Bióloga peruana recibe respaldo de National Geographic por salvar el agua en los Andes

La bióloga cusqueña Marlene Mamani fue distinguida como National Geographic Explorer gracias a su labor en la recuperación de bofedales y ecosistemas altoandinos, acompañada de comunidades campesinas. Este reconocimiento internacional permitirá ampliar los proyectos que ejecuta en Cusco para rehabilitar zonas degradadas, resguardar las fuentes hídricas y hacer frente a desafíos como los incendios forestales y el cambio climático.

Mamani trabaja con comunidades de la provincia de Paucartambo utilizando un enfoque que integra investigación científica y saberes locales. Sus actividades incluyen la restauración de bofedales y pastizales, la creación de brigadas comunales para la prevención de incendios y el fortalecimiento de capacidades en la población para proteger ecosistemas vitales para la biodiversidad, la agricultura y el suministro de agua.

Restauración de bofedales y trabajo comunitario en los Andes peruanos

Foto: ACCA

El proyecto liderado por Marlene Mamani se enfoca en la rehabilitación de bofedales, humedales de altura que desempeñan un papel esencial en la captación y retención de agua. Estos ecosistemas, situados en la sierra alta, garantizan que el recurso hídrico permanezca accesible para el consumo humano, la agricultura y la ganadería, así como para la fauna y flora andinas.

La investigación busca revertir el daño en estas áreas mediante acciones de restauración ecológica que no solo se apoyan en la ciencia académica, sino también en el conocimiento ancestral acumulado por las comunidades altoandinas. Esta colaboración ha permitido diseñar estrategias adaptadas al territorio, con soluciones sostenibles y replicables en otras regiones del país.

Según la información proporcionada por la Asociación para la Conservación de la Cuenca Amazónica (ACCA), el apoyo de National Geographic fortalecerá el alcance del proyecto y profundizará la investigación sobre soluciones basadas en la naturaleza. El propósito es mejorar la resiliencia de los bofedales frente a factores como la sequía, la pérdida de cobertura vegetal y la presión humana sobre suelos cada vez más frágiles.

La propia Mamani ha señalado que la conservación efectiva no se logra desde la distancia, sino en conjunto con quienes habitan el territorio. Su experiencia se ha forjado con comunidades campesinas de la provincia de Paucartambo, en la cuenca media del río Mapacho, donde el trabajo abarca restauración de áreas degradadas, recuperación de pastizales y fortalecimiento del liderazgo local para afrontar riesgos ambientales.

Entre las comunidades involucradas están Japu (de la nación Q’ero), Jua Velasco Alvarado, Cutipata, Coaylla, Jajahuana, Ttoccohuaylla, Lucuybamba, Ccochaccochayoc, Bombón e Idmanosa, entre otras. En todas ellas, la premisa es la misma: restaurar ecosistemas, proteger el agua y crear capacidades locales que sostengan la conservación a largo plazo.

Brigadas comunales, prevención de incendios y liderazgo de las mujeres

(Agencia de Noticias Calca)

Una de las líneas más relevantes del trabajo de Marlene Mamani se relaciona con la prevención y atención de incendios forestales, una amenaza que se ha intensificado en diversas zonas del Perú en los últimos años. Para la investigadora, proteger los ecosistemas altoandinos implica no solo restaurarlos, sino también preparar a la población que vive en ellos, que suele ser la primera en reaccionar ante una emergencia.

En este contexto, el proyecto ha logrado fortalecer las capacidades de brigadas comunales en siete comunidades de Paucartambo. Estas brigadas reciben formación técnica y equipamiento básico, con el apoyo de especialistas y bomberos forestales del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), quienes prestan servicio en áreas como el Parque Nacional del Manu y el Santuario Histórico de Machu Picchu.

Las labores de prevención incluyen herramientas, uniformes, mochilas de agua y batefuegos, conocidos localmente como lapachos. Además, la estrategia busca modificar prácticas arraigadas, como la quema de rastrojos en actividades agrícolas, que puede desencadenar incendios si no se maneja con precaución.

Mamani ha indicado que una alternativa más sostenible es el compostaje, una técnica que enriquece el suelo sin exponerlo a pérdidas de nutrientes ni a riesgos de propagación del fuego. Según su experiencia, también es crucial reforzar prácticas comunales como el Ayni y la Minka, formas ancestrales de cooperación que facilitan la organización colectiva frente a amenazas ambientales.

Otro punto que la bióloga resalta es la creciente participación de las mujeres en este proceso. En viveros, monitoreo ambiental y producción de plantones para reforestación, la presencia femenina se ha vuelto determinante. De acuerdo con datos compartidos por la investigadora, en algunas etapas del trabajo las mujeres representan alrededor del 60% de la participación, especialmente en tareas de seguimiento de parcelas, recolección de semillas y producción de especies nativas.

El proyecto también ha generado resultados concretos en las comunidades. Una de ellas logró mejorar su sistema de captación de agua y, gracias a ello, sembrar y comercializar papa nativa, beneficiando la economía local. En 2025, además, no se registraron incendios forestales en varias de las localidades acompañadas por el equipo de conservación, un hecho que subraya la importancia del trabajo preventivo en el territorio.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK