Los métodos para cometer delitos en ambientes de fiesta y entretenimiento no dejan de transformarse. Durante años, las autoridades alertaron sobre el riesgo de que sustancias fueran mezcladas en bebidas alcohólicas, pero ahora los expertos y organismos de seguridad advierten sobre una modalidad que ha encendido las alarmas: la administración de drogas mediante pinchazos con agujas, una práctica vinculada a la llamada sumisión química.
El periodista Juan Diego Alvira abordó recientemente este tema a través de un video en sus redes sociales, donde explicó cómo operan estos casos y relató la historia de una joven que, en cuestión de segundos, pasó de celebrar con sus amigas a despertar en un hospital sin recordar lo ocurrido. Se trata de Taylor Coulter, una futbolista escocesa de 18 años que viajó a España para celebrar su graduación junto a un grupo de amigas. Según el relato compartido por Alvira, la joven disfrutaba de una noche de fiesta cuando decidió ir al baño de una discoteca.
Al salir del baño, un hombre desconocido chocó con ella en una escalera y se disculpó repetidamente, pero instantes después Taylor sintió un fuerte pinchazo en uno de sus brazos y una sensación de frío que comenzó a recorrer todo su cuerpo. Alvira narró:
“Estaba en una fiesta compartiendo un día feliz con sus amigas. Fue al baño, pero al salir sintió un terrible pinchazo en el brazo. Solo tuvo veinte segundos para reaccionar”.
La joven alcanzó a tomar acciones en ese corto tiempo: advirtió a sus amigas que algo no andaba bien, pues poco después perdió el equilibrio, comenzó a vomitar y finalmente quedó inconsciente. La rápida reacción del grupo fue determinante: sus 16 amigas formaron una especie de escudo en el lugar, la trasladaron al hotel donde se hospedaban, se comunicaron con los servicios de emergencia y siguieron las indicaciones que los padres de Taylor les daban por videollamada. Permanecieron junto a ella hasta que recibió atención médica. El padre de Taylor destacó la actuación del grupo y aseguró:
“Básicamente, le salvaron la vida”.
Ya en el hospital, los análisis de sangre revelaron que la deportista había sido víctima de una presunta sumisión química. Los exámenes detectaron la presencia de GHB, conocido popularmente como “éxtasis líquido”, además de antidepresivos.
Alvira explicó que el GHB es un potente sedante que, incluso en pequeñas cantidades, puede anular la capacidad de decisión de una persona, generar desinhibición y provocar uno de sus efectos más peligrosos: la amnesia anterógrada, una condición que impide a la víctima formar recuerdos de lo ocurrido mientras estuvo bajo los efectos de la sustancia.
El periodista agregó que una de las mayores dificultades para las investigaciones es que la sustancia desaparece rápidamente del organismo.
“Se metaboliza tan rápido que en pocas horas desaparece de la sangre, haciendo que el ochenta por ciento de los casos queden impunes por falta de pruebas”, explicó Alvira.
Como consecuencia del ataque, Taylor no solo perdió por completo el recuerdo de esa noche, sino que debido al riesgo de que la aguja utilizada estuviera contaminada, tuvo que iniciar un tratamiento preventivo con antivirales contra el VIH, medicamentos que, según el relato de Alvira, le provocaron efectos secundarios que hoy le impiden caminar largas distancias y frustraron su sueño de viajar a Estados Unidos para continuar su carrera como futbolista.
Durante su explicación, el periodista también aclaró qué significa la sumisión química, un delito que consiste en suministrar sustancias psicoactivas a una persona sin su consentimiento para disminuir su capacidad de reacción o dejarla en estado de indefensión.
“Expertos advierten que estos ataques ya no ocurren únicamente adulterando bebidas. Cada vez aparecen más casos donde se utilizan agujas, bebidas y cigarrillos electrónicos”, indicó Alvira.
Además, subrayó que este tipo de hechos no corresponde a un caso aislado y recordó una investigación reciente en Europa.
“Hace pocos días, en Alemania, la policía detuvo a un hombre de 68 años acusado de cometer al menos 22 violaciones bajo sumisión química”, comentó. Según explicó, el sospechoso contactaba a las víctimas por internet, ganaba su confianza y posteriormente las drogaba en su vivienda para abusar de ellas.
Fuente: Infobae