La relación bilateral entre Argentina y Brasil atraviesa su momento más tenso desde la asunción de Javier Milei como presidente. Las declaraciones del mandatario argentino contra Luiz Inácio Lula da Silva y el ministro del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes, realizadas durante un acto político en San Pablo, desencadenaron una respuesta inmediata del gobierno brasileño. El canciller Mauro Vieira ordenó llamar a consultas al embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Glinternick Bitelli, como gesto de protesta ante lo que consideraron descalificaciones inaceptables contra el jefe de Estado y el Poder Judicial de Brasil.

Según fuentes oficiales brasileñas, la medida fue una reacción directa al malestar generado por los insultos del presidente Milei. Para Diego Guelar, ex embajador argentino en Brasil, Estados Unidos y China, y una de las voces más autorizadas en materia de política exterior bilateral, el conflicto era completamente evitable. “Fue innecesaria y va a tener un impacto negativo en la relación bilateral”, afirmó Guelar en declaraciones exclusivas.
El diplomático, que representó a la Argentina en Brasil durante la presidencia de Carlos Menem y posteriormente fue embajador en Estados Unidos y China bajo el gobierno de Mauricio Macri, consideró que Milei confundió una afinidad político-ideológica con la relación institucional que deben sostener dos países con más de dos siglos de historia compartida. “Todos sabemos la identidad político-ideológica entre el presidente Milei, el presidente Bolsonaro y su hijo Flávio, hoy candidato presidencial. Pero las relaciones entre Argentina y Brasil están por encima de los hechos ideológicos”, sostuvo Guelar.
A juicio del ex embajador, el viaje a San Pablo pudo haberse desarrollado de otra manera, preservando el vínculo bilateral sin resignar el apoyo político al bolsonarismo. “No era la mejor decisión un compromiso en plena campaña electoral y, además, negando la relación con el propio presidente, que es el actual presidente Lula. Se podía haber hecho una visita de Estado y él hacer una visita personal a su compañero de ruta ideológica, Flávio Bolsonaro”, explicó.

La crisis estalló el sábado, cuando Milei participó en la Convención Nacional del Partido Liberal (PL), donde respaldó la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro para las elecciones del próximo 4 de octubre. Durante su discurso, el presidente argentino calificó a Lula de “ladrón”, “presidiario” y “totalitario”, y se refirió al juez Alexandre de Moraes como “la basura calva”, luego de que el magistrado le impidiera visitar al ex presidente Jair Bolsonaro durante su estadía en Brasil.
Las declaraciones provocaron una inmediata reacción del oficialismo brasileño. El presidente del Partido de los Trabajadores (PT), Edinho Silva, calificó de “inadmisibles” los dichos del mandatario argentino y afirmó que “ningún jefe de Estado extranjero puede dirigirse en esos términos a los poderes constituidos de Brasil”. Horas más tarde, se sumaron cuestionamientos de integrantes del gabinete de Lula y del propio presidente del Supremo Tribunal Federal, Luiz Edson Fachin.
Para Guelar, el detonante de la reacción brasileña no fue solo el respaldo político a Flávio Bolsonaro, sino el tono empleado por Milei. “Indudablemente, a eso hay que sumar el dato de los insultos”, señaló el ex embajador, quien además recordó que la existencia de gobiernos de izquierda o centroizquierda no puede ser motivo de descalificaciones en el plano diplomático. “Además de ser socialista, Lula encabeza un gobierno de izquierda. Pero también el gobierno de China, el inglés, el alemán y muchos otros socios de la Argentina tienen presidentes de izquierda o de centroizquierda. Eso es totalmente legítimo. Yo no soy ni de izquierda ni de centroizquierda, pero creo que hay que ser respetuoso de todas las formas de pensamiento”, afirmó.

A pesar de la gravedad institucional del episodio, Guelar descartó que la crisis tenga efectos permanentes sobre una relación que calificó como estratégica para ambos países. “El impacto es incuestionablemente negativo”, respondió cuando fue consultado por las consecuencias. Sin embargo, relativizó el alcance del deterioro: “Con Brasil tenemos doscientos años de relación. Es nuestro principal socio comercial. Estoy seguro de que las relaciones van a continuar. Es un error, sin lugar a duda, por parte del Presidente, pero las relaciones con Brasil están por encima de este tipo de anécdotas, aunque sean desafortunadas”.
En esa línea, el diplomático también descartó que la tensión política derive en represalias comerciales o en un deterioro del intercambio económico. “No. Yo creo que tanto importadores como exportadores, que tienen compromisos muy importantes, de muchos años y muy maduros, no los va a alterar”, afirmó.
Es importante destacar que Brasil es el principal socio comercial de la Argentina y concentra una parte sustancial de las exportaciones industriales nacionales, especialmente del sector automotor. Ambos países mantienen una integración productiva consolidada en áreas como energía, industria y comercio, y comparten la conducción política y económica del Mercosur. Por eso, Guelar entiende que la actual crisis debe interpretarse como un conflicto político entre gobiernos y no como una ruptura estructural del vínculo bilateral. “Insisto, no es un hecho conveniente. Creo que fue desafortunado, pero estoy seguro de que las relaciones van a seguir adelante desde ya”, concluyó.
Para el ex embajador, el desafío de los próximos días será evitar que una confrontación originada por diferencias políticas e ideológicas termine erosionando una de las relaciones estratégicas más importantes de la política exterior argentina. A su entender, la historia común, la integración económica y los intereses permanentes de ambos países terminarán imponiéndose sobre una crisis que, aunque consideró seria y con efectos políticos inevitables, pudo haberse evitado.
Fuente: Infobae