¡España es campeona del mundo por segunda vez en su historia! La final del Mundial, que debió disputarse antes como Finalissima, enfrentó a dos potencias ansiosas por demostrar quién es la mejor selección. Argentina buscaba un hito de 64 años: ganar dos Mundiales consecutivos. Pero España, que fue de menos a más, logró culminar su torneo de manera perfecta. Dominó el partido de principio a fin, pero no bastó en los 90 minutos reglamentarios. Fue necesario sufrir 30 minutos adicionales. La Roja estaba destinada a definir en la prórroga, y así ocurrió. Ferrán Torres anotó el gol que hizo realidad el sueño, no sin angustias: dos goles anulados y un susto final en el último ataque argentino.
Los primeros minutos fueron de tanteo. España y Argentina se intercambiaban posesiones largas sin peligro. Unai Simón y el Dibu Martínez eran meros espectadores. La primera ocasión clara llegó para España: Dani Olmo giró y dejó el balón a Oyarzabal, quien abrió para Lamine Yamal. El joven encaró, hizo una pared y se plantó solo ante el Dibu, que respondió de manera gigante. Parecía que el partido se rompía, pero España mantuvo el control. Entonces llegó la primera polémica: a los 10 minutos, Pedro Porro hizo una pared con Oyarzabal y fue bloqueado por Mac Allister en la frontal. Porro quiso levantarse, pero el argentino no lo dejó. Increíblemente, no se pitó falta, ni la primera ni la segunda. El árbitro dejó jugar, y España se sentía cómoda.
El ritmo disminuyó. España no quería perder el control y Argentina aceptaba esperar su momento. Lamine y Nico Williams crearon peligro sobre el área, pero Dibu respondió bien y Pedro Porro corrigió cuando un extremo argentino encaraba a Unai. El césped estaba seco, alto y con baches, y el calor apretaba. Se pidió una pausa de hidratación, que fue concedida. Además, se regó el campo, ya que en el descanso no se podría por los miniconciertos programados.
Tras la pausa, Argentina amenazó con dos aproximaciones peligrosas, bien resueltas por la defensa española. Los albicelestes habían salido con más intensidad. Había que bajar las pulsaciones, y España, a golpe de Rodri, tomó el mando y volvió a ser superior. Llegaron las ocasiones: Oyarzabal desde la frontal (fácil para Dibu), Pedro Porro con un centro al corazón del área sin rematador, y Cucurella desde lejos rozando el poste. Eran los mejores minutos de La Roja. Olía a gol, pero se fue al descanso con un show americano incluido.
En la segunda parte, Scaloni hizo un cambio: Paredes por Nico Williams, buscando control y robo de balón. No funcionó. La primera ocasión fue de España, con un disparo de Baena tras una recuperación en tres cuartos, que respondió Dibu de nuevo. Luego, otra polémica: un córner inexistente para Argentina (la nueva norma no dejó rastro). Menos mal que no hubo consecuencias. Donde sí las hubo fue en una falta innecesaria de Paredes a Rodri, que provocó una trifulca y una tarjeta amarilla.
El tiempo corría y apareció la magia. Una salida de balón ‘made in Spain’ que tuvo como bombero a Montiel, quien robó el remate ‘in extremis’ a Cucurella en el punto de penalti. España se sentía cada vez mejor. Tocaba, jugaba y se divertía. Hasta que llegó otra falta de Paredes. De la Fuente movió el banquillo: entraron Pedri y Ferrán Torres. Más velocidad y calidad. Llegaron las ocasiones: Olmo y dos saques de esquina. Volvía a oler a gol. Lamine encaró, se fue de dos y centró; Ferrán estaba en el centro, pero allí estaba Dibu. Nueva pausa de hidratación.
Último tramo. La zona donde Argentina había mostrado su mejor versión y resuelto eliminatorias. También los famosos ‘minutos Merino’. De la Fuente metió a Mikel Merino y Nico Williams. Llegó una ocasión desde la frontal, floja para Dibu, aunque se le veía más nervioso. Argentina se defendía como gato panza arriba. España lo intentaba a base de córners; Laporte estuvo a punto de marcar, pero el balón se fue al medio. Argentina sufría y no salía. Enzo Fernández intentó una aventura en solitario, cayó y no hubo nada; protestó y recibió amarilla.
España seguía dominando. Ferrán no contactó bien un remate. El árbitro señaló 4 minutos de añadido. Argentina despertó: falta a favor de esa que no pitó al principio a Porro. A la contra, Nico Williams la tuvo, pero Dibu respondió. En el despeje, en un balón dividido, roja a Enzo. Cubarsí despejó y el 24 llegó tarde, muy tarde. Pau dio una voltereta. Luego, Paredes compró papeletas para la segunda amarilla con una falta dura sobre Ferrán. Lamine lo intentó por el palo del portero, pero no hubo suerte. Tocaba sufrir media hora más.
En la prórroga, España no levantó el pie. Argentina optó por la táctica de Cabo Verde: juntitos atrás. Pero La Roja había aprendido. Nico Williams tuvo la más clara hasta ese momento, pero no contactó bien el cabezazo; el Dibu hizo un paradón. Sin embargo, a la siguiente no perdonó. Gol. La segunda estrella estaba aquí. Había que amarrarla, coserla y cuidarla. Porque Argentina tuvo su arreón final y estuvo a punto de castigar por partida doble. No sin antes otro gol anulado a Ferrán por fuera de juego milimétrico. Pero nada de eso importó. Ahora sí, España había obtenido su premio. ¡España es campeona del mundo! Enhorabuena a todos.
Fuente: Infobae