Fenómeno del Niño: qué significa la alerta naranja y en qué se diferencia de la amarilla y la roja

Ecuador ya declaró la alerta naranja por el fenómeno del Niño, después de que organismos internacionales confirmaran oficialmente el inicio del evento climático.

La medida implica un nivel alto de amenaza y activa acciones de preparación y respuesta ante posibles lluvias intensas, crecidas de ríos, inundaciones y deslizamientos.

La decisión se basa en el monitoreo del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) y del Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno del Niño (Erfen), mientras la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la NOAA de Estados Unidos ya consideran que el Niño se encuentra oficialmente en curso.

 

¿Qué significa una alerta naranja?
De acuerdo con el sistema oficial de alertas de Ecuador, la alerta naranja corresponde a un “evento inminente”. Esto significa que las autoridades consideran que una amenaza podría ocurrir y que se deben activar medidas de preparación para reducir posibles daños.

Este nivel implica pasar de una fase de vigilancia a una etapa de mayor organización institucional. Entre las acciones pueden estar el refuerzo del monitoreo, la preparación de planes de respuesta y la coordinación entre organismos de emergencia.

¿Qué diferencia hay con la alerta amarilla?
La alerta amarilla es el nivel previo. Según la clasificación oficial, corresponde a una fase de alerta de llegada, es decir, cuando existe una amenaza identificada y las autoridades mantienen vigilancia sobre su posible evolución.

La diferencia principal es que la alerta amarilla indica que una amenaza se aproxima y requiere monitoreo, mientras que la naranja significa que el evento es considerado inminente y exige una preparación más activa.

¿Cuándo se activa una alerta roja?
La alerta roja es el nivel más alto dentro de esta clasificación. El sistema ecuatoriano la define como una situación en la que el evento está en curso.

Esto significa que la amenaza ya se está desarrollando y puede generar impactos que requieren acciones inmediatas de respuesta.

Durante episodios asociados al fenómeno del Niño, los principales riesgos están relacionados con el aumento de lluvias, la saturación de suelos y el incremento de caudales, factores que pueden elevar la probabilidad de inundaciones y deslizamientos.

Por eso, las autoridades recomiendan no esperar a una alerta roja para tomar medidas preventivas.

El monitoreo del fenómeno del Niño
El Erfen realiza un seguimiento permanente de las condiciones del océano Pacífico y de la atmósfera para evaluar la evolución del fenómeno del Niño en la región.

Este fenómeno puede modificar los patrones habituales de lluvia y temperatura, con impactos que varían según el país y la zona afectada. En Ecuador, la mayor preocupación suele concentrarse en las regiones donde las lluvias intensas pueden provocar inundaciones, deslizamientos y daños a la infraestructura. (I)

FUENTE EL UNIVERO

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