Una escena impactante se registró en el Golfo de California: un grupo de orcas ejecutó una maniobra coordinada para desintegrar a un pez luna muerto usando impactos de alta velocidad, una táctica nunca antes documentada. El video, captado en julio de 2024 y respaldado por observaciones adicionales en septiembre de 2025, fue analizado por un equipo internacional y publicado en la revista Frontiers in Ethology.
Técnica de caza nunca antes documentada
La científica Kathryn Ayres, autora principal del estudio, presenció cómo una hembra de orca sostenía al pez luna (Masturus lanceolatus) por la aleta caudal mientras un macho adulto se aproximaba a toda velocidad. Justo antes del impacto, la hembra soltó la presa y el macho la chocó de frente, despedazándola en una nube de tejidos y escamas. La reacción de Ayres fue espontánea: “Oh my God”, exclamó al ver la fuerza del evento.
Los investigadores observaron que las orcas juveniles consumen los fragmentos más pequeños, mientras que los adultos se quedan con los restos grandes y los órganos internos. Erick Higuera, biólogo marino y coautor del estudio, explicó el propósito de esta técnica:
“Fragmentar el cadáver mediante impactos lo divide en porciones más manejables para los juveniles”.
Beneficio energético y social
El comportamiento no solo tiene un fin alimenticio, sino también social y lúdico. Las orcas suelen manipular presas y objetos en actividades de juego, lo que refuerza los lazos del grupo y permite a los jóvenes desarrollar habilidades de caza. Higuera agregó:
“El comportamiento proporciona un beneficio energético al facilitar la alimentación grupal, y también sirve como mecanismo de juego y aprendizaje juvenil”.
Estos cetáceos realizan actividades sociales complejas, como surfear en las olas de barcos o arrojarse algas, lo que sugiere que la fragmentación de peces luna podría funcionar como entretenimiento además de estrategia alimentaria.
Para el biólogo John Totterdell, del Cetacean Research Centre de Australia, la razón podría ser más práctica:
“Los peces luna tienen una piel abrasiva similar a la de los tiburones, y es probable que las orcas prefieran abrirlos así para no desgastar sus dientes”.

La científica Bec Wellard, de Project ORCA y Curtin University, destacó que
“El comportamiento de embestida parece una estrategia coordinada de caza, no solo un ataque individual”.
Wellard añadió que diferentes poblaciones de orcas desarrollan métodos de caza muy especializados, lo que refuerza la idea de una cultura depredadora única.
Implicaciones ecológicas
El pez luna puede alcanzar hasta tres metros de largo y dos toneladas de peso. Su piel y capa gelatinosa protegen órganos internos, pero al fragmentarse, liberan microorganismos y nutrientes al agua. Esta dispersión podría influir en el equilibrio ecológico marino, aunque aún se requiere más investigación.
El estudio indica que la desintegración de peces luna solo se ha observado en la especie Masturus lanceolatus, posiblemente por la estructura de su tejido. Los autores subrayan la importancia de seguir recolectando imágenes y datos para identificar individuos y comprender la extensión del fenómeno.
Observaciones futuras
Aunque parecen lentos, los peces luna emplean maniobras evasivas, como girar o impulsarse con sus aletas, para proteger partes vulnerables. La bióloga Marianne Nyegaard explicó que
“estos peces pueden incluso voltearse boca arriba para evitar ataques”.
A pesar de estas defensas, la técnica cooperativa de las orcas ha resultado eficaz para superar los obstáculos naturales del pez luna.
El comportamiento observado refuerza la reputación de la orca como depredador adaptable y social. La colaboración entre científicos y operadores turísticos permitió documentar esta nueva técnica, que abre interrogantes sobre la cultura y el aprendizaje en animales marinos. Kathryn Ayres concluyó:
“Recolectar buenas imágenes de identificación es clave: aún estamos viendo nuevas técnicas sobre cómo las orcas cazan y procesan sus presas”.
Fuente: Infobae