La selección de España escribió una nueva página dorada en su historia al conquistar el Mundial 2026. En una final vibrante, el conjunto dirigido por Luis de la Fuente superó a Argentina para sumar su segunda estrella, reafirmando su hegemonía tras el título de la Eurocopa 2024. En esta épica travesía, un nombre brilló con luz propia: Marc Cucurella.
El lateral izquierdo se consolidó como el titular indiscutible del combinado español. Su rendimiento no solo fue clave a nivel defensivo, sino que se transformó en la peor pesadilla para cualquier extremo que osara enfrentarlo. Su aventura mundialista arrancó con un movimiento inesperado: su fichaje por el Real Madrid, un traspaso que no lo desvió de su gran objetivo en el torneo.
Su capacidad para anular a los mejores extremos del mundo quedó patente ronda tras ronda. El lateral se midió a figuras de primer nivel sin ceder un solo centímetro:
- En la fase de grupos, desactivó a los veloces atacantes de Cabo Verde, la estrategia de Arabia Saudita y la fisicidad de Uruguay.
- En las rondas eliminatorias, Neto, Vitinha y Cancelo (Portugal), y Trossard y Castagne (Bélgica) chocaron una y otra vez contra su muralla.
- En la semifinal ante Francia, se enfrentó a toda una artillería pesada: Mbappé, Olise, Dembélé, Barcola y Doué. Ninguno logró vulnerar su banda.

Un récord que asombra al mundo del fútbol
Los números hablan por sí solos. El defensor, surgido de la Masía, ha demostrado una regularidad y contundencia poco habituales. Durante sus últimos cinco partidos en el torneo, frente a potencias como Uruguay, Austria, Portugal, Bélgica y Francia, ningún atacante logró regatearlo. Acumuló más de 450 minutos sin ser superado en un duelo individual, una estadística que lo sitúa entre los defensores más sólidos de toda la competición.
Incluso estrellas consagradas como Olise y Dembélé chocaron repetidamente contra este muro defensivo. La única tarjeta amarilla que recibió en el torneo fue precisamente por una entrada firme sobre Olise, un reflejo de su intensidad y su compromiso por no ceder ni un solo metro de terreno.
Aportación ofensiva y conexión de oro
Pero el impacto de Cucurella no se limitó a la defensa. En ataque, supo leer a la perfección los espacios dejados por Álex Baena para sumarse al frente con peligro. Sus centros y combinaciones en segunda línea fueron un arma constante. La sociedad que formó con Mikel Oyarzabal resultó especialmente fructífera, generando jugadas de gol claves que se materializaron en los tantos frente a Austria.
Ante Francia, su rol fue más conservador por la exigencia del rival, pero igualmente decisivo. En una de las acciones más cruciales del encuentro, logró interceptar un disparo de Mbappé que se dirigía directo a la portería de Unai Simón, desviando el balón en el instante justo y salvando un gol cantado.
Su actuación consistente y su carácter competitivo lo confirman como una pieza angular en el esquema de Luis de la Fuente. Cucurella no solo se ganó la confianza de su seleccionador y de su nuevo club, sino que se consolidó como una auténtica muralla defensiva para la España campeona del mundo.
Fuente: Infobae