Canciller iraní señala posibles filtraciones en ataque que mató a Khamenei

El ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, expresó este domingo sus serias dudas sobre la existencia de filtraciones dentro del aparato de seguridad interna que habrían facilitado el bombardeo inicial ejecutado por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero. Según el canciller, estas vulnerabilidades continúan afectando la estrategia nacional hasta el día de hoy.

Araqchi se refirió de manera específica a la operación aérea israelí contra el entonces líder supremo, Alí Khamenei, en Teherán aquella jornada. El ataque terminó con la vida del ayatolá, junto con varios miembros de su familia y gran parte de la cúpula militar que se encontraba reunida en la residencia del líder en la capital iraní. El canciller iraní, Abbas Araqchi, participa de una ceremonia de despedida para el fallecido líder supremo, ayatolá Alí Khamenei, muerto el 28 de febrero durante ataques aéreos de Israel y Estados Unidos, ante delegados internacionales en la Gran Mezquita Musalla del Imam Jomeini, en Teherán, el 3 de julio de 2026 (Mohammed Salem/Reuters)

Señalamientos directos del canciller

Durante una entrevista con el activista conservador Javad Moghayi, cuyos fragmentos fueron adelantados por medios locales pero cuyo contenido completo aún no se ha divulgado, Araqchi declaró:

“La cuestión crucial, desde mi punto de vista, es que (Estados Unidos e Israel) conocían esas reuniones. Apunta a un fallo de seguridad que existía entonces, y probablemente persiste ahora”.

El canciller profundizó en sus sospechas al afirmar que las fuerzas enemigas estaban al tanto de que el líder supremo mantenía reuniones diarias en su oficina. Además, señaló que sabían que Khamenei se negaba a ocultarse en un búnker, un principio personal que lo mantenía expuesto. “Sabían que en ese momento los principales comandantes se estaban reuniendo justo al lado, o dos edificios al lado”, agregó.

En un tono más reservado, Araqchi dejó entrever que existen “influencias” que manipulan “el proceso de toma de decisiones” a un “nivel psicológico” dentro del país. Sin embargo, evitó dar más detalles, argumentando que “no se puede comentar nada más en público al respecto”.

Contexto de guerra y represión interna

El bombardeo del 28 de febrero marcó el inicio del conflicto armado que enfrenta a Irán con Estados Unidos e Israel. Tras la muerte de Khamenei, su hijo Mojtaba Khamenei asumió como nuevo líder supremo. El sábado anterior, advirtió que Washington recibiría “lecciones inolvidables” si continúa atacando a la República Islámica.

Desde aquel ataque inicial, ambas partes han librado sucesivas oleadas de ataques y treguas fallidas. La más reciente fue un memorando de entendimiento firmado en junio, que buscaba poner fin al conflicto pero colapsó en las últimas semanas.

Las declaraciones de Araqchi surgen en medio de una nueva escalada militar. En la última semana, Estados Unidos reimpuso un bloqueo naval a los puertos iraníes y lanzó ataques masivos contra objetivos militares y de infraestructura en Irán. Como respuesta, Teherán atacó bases estadounidenses y países aliados de Washington en el Golfo, incluyendo Kuwait, Bahréin y Jordania.

Paralelamente, las sospechas de filtraciones internas se producen en un contexto de fuerte represión doméstica. Se han registrado oleadas de detenciones y ejecuciones vinculadas tanto a la guerra como a las protestas antigubernamentales de comienzos de año. Esta situación ha alimentado versiones sobre purgas y una creciente desconfianza dentro del propio aparato de seguridad iraní.

Fuente: Infobae

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