Las montañas más letales: Annapurna, K2 y otras cumbres mortales

La peligrosidad de las grandes montañas no se mide únicamente por su altitud. Factores como el clima implacable, la frecuencia de avalanchas, la complejidad técnica y la falta de opciones de rescate inmediato convierten a ciertas cimas en desafíos letales.

De acuerdo con el análisis de expertos, la opinión de Edmund Hillary y Tenzing Norgay —los primeros en llegar a la cima del Monte Everest en 1953— resulta fundamental: ambos montañistas, reconocidos por su histórica hazaña, sostienen que el Everest no es necesariamente la montaña más peligrosa, ya que existen otras con condiciones todavía más mortales.

La reputación de una cumbre como especialmente peligrosa se basa tanto en las estadísticas de mortalidad como en los relatos y experiencias de especialistas como Hillary, de Nueva Zelanda, y Norgay, sherpa nepalí, quienes establecieron los parámetros actuales de riesgo en el alpinismo.

Edmund Hillary y Tenzing Norgay sostuvieron que el Monte Everest no es necesariamente la montaña más peligrosa porque existen cumbres con condiciones más letales

Annapurna: mortalidad elevada y desafíos técnicos

El Annapurna, en Nepal, es desde hace años una de las montañas más temidas del mundo. Con una altitud de 8.091 metros, integra el grupo de las diez cumbres más altas del planeta, pero su fama se debe a su alto índice de fallecimientos entre escaladores. En comparación con el Everest, pocos alpinistas han logrado coronar el Annapurna, mientras que decenas han perdido la vida en el intento.

El Annapurna, en Nepal, registra uno de los índices de mortalidad más altos del montañismo por sus avalanchas, tormentas de nieve y tramos técnicos de roca y hielo (YouTube: @AbismoMortal)

Las causas principales incluyen tormentas de nieve, avalanchas constantes y secciones técnicas de roca y hielo muy expuestas, extremadamente difíciles incluso para montañistas experimentados. Por esta razón, el Annapurna es considerado por muchos como una de las montañas más complicadas de escalar con seguridad. En términos concretos, registra uno de los porcentajes de mortalidad más altos en el montañismo de élite.

K2: “La montaña salvaje” y sus desafíos

El K2, ubicado en la frontera entre Pakistán y China, alcanza los 8.611 metros, lo que lo convierte en la segunda montaña más alta del mundo. Sin embargo, para muchos escaladores, el K2 es más difícil y peligroso que el propio Everest. Su cima es apodada “Montaña Salvaje” por la combinación de condiciones climáticas extremas y rutas de ascenso técnicas y exigentes.

El K2, ubicado entre Pakistán y China, es considerado por muchos escaladores más difícil y peligroso que el Everest por su escalada técnica y el riesgo del paso Bottleneck

A diferencia del Everest, la ascensión al K2 requiere escalada técnica constante a gran altitud. Uno de los tramos más peligrosos es el “Bottleneck”, un paso angosto bajo enormes masas de hielo que pueden desprenderse repentinamente. En 2008, el K2 fue escenario de una de las peores tragedias del alpinismo moderno, con once escaladores fallecidos durante una serie de accidentes en el descenso.

Nanga Parbat: la “Montaña Asesina” y su historia trágica

El Nanga Parbat, en Pakistán, es conocido como la “Montaña Asesina”. Con 8.126 metros, destaca por la imponente pared del Rupal, una de las más altas y escarpadas del mundo, con casi cinco kilómetros de roca y hielo. La combinación de altitud extrema, terreno muy vertical y clima impredecible ha forjado su temible reputación.

El Nanga Parbat, conocido como la Montaña Asesina, arrastra una historia de alta mortalidad por su pared del Rupal, la altitud extrema y el clima impredecible (@nangaparbatofficial)

Antes de la primera ascensión exitosa en 1953, ya habían muerto decenas de alpinistas en el intento de alcanzar la cima. En 1934, una expedición quedó atrapada en una tormenta y nueve personas murieron por agotamiento, mal de altura y frío extremo. Desde entonces, el Nanga Parbat es considerado una de las cumbres más temidas del Himalaya. Su nombre significa “montaña desnuda”, por sus laderas expuestas y rocosas.

Kangchenjunga: peligrosidad y aislamiento

El Kangchenjunga, en la frontera entre Nepal e India, mide 8.586 metros y es la tercera montaña más alta del mundo. Se escala con mucha menos frecuencia que el Everest, en parte por su ubicación remota y la escasa infraestructura en la ruta hacia el campo base.

El Kangchenjunga combina aislamiento, poca infraestructura, clima impredecible y un alto índice de mortalidad, lo que lo convierte en una de las cumbres más temidas del Himalaya (Wikipedia)

Entre los alpinistas, el Kangchenjunga es temido por su alto índice de mortalidad, condiciones meteorológicas impredecibles y aislamiento. Además, la tradición local influye: por respeto a las creencias religiosas, muchos escaladores deciden detenerse a unos metros de la cima real.

Monte Washington: clima extremo y mortalidad en baja altitud

El Monte Washington, en el estado de New Hampshire, Estados Unidos, apenas alcanza los 1.916 metros, pero se considera una de las montañas más peligrosas de Norteamérica. El clima extremo es la causa principal de accidentes, agravado porque excursionistas sin experiencia suelen subestimar las condiciones.

El Monte Washington, en New Hampshire, se considera una de las montañas más peligrosas de Norteamérica pese a sus 1.916 metros de altura
(Crédito: USGS)

La montaña es famosa por sus cambios meteorológicos bruscos y vientos capaces de desequilibrar a los montañistas. En 1934, se registró una velocidad del viento de 372 km/h, que fue récord mundial durante años. Desde 1849, han muerto en esta montaña alrededor de 150 escaladores. Pese a su baja altitud, la sensación térmica puede descender por debajo de los -40 ℃.

Monte Everest: riesgos, zona de la muerte y cifras de víctimas

El Monte Everest, con 8.848 metros, es la montaña más alta y también una de las más mortales. Aunque la popularidad de las expediciones comerciales y las películas puede dar la impresión de que es más accesible, las condiciones siguen siendo extremas.

El Monte Washington registró en 1934 un viento de 372 km/h, una marca que fue récord mundial durante años

Especialmente peligrosa es la “zona de la muerte”, por encima de los 8.000 metros, donde el nivel de oxígeno es solo una fracción de lo habitual al nivel del mar. El mal de altura, el agotamiento y los cambios bruscos de clima provocan numerosas víctimas cada año. Según la Himalayan Database, han muerto ya cientos de personas en sus laderas, y muchos cuerpos nunca han podido ser recuperados debido a las condiciones extremas.

Fuente: Infobae

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