Un conjunto de ocho empresas de alto perfil en tecnología, entre las que destacan Nvidia, Microsoft, Meta, IBM, Palantir, Dell, Mistral y Mozilla, hizo público el viernes 24 de julio un documento abierto dirigido a la administración estadounidense. Bajo el título “Pesos abiertos y liderazgo estadounidense en inteligencia artificial”, la misiva solicita que el gobierno de Estados Unidos evite imponer restricciones a los modelos de pesos abiertos, sistemas que cualquier persona puede descargar, examinar, modificar y ejecutar en su propia infraestructura. La carta, que inicialmente contó con 25 firmantes, está alojada en el sitio corporativo de Microsoft.
El documento surge como reacción a una acción concreta de la Casa Blanca. Días antes, el director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica, Michael Kratsios, había señalado a una compañía china por presuntamente destilar tecnología de Anthropic para crear su propio sistema. Este proceso implica entrenar un modelo utilizando las respuestas de otro más robusto. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, declaró que las sanciones y la lista de entidades restringidas estaban siendo consideradas. Desde hacía meses, en Washington circulaba la idea de limitar los modelos abiertos por motivos de seguridad nacional, y la carta busca frenar esa posibilidad antes de que se materialice en una normativa.
Jensen Huang, máximo responsable de Nvidia, difundió el texto mediante su primera publicación en la red social X. En ella escribió que el mundo necesita tanto modelos cerrados de frontera como modelos abiertos de frontera. La carta enumera propuestas específicas: ampliar el acceso a capacidad de cómputo para empresas emergentes e investigadores, invertir en recursos compartidos de entrenamiento, evitar restricciones prematuras y reforzar las capas de aplicación.
Lo más llamativo llegó después. Durante los últimos dos años, la industria había justificado el cierre de los modelos más avanzados apelando a la seguridad: los sistemas potentes eran peligrosos y debían permanecer en manos auditadas. La carta da un giro a ese argumento.
Depender solo de modelos cerrados “no es seguro de por sí”
, advierte el texto, porque esos sistemas pueden ser vulnerados, mal utilizados o fallar sin que nadie externo pueda detectarlo. Añade que concentrar capacidades avanzadas en pocos modelos cerrados genera puntos únicos de falla, debilita la competencia y deja tecnología crítica en manos de unos pocos proveedores. La apertura, sostienen los firmantes, puede convertirse en una de las vías más importantes hacia la seguridad.

Hay un pasaje aún más concreto. La carta califica la destilación como una técnica de uso extendido y legítimo, y propone que los casos de extracción ilegal se aborden con marcos legales específicos, no con prohibiciones generalizadas. Esta palabra —destilación— es la misma que la Casa Blanca acababa de emplear para acusar a un competidor de copiar a Anthropic.
La lista de firmantes se multiplicó en menos de un día
El viernes por la noche, OpenAI apareció en la nómina publicada por Microsoft. Sam Altman lo difundió en X, afirmando que quiere que Estados Unidos gane “tanto en código abierto como en modelos propietarios” y que le alegra ver esta iniciativa. Debajo de su mensaje, una nota de la comunidad señalaba que la empresa se había negado a firmar inicialmente. Al día siguiente, Sundar Pichai respaldó el documento en nombre de Google y recordó que su empresa publica modelos abiertos con la familia Gemma. Sin embargo, Google no figuraba en la lista oficial al cierre de este artículo.
La nómina pasó de 25 a 35 nombres. Se sumaron Cisco, Cohere, GitHub, Palo Alto Networks y DoorDash, entre otros. Elon Musk, sin firmar, citó el posteo de Huang para respaldarlo. Anthropic es la única gran compañía estadounidense de inteligencia artificial que no firmó ni respaldó el texto. Y es justamente la empresa cuyo modelo, según la Casa Blanca, fue copiado.
Ninguna firma defiende una idea sin cuidar su balance
Conviene analizar la lista desde una perspectiva de mercado. Nvidia vende chips a cualquiera que entrene o ejecute un modelo, y cada sistema abierto que funcione sobre su infraestructura genera demanda adicional de hardware. Meta, Mistral y Hugging Face construyen y distribuyen modelos abiertos. Microsoft comercializa servicios en la nube y necesita que la carga de trabajo se multiplique, no que se concentre en un solo proveedor.

La firma de OpenAI es el dato llamativo. La empresa cobra por acceso a modelos que nadie puede descargar y ha estado advirtiendo al gobierno estadounidense sobre laboratorios extranjeros que convierten sus resultados en alternativas abiertas más baratas. Sin embargo, firmó en cuestión de horas un documento que argumenta en contra de esa postura. A juicio de los observadores, esto no representa un cambio de convicción sino un cálculo estratégico. Quedar fuera de una carta que reúne a Nvidia, Microsoft y Meta habría sido más costoso que firmarla, ya que el texto pide medidas pero no impone obligaciones concretas.
Cuando un argumento sobre seguridad se ajusta en 24 horas a la conveniencia de cada firmante, deja de describir un riesgo real. Describe una posición de mercado, y así debe ser interpretado.
Fuente: Infobae