Césped del MetLife desata polémica en final del Mundial 2026

La gran final del Mundial 2026 no solo enfrenta a dos selecciones, sino también a un enemigo inesperado: el césped del MetLife Stadium. La FIFA se ha visto forzada a regar el terreno de juego durante la primera pausa de hidratación, ante las constantes quejas de los futbolistas sobre el estado de la superficie.

De los 16 estadios que albergan el torneo, ocho cuentan con césped natural permanente, mientras que los ocho restantes, incluido el MetLife, han instalado terrenos provisionales sobre la superficie artificial habitual. Este recinto de Nueva Jersey, sede de los Jets y los Giants de la NFL, reemplazó su césped artificial por uno natural temporal, pero a pesar de los años de planificación y la inversión, las quejas persisten.

Las críticas comenzaron desde los primeros partidos. Vinícius Júnior, tras el empate entre Brasil y Marruecos, señaló:

“Debido al clima y al calor, el césped se seca muy rápido y el partido termina siendo muy lento. No podemos encontrar un buen ritmo. Eso lo complica todo y altera nuestro juego. Pero tendremos que adaptarnos”

Pocos días después, Didier Deschamps se quejó tras el Francia-Senegal, afirmando que el estado del terreno “castigó mucho la musculatura de los jugadores”. Su mediocampista Adrien Rabiot fue más contundente:

“No se le puede llamar césped. Parecía más bien una superficie artificial. Bastante duro y rígido”

El calor también entra en juego

La final se disputa con temperaturas cercanas a los 29 grados y un ambiente muy húmedo. Este contexto vuelve a poner el foco sobre un césped que, según los futbolistas, pierde humedad rápidamente y modifica el comportamiento del balón. Investigaciones indican que la velocidad y la distancia de rodadura varían según la superficie, obligando a los jugadores a recalcular sus movimientos sobre la marcha. En un partido que puede decidirse por detalles, esos matices pesan.

España llega con una circunstancia particular: durante este Mundial ha disputado la mayoría de sus partidos en estadios cubiertos (dos en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, dos en Los Ángeles y dos en Dallas), salvo el encuentro en Guadalajara tras una tormenta. La final, en cambio, se jugará al aire libre.

Pausa de hidratación de La Roja. (REUTERS/Brian Snyder)
Pausa de hidratación de La Roja.Fuente: REUTERS/Brian Snyder

Una preocupación que viene de lejos

El problema no es nuevo para la FIFA. Ya fue motivo de debate en la Copa América de 2024 y en el Mundial de Clubes de 2025, también disputados en Estados Unidos, donde varios estadios recurrieron a soluciones temporales similares. El MetLife utiliza césped Bermuda, una variedad resistente al calor y la sequía, que suele cortarse más corto por su densidad. En teoría, una elección lógica para el verano neoyorquino; en la práctica, varios jugadores consideran que la superficie se endurece demasiado con el paso de los minutos.

Fuente: Infobae

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