Abuelos y nietos: el lazo que fortalece la salud emocional

La conexión entre abuelos y nietos trasciende los momentos de juego, los paseos al parque y los obsequios. Diversas investigaciones indican que la participación de los adultos mayores en la crianza se vincula con un mejor desarrollo cognitivo y un mayor bienestar emocional y social en los niños. Desde el otro lado, el vínculo estrecho con los nietos brinda a los abuelos afecto, sentido de propósito y satisfacción personal.

En el contexto del Día de los Abuelos, que se conmemora cada 26 de julio en Argentina en honor a San Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María y abuelos de Jesús, considerados patronos de los abuelos, la doctora Laura Orsi, médica psicoanalista y miembro titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA), señaló que los abuelos poseen una ventaja particular:

“Pueden disfrutar del amor de sus nietos sin la responsabilidad cotidiana de poner límites. Y los nietos, a cambio, les devuelven compañía, curiosidad y la sensación de seguir siendo útiles”.

El acompañamiento de los nietos brinda a los abuelos cariño, propósito y satisfacción personal durante la vejez (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Los niños preguntan sobre la infancia de sus padres, revisan fotografías antiguas y se interesan por oficios que han desaparecido. Los abuelos comparten aficiones y pasiones como la filatelia, la pesca, la fotografía, la carpintería o el deporte, por ejemplo el fútbol, reviviendo juntos el reciente Mundial. Algunos se encargan del cuidado diario. Otros, que todavía trabajan, buscan espacios para estar presentes, con paciencia y cariño”, describió Orsi.

Por su parte, la licenciada Graciela Spinelli, gerontóloga del Centro Los Pinos, comentó: “La abuelidad, cuando llega, puede convertirse en una etapa maravillosa de pleno disfrute, ya que ese vínculo no lleva el peso de la responsabilidad que implica ser padre”.

La especialista mencionó al psicólogo y psicoanalista Erik Erikson, quien formuló la teoría de las ocho etapas del ciclo vital. En cada fase, la persona debe cubrir sus necesidades, desarrollar habilidades y responder a las exigencias del entorno acordes a su edad. La etapa de la vejez corresponde a la trascendencia, un “Más allá de mí”, la transmisión del legado.

La experiencia y el conocimiento se ponen así al servicio de quienes desean escucharlo. Quienes logran atesorar esas vivencias capitalizan aprendizajes que luego serán muy valiosos para tomar decisiones en su propia vida”, afirmó Spinelli.

La abuelidad puede ser una etapa de disfrute ya que el vínculo no está cargado del peso de la responsabilidad parental (Imagen Ilustrativa Infobae)

El doctor Osvaldo Bodni, psicoanalista didacta de la APA, indicó que los abuelos siempre son valiosos: “Necesitan contar historias, y a los nietos les hace bien. La transmisión de la historia es anecdótica; se transmiten los valores de cada época. Algunos de esos valores pueden estar desactualizados, y en ese punto el grupo familiar cumple una función esclarecedora”.

De acuerdo con un artículo de Sean Brotherson, especialista en Ciencias de la Familia, y Brenda Langerud, educadora de Extensión de la Universidad de Dakota del Norte, publicado en esa casa de estudios, desempeñar el rol de abuelo o abuela puede ser una de las mayores alegrías de la vejez.

“Los abuelos cumplen múltiples e importantes funciones en la vida familiar: guardianes, narradores de historias, historiadores familiares, confidentes, entre otras. Pueden asumir todas estas funciones y más. Los abuelos pueden ser un vínculo con el pasado y una guía para el futuro. En muchos sentidos, actúan como puente entre generaciones, tanto dentro de la familia como en la comunidad”, señalaron los investigadores.

El derecho a disfrutar también es parte de la abuelidad

La abuelidad debe vivirse desde la elección y no como obligación para que resulte una experiencia satisfactoria (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además de todos los beneficios que aporta, ser abuelo es bueno para el cerebro. Un estudio publicado por la Asociación Estadounidense de Psicología determinó que ayudar a cuidar a los nietos puede funcionar como protección frente al deterioro cognitivo en adultos mayores. “Brindar cuidados de forma voluntaria, en un entorno familiar de apoyo, puede tener efectos distintos a hacerlo en un contexto más estresante, donde los abuelos se sienten desamparados o perciben que el cuidado no es voluntario o representa una carga”, aclararon los autores.

En la misma línea, Spinelli sostuvo que la abuelidad debe vivirse desde la elección y no desde la obligación. “El rol de abuelo debe ser el del disfrute sin ataduras. Cuando las personas mayores se ven a cargo del cuidado de nietos por imposición o cuando esta tarea invade completamente su tiempo o su vida, deja de ser satisfactoria”, afirmó la gerontóloga.

“Hoy, después de la jubilación, una persona puede tener por delante entre 20 y 30 años más de vida. En ese contexto, cuidar nietos puede ser una de las muchas actividades gratificantes, siempre que no implique renunciar a proyectos personales, vínculos sociales o al cuidado de la propia salud”, agregó.

Esto es lo que se conoce como ‘abuelos esclavos’, indicó Spinelli. “Muchas veces, esta situación lleva a descuidar la propia salud, a no poder desarrollar ni disfrutar una vida social y a sentirse condicionados. Esa presión termina manifestándose en síntomas clínicos”, advirtió.

En tiempos de tecnología de IA, el vínculo se reinventa

Nietos y abuelos pueden comunicarse por videollamada, lo que acorta las distancias en el caso de que las familias hayan emigrado (Imagen Ilustrativa Infobae)

La doctora Orsi destacó cómo la relación entre abuelos y nietos se ha transformado en estos tiempos digitales: “Los nietos enseñan a usar el celular, a mandar audios, a hacer videollamadas. Los abuelos enseñan paciencia, relato y memoria. La distancia que antes cortaba el lazo hoy se acorta con una llamada por video”.

Según el doctor Bodni, a veces aparecen quejas por distanciamientos durante la larga vida de los abuelos longevos. “Hoy la tecnología permite comunicarse incluso desde el extranjero, pero el contacto suele ser esporádico debido al ritmo de vida actual. Sin embargo, los relatos de los abuelos forman parte de un legado que puede ocupar un lugar inconsciente en la nueva generación”, destacó.

A su vez, hay algo que la tecnología no puede sustituir, aclaró Orsi: el cuerpo presente, el paseo, el cine, el viaje compartido. Además, remarcó la importancia de cuidar los roles: “Los abuelos no son padres. Confundir los roles genera roces. A veces surgen celos entre abuelos o expectativas que pesan. Los nietos, sin embargo, muchas veces actúan como puentes de armonía”.

Y completó: “Es una relación profundamente enriquecedora para ambas partes. En un mundo acelerado, donde lo digital organiza gran parte de la vida, este lazo intergeneracional humaniza la tecnología. Algunos abuelos primerizos se angustian al principio. Les cuesta transmitir la misma seguridad que tuvieron con sus hijos. Es esperable. La ternura, con tecnología o sin ella, sigue siendo el mejor puente”.

Beneficios para los nietos

Compartir tiempo con abuelos mejora la autoestima, fortalece el vínculo afectivo y promueve la empatía y el respeto en los niños (Imagen Ilustrativa Infobae)

Según explicó en su página web Álvaro Bilbao, doctor en Psicología de la Salud, neuropsicólogo formado en el Hospital Johns Hopkins y el Royal Hospital for Neurodisability de Londres, cuando los niños comparten tiempo con sus abuelos obtienen los siguientes beneficios:

  • Mejoran la autoestima: una relación cercana con los abuelos se asocia a un mayor bienestar en los niños. Su influencia positiva se vincula al amor incondicional, el apoyo emocional y la sensación de pertenencia.
  • Favorecen el desarrollo del lenguaje: la interacción con distintas personas expone a los niños a diversos tonos, acentos y formas de pronunciación, lo que mejora su comprensión auditiva y tiene un impacto positivo en su desarrollo lingüístico.
  • Fortalecen el vínculo afectivo: compartir tiempo juntos favorece la construcción de confianza y autoestima.
  • Fomentan la resiliencia: la convivencia con otras figuras adultas contribuye a ampliar los patrones de pensamiento y comportamiento en los niños.
  • Protegen el bienestar psicológico a largo plazo: de acuerdo a Bilbao, los niños que crecen con una conexión afectiva con sus abuelos presentan menor riesgo de sufrir depresión en la adultez, según investigaciones.
  • Promueven el respeto y la empatía: la convivencia con adultos mayores enseña a los niños a valorar a las personas mayores y a desarrollar actitudes empáticas y solidarias.

Fuente: Infobae

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