Adiós a los desechables: la urgencia de los refills en cosmética

Según el Foro Económico Mundial y la Fundación Ellen MacArthur, el 95% de los materiales de envases plásticos se desperdicia después de un solo uso. En la industria de la belleza y el cuidado personal, millones de empaques terminan en la basura cada año. El modelo lineal de “producir, consumir y desechar” ha colapsado, y la sostenibilidad exige una transformación urgente.

La solución está en los empaques recargables o refills, una práctica que puede reducir drásticamente los residuos. Como vicepresidente de Sustentabilidad para L’Oréal Latinoamérica, afirmo que el éxito empresarial y el respeto al medio ambiente son inseparables. Pero para que los refills sean la norma, se necesita la colaboración de tres actores clave: industria, gobiernos y consumidores.

Responsabilidad compartida

Industria: Debe liderar la innovación con honestidad. Muchos refills fracasan porque las marcas cobran lo mismo que por el producto original. L’Oréal asume este desafío: aplica refills a sus best-sellers y ofrece un incentivo económico real. Para respaldar esta visión, la empresa creó L’AcceleratOR, una aceleradora junto a la Universidad de Cambridge, con un fondo de 100 millones de euros para desarrollar nuevos materiales de envase.

Gobiernos: Son vitales para crear políticas públicas como las leyes de Responsabilidad Extendida del Productor (REP), que avanzan en varios países de Latinoamérica. La infraestructura de gestión de residuos permite que los esfuerzos de sostenibilidad tengan impacto real.

Consumidores: El despertar es innegable. Según IPSOS, 75% de los consumidores en la región (83% en México y 65% en Brasil) adoptan prácticas ecológicas por preocupación por el plástico. De hecho, 48% ya usa productos en formato refill. Sin embargo, persisten barreras: el 37% teme contaminación al recargar, y el 34% duda de la calidad. L’Oréal responde con diseños higiénicos: pouches anticlerrames para el cuidado capilar y cápsulas selladas con válvulas para la piel, garantizando cero contacto con el aire.

De la ambición a la acción

En junio, L’Oréal lanzó la tercera edición de su campaña Únete al Movimiento Refill, con sus cuatro divisiones (Lujo, Consumo Masivo, Productos Profesionales y Belleza Dermatológica) y 18 marcas como Garnier, La Roche-Posay, Kérastase, Prada e Yves Saint Laurent, ofreciendo 28 productos estrella. Los resultados muestran que un cliente que compra un refill tiene 3.5 veces más probabilidad de repetir la compra que quien adquiere el tamaño estándar.

Un ejemplo concreto: comprar un refill de la crema Lancôme Absolue Longevity reduce un 100% del vidrio, 95% del metal, 42% del plástico y 36% del cartón, comparado con comprar un nuevo frasco. Son reducciones medibles e inmediatas.

Impacto en Latinoamérica: un acto de amor

Para el consumidor latinoamericano, cuidar el planeta es parte de cuidarse a sí mismo. Comprar un refill es un “acto de amor”: el 36% lo hace por amor al medio ambiente, el 27% por amor a sí mismo (calidad de su marca preferida) y el 26% por amor a su hogar y presupuesto (ahorro económico). Elegir un refill no es un sacrificio, sino conservar lo mejor: el envase original perdura, mientras se invierte en el producto. El momento de recargar es ahora.

Fuente: Infobae

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