Unai Simón: el portero que esquiva las redes y protege su vida privada

Unai Simón no es solamente el arquero de la Selección española; representa una manera diferente de concebir el fútbol. Sin estridencias, sin cuentas en redes sociales, sin titulares fuera de la cancha. A menos de 24 horas del partido que definirá al campeón mundial, el guardameta del Athletic Club se presenta como uno de los pilares de Luis de la Fuente, un futbolista que ha forjado su trayectoria desde la discreción, la disciplina y una personalidad que contrasta con el ruido del fútbol contemporáneo.

Nacido en Murguía, Álava, en 1997, Simón se crió en un hogar definido por la vocación de servicio. Su padre es guardia civil y su madre pertenece a la Ertzaintza, un ambiente que forjó su carácter y su manera de manejar la presión.

Él mismo lo explicó en una entrevista con El Correo:

“Mi familia no lo pasa bien viéndome jugar al fútbol… El mensaje es el que siempre me han transmitido: que me lo pase bien e intente disfrutar”.

Esa filosofía, distante de la obsesión por el resultado, ha sido fundamental para que se convierta en uno de los arqueros más admirados del mundo. De hecho, en más de una ocasión tanto él como sus padres han recibido insultos de los sectores más radicales del Athletic, llegando a decirle:

“hijo de un represor, no mereces este club”

o

“eres igual que tus padres, gente que no respeta ni entiende lo que significa el Athletic”.

Un portero sin redes, sin ruido y sin distracciones

En una época donde los futbolistas viven expuestos, Unai Simón es una excepción. No tiene Instagram, no tiene Twitter y no siente la necesidad de compartir su vida privada. Él mismo lo resumió con una frase que ya es casi un lema personal:

“Protejo mejor mi intimidad que la portería”.

Prefiere enfrentarse a 60.000 aficionados en un estadio antes que a diez periodistas en una rueda de prensa. Y esa distancia voluntaria le ha permitido mantener a salvo lo que más valora: su familia, sus amigos y su pareja, cuya identidad sigue siendo un misterio.

Unai Somón en el partido contra Portugal. REUTERS/Hannah Mckay
Unai Somón en el partido contra Portugal. REUTERS/Hannah Mckay

Su hermetismo no surge del desinterés, sino de una personalidad tranquila, reflexiva y profundamente enfocada en su profesión. En el Athletic, donde llegó con solo 14 años, siempre fue el más aplicado de la cantera.

Durante la pandemia se matriculó en Administración y Dirección de Empresas, buscando una alternativa para el día en que decida colgar los guantes. Antes lo intentó con Fisioterapia, pero la exigencia del primer equipo le obligó a dejarlo. Aun así, nunca ha renunciado a estudiar.

De Murguía al mundo: un guardameta que nunca quiso ser estrella

Su ascenso fue tan inesperado como meteórico. En 2018, el Athletic tuvo que repescarlo de urgencia tras la marcha de Kepa y la lesión de Iago Herrerín. Veinte días después de ser cedido al Elche, debutaba como titular en LaLiga. Un año más tarde, nadie podía moverlo de la portería rojiblanca.

Luis Enrique lo llamó en 2020 y desde entonces ha sido el dueño indiscutible del arco español. Ha ganado tres de las cinco tandas de penaltis que ha disputado con la Selección, incluida la histórica final de la Nations League ante Croacia. Su Trofeo Zamora de 2024 y su segundo puesto en el Premio Yashin lo consolidaron como uno de los mejores del mundo.

Y aun así, sigue siendo el mismo chico de Murguía. El que dedica medallas a su madre porque nunca había podido verle jugar. El que soporta insultos por la profesión de sus padres sin perder la calma. El que sueña con ser el mejor portero del mundo… pero siempre en el Athletic:

“Me encantaría ser el mejor portero del mundo, pero siendo parte de este club”,

dijo.

Unai Simón durante un partido contra Alemania en la Euro 2024. REUTERS/Angelika Warmuth
Unai Simón durante un partido contra Alemania en la Euro 2024. REUTERS/Angelika Warmuth

El partido de su vida

Este domingo 19 de julio, ante Argentina, Unai Simón afronta el mayor reto de su carrera. España busca su segundo Mundial y él será el encargado de proteger el sueño de todo un país. Lo hará como siempre: en silencio, sin redes, sin ruido, sin distracciones. Con la serenidad que heredó de su familia y con la determinación que lo ha convertido en el guardián de la Selección.

Unai Simón no solo defiende la portería de España. Defiende una forma de ser. Una forma de vivir. Y una forma de jugar que, pase lo que pase mañana, ya forma parte de la historia del fútbol español.

Fuente: Infobae

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