Paulina Ceballos, esposa del reconocido presentador colombiano Carlos Calero, compartió en una reciente entrevista que su batalla contra el cáncer de mama avanza con resultados alentadores. Aunque el diagnóstico inicial incluyó compromiso de ganglios, los estudios más recientes arrojan cero metabolismo tumoral, lo que significa que no hay actividad visible de la enfermedad. Sin embargo, el proceso médico se extiende por un periodo que podría durar entre 5 y 7 años.
En el pódcast Sinceramente Cris, la pareja del famoso conductor del programa Día a Día confirmó que lleva un año y 11 meses desde que recibió el diagnóstico. También describió con detalle las secuelas que enfrenta tras las quimioterapias: neuropatía en los pies, mucositis, resequedad extrema, menopausia inducida, dolores articulares y dolor en la columna. Pese a las dificultades, aseguró que su actitud es de esperanza.
Un diagnóstico inesperado en Milán
Ceballos relató que la noticia llegó mientras estaba de viaje en Milán. Había salido de Colombia después de que le informaran que el resultado de una biopsia demoraría 10 días, pero la respuesta llegó apenas tres días después, cuando aún se encontraba fuera del país. Al contactar a su médico, decidió regresar a Bogotá de inmediato para iniciar el tratamiento.
Según recordó, Carlos Calero intuyó la gravedad de la situación al ver su reacción. La imagen de ese momento quedó grabada en su memoria:
“Carlos me miraba, Carlos era pálido, o sea, nunca se me va a olvidar su cara. Carlos pálido, le temblaban las manos y yo: ‘Tranquilo, mi amor. Hemos enfrentado ya varias cosas, esta no va a ser diferente’.”

La esposa del presentador explicó que el diagnóstico inicial fue cáncer de mama con ramificación a ganglios. A partir de ahí comenzó la quimioterapia, un proceso que describió como complejo. No obstante, el último estudio mostró un resultado esperanzador: “cero metabolismo de tumores. O sea, en este momento el tratamiento está dando mucho resultado y fue un gran resultado”, afirmó.
Ceballos aclaró que el cáncer sigue siendo activo en tratamiento y que el esquema terapéutico podría prolongarse por años. Aun así, indicó que no vive el proceso desde el miedo, sino desde la convicción de que, si la enfermedad reaparece, volverá a tratarse. Su fe fue un pilar fundamental:
“Yo pedí y tanto que yo lloré. Yo le dije: ‘Papá Dios, ¿sabes una cosa? Yo no voy a llorar. Yo quiero coger esto con tranquilidad, yo quiero reírme, yo quiero en mis días buenos salir a hacer las cosas que me gustan. Quiero llevar un mensaje de esperanza, de fe, de confianza, de, de ese amor incondicional que nos tiene papá Dios’. Y, y así fue.”
Afortunadamente, contó que su proceso no fue tan complicado como otros. Después de las quimioterapias lograba viajar: “Yo iba a mi quimio, dormía en la tarde, me levantaba, cogía un avión y me iba para Cartagena (…) No lo voy a romantizar en ningún momento. Esto es duro, esto es bien duro. ¿Pero sabes una cosa? Yo me doy cuenta que la mente también es clave”.
El cáncer de su hijo: un milagro
Durante la conversación, Ceballos recordó cómo vivió el diagnóstico de cáncer de su hijo Carlos Alberto, a quien llama cariñosamente Carlitos, y que fue diagnosticado cuando tenía 14 años. Lo definió como “un milagro” y aseguró que esa experiencia transformó su manera de entender la adversidad.
Rememoró que en ese periodo acudía a misa cerca de la clínica, y narró un episodio en una unidad de cuidados oncológicos pediátricos en el que creyó ver lágrimas en una imagen de la Virgen de Fátima. Según su relato, un sacerdote interpretó esa escena como una señal de que su hijo estaría bien.
Además, lo describió con mucho amor: “Un niño que me enseña, él es mi maestro de vida. Un niño que me enseñó a tener una claridad mental. Él se parece mucho a su papá en la personalidad, pero con todo y eso creo que nos da sopa y seco a Carlos y a mí. Qué niño para tener esa fortaleza, esa templanza. Ese niño nunca se quejó”.
La noticia de su propio cáncer también impactó a la familia. Ceballos contó que se quebró al comunicar el diagnóstico a sus hijos, durante un almuerzo posterior a la pedida de mano de su hija Sofía.

A lo largo de la entrevista, la esposa del famoso presentador reiteró que su principal soporte fue la fe: “Yo nunca he sentido miedo. Yo siempre he sentido mucha fe”.
También afirmó que buscó apoyo médico integral. Se asesoró con un grupo interdisciplinario para sostenerse en los planos mental, físico y espiritual, y ahora sigue una estrategia práctica frente a cada secuela: si le duele una zona del cuerpo, consulta al especialista correspondiente.
Sobre su matrimonio con Calero, señaló que están por cumplir 30 años juntos y que han decidido “elegirse” cada día, una idea que presentó como uno de los pilares de la relación.

Ceballos también habló de la pérdida del cabello durante la quimioterapia. Decidió mostrarse sin peluca, incluso en eventos públicos, porque no quería reducir su identidad a esa transformación física: “Yo toda la vida de pelo largo a la cintura y yo perdí todo el pelo”.
Al cierre de la entrevista en Sinceramente Cris, insistió en que su propósito es acompañar a otras personas que atraviesan enfermedades o situaciones adversas. Por ello creó una comunidad en Instagram para pacientes con distintos diagnósticos, donde comparten consejos y apoyo mutuo.
Fuente: Infobae