Lena Headey confesó que ahora maneja las escenas íntimas de manera muy diferente a cuando empezó su carrera en Hollywood. La experiencia acumulada le ha permitido establecer límites en los rodajes, y un claro ejemplo fue su decisión de emplear una doble de cuerpo en una de las secuencias más impactantes de Game of Thrones.
El tema salió a la luz durante una entrevista con The Telegraph, en el marco de la promoción de Intimacy, un drama radial escrito y protagonizado por la actriz para la BBC. La obra explora los abusos de poder en la industria audiovisual desde la óptica de una coordinadora de intimidad.
Pese a que las denuncias y el movimiento #MeToo sacudieron numerosas estructuras en Hollywood, Headey señaló que aún existen producciones donde el bienestar de los intérpretes no siempre es prioritario.
“Incluso hoy puedes estar en un set donde realmente a nadie le importa”, afirmó. “Puedes estar haciendo una escena de desnudo y alguien dirá: ‘Bien, ponte esta gran colchoneta llena de bultos contra la entrepierna’. Pero ahora tengo más de 50 años y siento que tengo más control. Es un juego diferente”, declaró al diario británico.

Headey recordó que, al iniciar su carrera como actriz, asumía que las escenas románticas y de desnudos eran simplemente parte del oficio. Sin formación en una escuela de interpretación y emocionada por conseguir sus primeros papeles, aseguró que nunca se detuvo a cuestionar si esas experiencias eran realmente seguras para ella.
“Cuando empecé existía una especie de rito de iniciación por el que pasaban todas las actrices jóvenes, que normalmente implicaba besarse, enamorarse, tener sexo y mostrar los pechos. Lo llamaban los papeles de ingenua para que sonara mejor”, explicó. “Y cuando llegaban esos momentos, ni siquiera creo que me preguntara si debía sentirme segura. En cambio, volvía a casa y lloraba, o pensaba: ‘Eso fue raro y demasiado familiar’. Ahora miro atrás y pienso: ‘Fue duro’”.
La controversia del “Paseo de la Vergüenza” de Cersei Lannister
Uno de los episodios más comentados de Game of Thrones ocurrió al final de la quinta temporada, cuando Cersei Lannister fue obligada a realizar el llamado “Paseo de la Vergüenza”. Como castigo impuesto por el Gorrión Supremo, el personaje debía confesar parte de sus pecados, ser rapada y caminar completamente desnuda por las calles de King’s Landing mientras era insultada y humillada por una multitud.

Aunque la intensa carga emocional de la secuencia fue interpretada por Headey, las escenas de desnudo fueron realizadas por una doble de cuerpo. Cuando esa información se hizo pública en 2017, algunos seguidores de la serie reaccionaron con molestia y acusaron a la actriz de haber estafado al público. La magnitud de esa reacción todavía le resulta difícil de entender a Headey.
“Me sorprendió mucho la indignación, esa idea de que había engañado a la audiencia”, declaró. “Pero para entonces todo el mundo conocía al elenco; era una locura simplemente salir a cualquier parte, y yo estaba con 3.000 extras. Actuar es una alegría, pero exige mucho de ti. No habría podido hacer la parte emocional del trabajo; habría estado completamente a la defensiva”.
En declaraciones anteriores a Entertainment Weekly, la artista ya había respondido a quienes cuestionaron esa decisión.
“Algunas personas pensaron que era menos actriz porque no mostré mis pechos. Fue realmente impactante. He hecho desnudos. No tengo ningún problema con eso. Pero soy una actriz muy emocional y me dejo llevar completamente por ese proceso. Para hacer mi trabajo necesito permitirme ser muy vulnerable”, señaló en ese momento.
“Y la idea de estar desnuda durante tres días e intentar contenerla de la manera en que ella estaría, creo que me sentiría muy enfadada. Yo no quería estar enfadada. No creo que Cersei hubiera estado enfadada. Hice lo que pensé que ella haría, emocionalmente”, argumentó.

El caso Harvey Weinstein y el impacto del #MeToo
En la conversación con The Telegraph, Headey también volvió a referirse a Harvey Weinstein, a quien acusó públicamente en 2017 de haberla acosado sexualmente años antes. Según relató entonces, el productor hizo comentarios insinuantes durante el Festival de Venecia de 2005 y, tiempo después, intentó llevarla a una habitación de hotel en Los Ángeles con el pretexto de hablar sobre un guion. Ella rechazó el acercamiento y posteriormente se preguntó si esa decisión afectó oportunidades en su carrera.
“La extraña protección que ofrecemos a los hombres depredadores en esta industria, por el poder desproporcionado que tienen frente a la necesidad de las actrices vulnerables de conseguir trabajo para llevar comida a la mesa, me enfurece”, afirmó. “Un solo individuo puede arruinar por completo un trabajo porque, por alguna razón, se le permite salirse con la suya. Solo cuando estalló el movimiento #MeToo en 2017 nos dimos cuenta de que esto estaba en todas partes”.
Al mismo tiempo, considera que la nueva generación de intérpretes está mucho mejor preparada para enfrentar este tipo de situaciones.
“Son muy conscientes. La actitud ahora es ‘No voy a hacer eso’”, concluyó.
Fuente: Infobae