Crisis en Ormuz y Bab al Mandeb: «La mayor perturbación de crudo»

El movimiento de embarcaciones por los estrechos de Ormuz y Bab al Mandeb sufrió un desplome significativo esta semana. Según la firma de análisis Kpler, el tránsito en Ormuz disminuyó un 31% el martes, mientras que en Bab al Mandeb la caída fue del 34%. Esta situación se desencadenó luego de que los rebeldes hutíes de Yemen impusieran un bloqueo naval contra Arabia Saudita.

Kpler indicó en su cuenta de X que, a pesar de que el tráfico no se ha detenido por completo,

“El tráfico marítimo continúa tanto en Ormuz como en Bab al Mandeb, pero la confianza operativa sigue bajo presión”.

Los datos del lunes muestran que apenas 9 buques atravesaron Ormuz y 29 lo hicieron por Bab al Mandeb. Además, se registraron 4 maniobras de cambio de rumbo cerca del golfo de Adén, lo que refleja una mayor precaución entre los operadores.

El especialista de Kpler, Sumit Ritolia, señaló que los petroleros cargados con crudo saudita con destino a Asia

“parecen haber quedado en espera”

en el mar Rojo. No obstante, otros buques, como los que transportan petróleo ruso, continúan transitando la zona sin inconvenientes.

Por su parte, la analista de petróleo de la misma firma, Amena Bakr, calificó la coyuntura como

“la mayor perturbación de los flujos de crudo”

. Bakr advirtió que los riesgos se concentran en Ormuz, el mar Rojo y el oleoducto CPC. Una interrupción simultánea y prolongada de ambos estrechos podría afectar a cerca del 25% de todo el petróleo que se transporta por mar en el mundo.

La importancia estratégica de Bab al Mandeb

Fuegos artificiales durante una marcha de simpatizantes hutíes contra la coalición liderada por Arabia Saudita en Saná, Yemen, tras el anuncio del bloqueo naval al reino saudita (AP Photo/Osamah Abdulrahman)

El estrecho de Bab al Mandeb, ubicado en el extremo sur de la península arábiga, conecta el mar Rojo con el golfo de Adén. Es un punto de paso vital para el comercio mundial: aproximadamente el 12% del comercio global, incluida una cuarta parte del tráfico de contenedores, transita por esta vía rumbo al canal de Suez. Su importancia creció para las exportaciones petroleras sauditas desde que la disrupción en Ormuz limitó severamente los envíos desde el golfo Pérsico. Según el Atlantic Council, en junio circulaban por Bab el-Mandeb más de 7 millones de barriles diarios, frente a los 4 millones previos a la guerra.

Tres funcionarios hutíes revelaron a la agencia Associated Press que el grupo planificó durante meses cómo interrumpir la navegación. Sus métodos incluyen minas navales, botes cargados de explosivos, drones y helicópteros. Además, aseguraron que primero advertirán a las embarcaciones antes de recurrir a la acción militar.

Como ya demostró Irán en Ormuz, ataques esporádicos pueden encarecer los seguros y disuadir el tráfico, cerrando de facto una ruta clave.

Opciones de desvío y posturas internacionales

Arabia Saudita cuenta con alternativas para sortear un cierre total del estrecho. Actualmente exporta unos 4 millones de barriles diarios desde su puerto de Yanbu, en el mar Rojo. Podría enviar hasta 2,5 millones adicionales a través del oleoducto egipcio SUMED o hasta 1 millón por el canal de Suez. Otra opción para los operadores internacionales es desviarse por el Cabo de Buena Esperanza, como ocurrió durante la guerra en Gaza, aunque eso añadiría entre una y dos semanas de viaje y elevaría los costos.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restó importancia a la amenaza. En declaraciones desde el Salón Oval, afirmó:

“Hasta ahora no ha pasado nada. Si pasa algo así, tendremos que ocuparnos del asunto”.

Por su parte, Arabia Saudita, que lidera desde 2015 una coalición militar contra los hutíes en Yemen, advirtió que responderá con firmeza. El vocero militar saudita, general Turki al Malki, calificó cualquier amenaza como

“actos de piratería marítima”.

El mayor productor de la OPEP enfrenta así un nuevo obstáculo justo cuando exploraba rutas alternativas para sus exportaciones, muchas de las cuales partían precisamente de sus puertos en el mar Rojo. Además, crece el riesgo de que el bloqueo reavive la guerra civil yemení, que se encuentra en una tregua frágil desde 2022.

Fuente: Infobae

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