Mar Rojo en alerta: OMI condena ataques y advierte sobre crisis naviera

El transporte marítimo global enfrenta una de sus etapas más críticas del año en las rutas de Oriente Medio. La Organización Marítima Internacional (OMI) consideró hoy como injustificables los ataques recientes contra embarcaciones en el mar Rojo, luego de que un buque de bandera saudí resultara con un incendio en su proa tras ser atacado por fuerzas rebeldes respaldadas por Irán.

El secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, condenó enérgicamente estos incidentes y alertó que ponen en peligro la vida de los marinos, además de amenazar la estabilidad de las cadenas de suministro globales y el ecosistema marino en una de las zonas con mayor tráfico comercial del planeta.

Llamado a extremar precauciones

Domínguez subrayó que los marineros son civiles realizando una labor indispensable para sostener las economías del mundo, e instó a los operadores de buques a evaluar cuidadosamente los riesgos antes de navegar por la región. El funcionario insistió en que la gente de mar nunca debe ser objetivo de ataques en contextos de conflicto o inestabilidad.

El directivo también reiteró el pedido de liberación inmediata e incondicional de todos los tripulantes retenidos tras los episodios de piratería registrados en el mar Rojo y el golfo de Adén, y destacó que garantizar su seguridad es una obligación según el derecho internacional.

Miles de tripulantes atrapados en Ormuz

La situación se complica aún más en el estrecho de Ormuz, donde más de 6.000 marinos de unos 400 buques permanecen varados sin poder ser evacuados luego del alto el fuego entre Irán y Estados Unidos. La Oficina de la ONU para los Derechos Humanos advirtió que muchos quedaron a bordo sin alimentos, agua, combustible ni electricidad, y sin posibilidad de comunicarse con sus familias.

Según la portavoz Shabia Mantoo, al menos nueve embarcaciones con 93 tripulantes fueron abandonadas por sus armadores desde el inicio de la guerra, mientras que 17 marineros murieron por las hostilidades desde el 28 de febrero. El alto comisionado Volker Türk pidió a Estados y armadores garantizar el acceso a asistencia consular y a suministros básicos para quienes permanecen a bordo.

La ONU también exigió un paso seguro para evacuar a los tripulantes, quienes enfrentan un aislamiento prolongado en zona de conflicto, con incertidumbre sobre su seguridad y la posibilidad de desembarcar, lo que representa un riesgo físico y mental para la tripulación.

Impacto directo en costos y precios de energía

La escalada en ambas rutas tiene un efecto directo en los mercados energéticos, insumo clave para el transporte marítimo global. El petróleo alcanzó ayer los 100 dólares por barril, un nivel no visto desde mayo, aunque hoy retrocedió ligeramente hasta los 97 dólares. Esta volatilidad encarece los fletes y obliga a las navieras a recalcular rutas y coberturas de riesgo.

Los riesgos para la navegación comercial no se limitan a Medio Oriente. La ONU recordó que en el mar Negro y el mar de Azov, en el marco de la guerra en Ucrania, se verificaron este mes al menos cuatro ataques contra buques civiles cerca de Odesa, con 34 marinos muertos o heridos, lo que confirma que la inseguridad marítima se replica en distintos corredores estratégicos.

La Oficina de la ONU para los Derechos Humanos advirtió que muchos marineros quedaron a bordo sin alimentos, agua, combustible ni electricidad, y sin forma de comunicarse con sus familias (Foto: Shutterstock)

Ante este panorama, buena parte del tráfico que normalmente cruza el mar Rojo continúa optando por rodear el continente africano, una alternativa que alarga los tiempos de tránsito y encarece las operaciones logísticas para el comercio entre Asia, Europa y América. Las navieras deben sumar además primas de seguro más altas para cubrir las embarcaciones que sí transitan por zonas de conflicto activo.

Para las cadenas de suministro que dependen de esta conexión, cada semana de desvío implica mayores costos de combustible, tripulación y financiamiento de la mercadería en tránsito, un factor que finalmente se traslada a los precios de bienes importados en distintos mercados, incluida América Latina.

Un escenario que exige seguimiento constante

La OMI remarcó que sigue vigilando la situación en tiempo real y que está lista para prestar asistencia a los Estados y operadores que lo requieran. Sin embargo, el organismo fue categórico al señalar que la única salida sostenible pasa por la reducción de las tensiones políticas y militares en la región.

Mientras no se resuelva el conflicto de fondo, el transporte marítimo internacional deberá seguir operando bajo un esquema de rutas alternativas, mayores costos de seguro y protocolos de seguridad reforzados, lo que mantendrá bajo presión tanto los tiempos de entrega como los precios de la energía que sostienen al comercio exterior global.

Fuente: Infobae

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