Seis nuevas misiones de la NASA vigilarán incendios, contaminación y deshielo

La NASA ha puesto en marcha seis ambiciosos proyectos científicos que, mediante vuelos especializados, abordarán fenómenos como incendios forestales de gran magnitud, contaminación atmosférica, retroceso de glaciares, deshielo y deslizamientos de tierra. Estas iniciativas forman parte del programa Earth Venture Suborbital.

Los seis proyectos emplearán una variedad de plataformas aéreas, entre las que se incluyen:

  • Aviones
  • Helicópteros
  • Drones
  • Globos

Las operaciones se desarrollarán durante los próximos años en regiones clave como el Ártico, Alaska y California, entre otras zonas. Cientos de científicos y pilotos de la agencia espacial, la Armada de los Estados Unidos, universidades y diversas instituciones colaborarán en estas campañas. La teledetección aérea servirá como puente entre las mediciones terrestres y las observaciones satelitales, llenando vacíos en los modelos informáticos utilizados por meteorólogos, urbanistas y especialistas.

Los seis proyectos de la NASA usarán aviones, helicópteros, drones y globos en el Ártico, Alaska y California para enlazar mediciones en tierra con observaciones satelitales (Reuters)

INSPYRE: el primer proyecto en acción

La misión INSPYRE, liderada por el Laboratorio de Investigación Naval, despegará desde Colorado con el objetivo de estudiar las nubes pirocumulonimbus. Estas tormentas se generan cuando incendios forestales extremos alcanzan una intensidad capaz de producir actividad eléctrica. Cargadas de humo y relámpagos, representan puntos ciegos para la aviación y pueden desatar nuevos focos ígneos. Medirlas y cartografiarlas en tiempo real permitirá mejorar los pronósticos.

En la campaña participarán varias aeronaves, incluido el ER-2 de gran altitud de la NASA, que operará desde Montana. También volarán dos rastreadores infrarrojos de incendios desarrollados en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en el sur de California, integrados en el programa FireSense.

FarmFlux y HAMAQ: contaminación agrícola y urbana

La misión FarmFlux, que arrancará este año, desplegará más de una docena de sensores para medir ozono, metano, amoníaco, partículas y otros contaminantes emitidos por tierras de cultivo y granjas ganaderas. Las zonas de estudio abarcan el Medio Oeste y el Valle Central de California. Estas emisiones afectan la salud humana, el clima global y el ozono estratosférico. La misión está a cargo del Centro de Vuelos Espaciales Goddard de la NASA, junto con la Universidad Estatal de Colorado y la Universidad de Boston.

La misión INSPYRE estudiará desde Colorado las nubes pirocumulonimbus que forman los incendios forestales extremos y buscará mejorar su pronóstico en tiempo real /REUTERS/Joe Skipper/Foto de archivo

Por su parte, la campaña HAMAQ se enfocará en Atlanta y Ciudad de México, dos urbes con problemas de calidad del aire por causas distintas, vinculadas al clima y al relieve. El proyecto examinará zonas contaminadas y evaluará cómo la información satelital puede apoyar los pronósticos y las medidas de mitigación. El equipo utilizará dos aeronaves a distintas altitudes: el P-3B de la NASA volará cerca de la superficie para medir partículas finas y contaminantes gaseosos, mientras un Boeing 777 operará a gran altura para mapear la contaminación con sensores remotos.

Misiones árticas: glaciares, carbono y deslizamientos

El Ártico se calienta al menos al doble de velocidad que el resto del planeta, por lo que varias de las nuevas misiones se concentrarán allí. Snow4Flow, dirigida por la Universidad de Arizona, medirá y modelará la velocidad y la distancia del retroceso glaciar en Alaska, Yukón, el Ártico canadiense, Groenlandia y Svalbard (Noruega). La campaña observará cientos de glaciares desde un avión modernizado de la Segunda Guerra Mundial equipado con un altímetro láser de escaneo y dos radares diseñados para esta tarea. Los datos se combinarán con observaciones satelitales y modelos de nevadas y flujo glaciar para entender mejor cómo cambian estos sistemas en distintas regiones del Ártico.

Snow4Flow buscará medir el retroceso glaciar con altímetro láser y radares (Imagen Ilustrativa Infobae)

FORTE estudiará otro efecto del deshielo del permafrost: la transformación de ríos, lagunas y estuarios de la vertiente norte de Alaska en transportadores de carbono y sedimentos. El proyecto, a cargo del City College de Nueva York y del centro Goddard de la NASA, integrará mediciones ópticas y de radar hechas desde satélites, aviones, buques de investigación, drones y sistemas submarinos autónomos. Además, ese equipo seguirá la vida marina microscópica, el flujo del agua y su composición química, y trabajará con comunidades locales e indígenas para sostener las observaciones en el tiempo y orientar respuestas a necesidades emergentes.

Finalmente, LACCE se centrará en cómo el agua infiltra y desestabiliza laderas, con seguimiento a las respuestas del terreno en California ante sequías y lluvias torrenciales cada vez más intensas. El proyecto también examinará riesgos en Alaska, donde el retroceso glaciar acelera movimientos de laderas que podrían generar megatsunamis. El programa Earth Venture Suborbital nació en 2007 tras una recomendación del Consejo Nacional de Investigación. Desde entonces, sus equipos han estudiado fenómenos como ventiscas, arrecifes de coral y remolinos oceánicos.

Fuente: Infobae

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