Científicos descubren el ‘radar’ cerebral que anticipa la incertidumbre

Un equipo del Laboratorio de Neurociencia Clínica de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha colaborado en una investigación global que logró identificar el mecanismo mediante el cual el cerebro se prepara para lo inesperado. Este sistema, descrito como un verdadero ‘radar’ contra la incertidumbre, permite anticiparse a eventos aleatorios.

Los hallazgos fueron publicados en la prestigiosa revista Nature Neuroscience y señalan que la clave reside en el hipocampo, una región cerebral conocida por su rol en la memoria. Según el estudio, esta estructura produce ráfagas ultrarrápidas de actividad eléctrica, denominadas ‘ripples’ (ondulaciones de alta frecuencia), que actúan como un filtro estratégico sobre la corteza visual, optimizando la reacción del cerebro.

‘A los participantes se les mostraron una serie de imágenes con patrones visuales. Algunos flujos de imágenes eran totalmente predecibles, mientras que otros eran caóticos y altamente inciertos’, explicó Bryan Strange, director del laboratorio de la UPM y uno de los coautores del trabajo.

Respuesta en tres pasos

El proceso cerebral se articula en tres fases. Primero, la detección del caos: cuando el entorno se torna impredecible, el hipocampo incrementa la frecuencia y duración de los ‘ripples’, mucho antes de que aparezca el siguiente estímulo. Segundo, estas ondas viajan hacia la corteza visual y suprimen la actividad de las ondas gamma relacionadas con la incertidumbre. Tercero, al silenciar ese ruido de fondo, el cerebro optimiza su capacidad de reacción.

‘Una vez que aparece el estímulo visual sorprendente (no esperado), la preparación previa ejercida por los ‘ripples’ modula las respuestas gamma de ‘error de predicción’ en las áreas visuales de nivel superior (como la corteza fusiforme), permitiendo que el cerebro responda de forma más rápida, fuerte y eficiente’, detalló Strange.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores emplearon registros intracraneales directos con electrodos implantados en cerebros humanos, midiendo simultáneamente la actividad eléctrica en el hipocampo y la corteza visual. Esta técnica permitió observar en tiempo real el diálogo entre ambas regiones.

El estudio abre la puerta a nuevas aplicaciones clínicas. Según Strange, este mecanismo ‘podría servir como biomarcador para diagnosticar de forma temprana enfermedades neurológicas o psiquiátricas donde la comunicación entre el hipocampo y la corteza está alterada (como el Alzheimer, la esquizofrenia o la epilepsia)’.

Fuente: Infobae

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