundo (REUTERS/Benoit Tessier/Archivo)

Con un tono irónico, Arnault escribió que algún día alguien debería explicarle «la geometría precisa de la independencia editorial francesa», en alusión a los debates sobre la relación entre empresarios, medios y accionistas.

Esta publicación en X representó una aparición inusual del empresario francés en el ámbito público. Durante años, Arnault mantuvo una estrategia de comunicación discreta y evitó responder personalmente a rumores o cuestionamientos, dejando la comunicación corporativa en manos de las estructuras del grupo.

De acuerdo con estimaciones financieras internacionales, su fortuna supera los 150.000 millones de dólares, lo que lo sitúa entre las personas más ricas del mundo. Su influencia está ligada tanto al sector del lujo como a la economía francesa, donde LVMH representa una de las compañías más importantes.

Fuente: Infobae

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