Compartir tiempo con abuelos, nietos y familiares no representa únicamente un gesto de cariño; para las personas de la tercera edad, esta interacción puede convertirse en un estímulo directo para la salud mental, la memoria y el estado anímico. Además, actúa como una barrera frente al aislamiento que, de agravarse, puede desencadenar depresión, hospitalizaciones e incluso la muerte. Así lo advirtió el médico geriatra José Alberto Trop, presidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Rosario.
Trop señaló que el vínculo entre generaciones va más allá de la simple compañía. Según su explicación, esta relación activa la motivación, la atención, los sentidos, los afectos y las emociones, colocando a la persona mayor en un escenario de intercambio donde reaparecen el movimiento, la palabra, la comunicación y el aprendizaje.
El especialista también describió un cuadro de alerta que se puede detectar en el hogar. Para Trop, una de las claves está en observar cambios cotidianos que muchas veces se naturalizan dentro de la familia: que el adulto mayor permanezca quieto, inactivo, sin interés por movilizarse ni ganas de salir de casa, que pase todo el día en pijama, descuide su aseo y alimentación, o no tenga fuerza para resolver tareas domésticas sencillas.
Para el presidente de la entidad rosarina, estas señales podrían indicar un proceso de aislamiento vinculado a depresión, irritabilidad, trastornos del sueño, arritmias, hipertensión, accidente cerebrovascular, estreñimiento y hospitalizaciones.

En su mensaje por el Día del Abuelo, Trop sostuvo que el contacto personal conserva un valor que las pantallas no pueden reemplazar. También pidió a los jóvenes que escuchen los consejos de sus abuelos, que no los descalifiquen ni asuman que sus palabras han perdido valor por no manejar computadoras o celulares con la misma destreza que ellos.
El vínculo intergeneracional estimula distintos tipos de memoria
Al explicar por qué la relación con los niños tiene efectos sobre el bienestar, Trop afirmó: “estimulan las actividades cognitivas” y también “los distintos tipos de memoria: emocional, procedural, semántica y ejecutiva”. Su planteamiento no se limitó a un beneficio anímico, sino que incluyó funciones mentales.
El geriatra agregó que los diálogos y la comunicación enriquecen tanto a la persona mayor como a los más pequeños. En ese intercambio, dijo, los niños y adolescentes reciben “toda la experiencia” y “la sabiduría de la vida” que acumulan los adultos mayores.
La inactividad, el encierro y el silencio aparecen como señales de alerta
También advirtió sobre otro síntoma: cuando la persona mayor “no quiere hablar” o “no contesta”.
Según explicó, ese repliegue puede anticipar cuadros que requieren intervención médica y psicológica profesional. El deterioro no queda, en su descripción, encerrado en el plano emocional: puede avanzar hacia irritabilidad, problemas de sueño, arritmia cardíaca, hipertensión arterial, accidente cerebrovascular y otras complicaciones físicas.
Los juegos simples y el movimiento físico, entre las recomendaciones
Frente a ese riesgo, Trop recomendó actividades de bajo costo y fácil acceso para mantener el contacto entre abuelos y nietos. Entre ellas mencionó juegos de mesa simples, juegos con pelota, tejo, damas, ajedrez, caminatas al aire libre, desayunos, meriendas, almuerzos o cenas compartidas.

También propuso acompañar a los niños a plazas y parques, alentarlos a usar hamacas, juegos de altura y dispositivos mecánicos simples. En la misma línea, planteó que no hace falta gastar mucho dinero en entretenimientos sofisticados “con monedas y lucecitas”.
El especialista puso el foco en propuestas ligadas al movimiento físico: lanzar pelotas, levantar objetos pequeños, saltar, usar cuerdas, trepar en juegos de parques infantiles, aprender a nadar o iniciarse en algún deporte. Para Trop, ese tipo de experiencias resulta valioso en la relación entre niños, jóvenes y ancianos.
El mensaje a los nietos: escuchar ahora, antes de que el tiempo se cierre
Para el presidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Rosario, la comunicación “persona a persona” conserva un lugar central:
“Lo más importante es la comunicación de persona a persona, poder escuchar, hablar, jugar, amar, emocionarse con los seres queridos”.

Fuente: Infobae