Con la llegada de la temporada invernal y el descenso térmico en Lima, los espacios de trabajo suelen cerrar sus ventanas y activar sistemas de calefacción para combatir el frío. Sin embargo, esta práctica genera un ambiente con baja humedad que propicia la aparición del llamado «Síndrome del Ojo de Invierno», afección que no solo perjudica la salud visual, sino que también incide en el rendimiento profesional.
Los expertos alertan que el aire seco de interiores, combinado con extensas jornadas frente a pantallas, eleva el riesgo de padecer síntomas como ardor, sensación de cuerpo extraño, pesadez en los párpados y visión borrosa intermitente. Aunque muchos trabajadores atribuyen estas molestias al agotamiento habitual de la jornada, en realidad pueden estar vinculadas con la resequedad ocular.
Según investigaciones divulgadas en el Journal of Occupational Health, las alteraciones en la superficie ocular provocadas por el entorno no solo causan incomodidad, sino que afectan la concentración. La evidencia científica indica que estas molestias generan microinterrupciones involuntarias en la atención, lo que puede derivar en una disminución de hasta el 20% en la productividad laboral y aumentar la probabilidad de equivocaciones en tareas que demandan exactitud.

¿En qué consiste el «Síndrome del Ojo de Invierno»?
Este síndrome se manifiesta cuando la película lagrimal encargada de resguardar la superficie ocular pierde estabilidad a causa de elementos como el aire seco, la calefacción y la escasa ventilación en los ambientes. Durante el invierno, estas circunstancias son más habituales en oficinas y otros lugares laborales, donde se reduce la circulación de aire fresco para mantener el calor.
El problema se agrava por el uso continuo de dispositivos electrónicos. Una persona normalmente parpadea entre 15 y 20 veces por minuto, pero esta frecuencia puede descender a tan solo 5 o 7 parpadeos cuando se concentra durante largos períodos frente a una pantalla. Esto provoca que la lágrima se evapore con mayor rapidez, dejando la córnea expuesta.
La doctora Gabriela Quezada, médico oftalmóloga y asesora de Laboratorios Lansier, señala que el aire en espacios cerrados carece de la humedad necesaria para conservar estable la superficie ocular. Al romperse la película lagrimal anticipadamente, se incrementa la inflamación y surgen molestias que muchas veces pasan inadvertidas o se confunden con fatiga general.
¿De qué manera la fatiga visual impacta en el desempeño laboral?
De acuerdo con la especialista, uno de los inconvenientes principales es que el cerebro interpreta el ardor y la pesadez ocular como una señal de agotamiento mental o somnolencia. Por ello, numerosos trabajadores experimentan una baja de energía durante la tarde y asocian esa sensación exclusivamente al estrés laboral, cuando en realidad la causa podría estar en la resequedad ocular.
Esta confusión hace que el problema persista a lo largo de la jornada sin recibir tratamiento apropiado. El empleado continúa mirando fijamente la pantalla, parpadea menos y la incomodidad visual aumenta progresivamente, lo que perjudica la capacidad de mantener la atención y de procesar información durante intervalos prolongados.
Los especialistas sostienen que este ciclo de fatiga visual afecta particularmente a quienes realizan labores de análisis de datos, revisión de documentos, elaboración de informes o cualquier actividad que exija observación constante y exactitud. En tales casos, las molestias oculares pueden traducirse en una menor eficiencia y un aumento de errores.

¿Por qué el cerebro asocia la resequedad ocular con cansancio?
La oftalmóloga explica que esto obedece a un mecanismo biológico involuntario. Cuando la superficie ocular pierde hidratación y se inflama, el cerebro recibe señales de malestar que muchas personas interpretan como sueño, agotamiento o falta de energía, aunque el origen del problema esté en los ojos.
Por esta razón, la doctora Quezada afirma que la ergonomía visual ya no debe limitarse solo a disponer de una silla adecuada o un monitor a la altura correcta. También resulta necesario incorporar medidas dirigidas a preservar la salud de la película lagrimal, especialmente en trabajadores que pasan muchas horas frente a pantallas.
Entre las opciones mencionadas está el empleo de lágrimas artificiales elaboradas con componentes como el hialuronato de sodio de alta pureza, que ayudan a hidratar la superficie ocular, reducir la fricción durante el parpadeo y mantener la estabilidad de la córnea por más tiempo, favoreciendo un mayor confort visual durante la jornada.
Cuatro recomendaciones para cuidar la visión
Con el propósito de disminuir la incidencia del «Síndrome del Ojo de Invierno», los especialistas sugieren:
- Ventilar los ambientes de trabajo y, si se utiliza calefacción, complementar los espacios con humidificadores para evitar el exceso de aire seco.
- Aplicar la regla 20-20-20: mirar un objeto situado a aproximadamente seis metros de distancia durante 20 segundos cada 20 minutos para estimular el parpadeo y relajar la vista.
- Evitar los colirios vasoconstrictores, ya que su uso frecuente puede empeorar la sequedad ocular y enmascarar el problema real.
- Realizar una evaluación oftalmológica anual que permita detectar tempranamente el ojo seco, examinar la calidad de la película lagrimal y prevenir complicaciones que puedan afectar tanto la salud visual como el rendimiento laboral.
Fuente: Infobae