El gobierno de Donald Trump se alista para imponer una nueva tanda de aranceles a 60 países por presuntas violaciones de trabajo forzado, según adelantó Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, en una entrevista con CNBC. Greer no especificó la fecha de entrada en vigor de las medidas.
El anuncio llega justo cuando está por comenzar en Ciudad de México la tercera ronda de negociaciones bilaterales del T-MEC, lo que genera preocupación sobre un nuevo frente de presión comercial para la región.
Los detalles de la medida
Según explicó Greer, la acción se sustenta en la ley estadounidense que prohíbe la importación de bienes fabricados con trabajo forzado, una normativa que el país ha aplicado de forma rigurosa durante años. El funcionario indicó que los 60 países seleccionados representan en conjunto cerca del 99% del comercio de Estados Unidos con el mundo.
“Se trata de una expansión significativa”, reconoció Greer, en referencia a informes previos del Financial Times que mencionaban un grupo más reducido de naciones.
Aislamiento estadounidense en la aplicación de la norma
Greer subrayó que, a diferencia de Washington, la mayoría de los países carece de leyes similares o, si las tienen, no las ejecutan. Puso como ejemplo a la Unión Europea, que posee una legislación sobre trabajo forzado que no entrará en vigor hasta dentro de año y medio, por lo que aún no está operativa en la práctica.
Implicaciones para México
La oportunidad del anuncio no es casual. Se conoce horas antes de que negociadores de México y Estados Unidos inicien una reunión de tres días para tratar temas sensibles como:
- Contenido regional de vehículos automotores
- Aranceles sobre acero y aluminio
- Medidas de “seguridad económica” frente a componentes de origen asiático
Si bien Greer no nombró países concretos, la coincidencia con la revisión del T-MEC aumenta la incertidumbre: las cadenas de suministro mexicanas, fuertemente integradas con proveedores asiáticos, podrían quedar bajo un escrutinio más severo en este nuevo esquema.

Un entorno de creciente presión comercial
El movimiento se suma a una semana ya tensa. Un día antes, Washington aplicó nuevos aranceles a productos canadienses por casi 20 mil millones de dólares, dejando a Canadá fuera de las conversaciones más recientes del T-MEC.
Para México, que busca cerrar un nuevo acuerdo antes de fin de año y ha mantenido una postura de no represalia frente a los aranceles estadounidenses, la posibilidad de un frente adicional vinculado al trabajo forzado añade una variable más a una negociación que ya enfrenta múltiples desafíos técnicos y políticos.
Fuente: Infobae