Tras la confirmación del segundo caso positivo de Fusarium raza 4 (Foc R4T) en el sector de Los Quemados (El Oro), los sectores exportador y productor de banano han activado una ofensiva que combina el pedido de políticas públicas urgentes con el uso de tecnología de punta y ciencia aplicada para blindar las plantaciones.
Para el Clúster Bananero y Platanero del Ecuador, la aparición de este segundo foco —colindante con la finca La Carolina, donde se detectó el primer caso a finales de 2025— es un llamado “a fortalecer las medidas de bioseguridad y la coordinación interinstitucional para proteger la producción nacional”.
Desde el sector exportador, Richard Salazar, director ejecutivo de la Asociación de Comercialización y Exportación de Banano (Acorbanec), aseguró que las alarmas en Ecuador se encendieron desde el primer caso confirmado en la región, en Colombia (2019) y posteriormente en Perú (2021).
“Desde esas apariciones, en Ecuador se adoptaron las medidas de bioseguridad en muchas de las fincas de los productores. Sin embargo, cuando se detectó ya en Ecuador se reforzó mucho más del lado de los productores, sobre todo la adopción de medidas de bioseguridad”, destacó.
Salazar aseguró que, de acuerdo a reportes recibidos por el gremio, “aparentemente está contenido y son puntos específicos que no han afectado ni la producción ni la exportación”.
Advertencia de productores: “Se desbordaron los muros en el punto cero”
La confirmación de este brote no tomó por sorpresa a los representantes de los productores, quienes aseguran que se trata de una situación que ya había sido advertida. Segundo Solano, presidente de la Asociación de Bananeros de El Oro (ABO), lamentó fallas de contención durante las lluvias de inicios de año.
“En marzo, cuando se dio el primer aguacero fuerte con inundaciones intensas, las propiedades del ‘punto cero’ (finca La Carolina) se inundaron. El sitio, que supuestamente estaba bien murado, se desbordó. Nosotros preguntamos qué tratamiento se dio a esas aguas y si había riesgo de contagio. Como el hongo tiene un periodo de incubación de cinco a seis meses, ahí están los resultados actuales”, denunció Solano.
Además, lamentó que el Estado no haya adquirido la propiedad afectada originalmente para entregarla al Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (Iniap) con el fin de crear un centro de investigación especializado en variedades resistentes y mecanismos de control eficaces.
El Niño preocupa a cadena productiva
Actualmente, la principal preocupación de la cadena productiva apunta al factor climático. Con la cercanía de la temporada lluviosa y las alertas vigentes por el fenómeno del Niño, el agua se convierte en el principal vector de dispersión de la plaga.
Por esta razón, Richard Salazar, director ejecutivo de Acorbanec, señaló que el gremio ha emitido un exhorto a las autoridades gubernamentales y seccionales. “Exhortamos no solamente a los productores a la adopción de medidas de bioseguridad, sino a las autoridades a intervenir en esto también, porque también juegan un papel importante, sobre todo en el tema de limpieza de canales”, enfatizó Salazar.
Por su lado, Segundo Solano alertó de que la situación de los caudales en la provincia es preocupante. Indicó que el sector productor ha solicitado reiteradamente que se hagan esos trabajos y que se desembanque la desembocadura del río Jubones hacia el mar para facilitar la salida del agua. Advirtió que, si hay una inundación total, el desastre será total para la economía de la provincia. “El hongo avanza a un ritmo de 100 kilómetros por año, pero con inundaciones será catastrófico”, advirtió el titular de ABO.
Asimismo, el sector solicitó que la Agencia de Regulación y Control Fito y Zoosanitario (Agrocalidad) intensifique las inspecciones y los arcos de desinfección en las zonas fronterizas, puertos y aeropuertos para evitar que el patógeno salga de la zona de contención actual.
Además, Solano señaló que, con los precios actuales del banano deprimidos, los cerca de 3.600 productores de la provincia no cuentan con recursos para invertir en bioseguridad de forma particular.
Por ello, piden que a través de BanEcuador se diseñe una línea de crédito de contingencia de un solo dígito de interés que permita a los agricultores financiar de forma urgente los trabajos y la infraestructura de desinfección necesarios en sus fincas.
Tecnología y ciencia: la defensa activa del sector privado
Los gremios exportadores han decidido tomar la iniciativa con recursos propios:
Monitoreo con tecnología aeroespacial: De acuerdo con Richard Salazar, Acorbanec y la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE) entregaron en donación a Agrocalidad un dron equipado con tecnología de imágenes espectrales. Este equipo permite sobrevolar las plantaciones de El Oro y detectar firmas de estrés hídrico o marchitez imperceptibles para el ojo humano, facilitando el aislamiento de posibles brotes antes de que se propaguen.
Carrera científica por soluciones: El sector privado no solo espera una variedad resistente, sino que ya se encuentra financiando pruebas de campo con soluciones químicas de choque. “Estamos probando productos basados en cobre sistémico combinado con ácidos carboxílicos (eficaces contra el moko y el Fusarium)”, reveló Salazar, apuntando a que la biotecnología es la única salida definitiva a mediano plazo.
Por último, a pesar de la tensión logística, Salazar envió un mensaje de calma a los mercados internacionales: los protocolos de bioseguridad aplicados desde la aparición del primer caso han permitido que las exportaciones sigan fluyendo con normalidad y con altos estándares de calidad, registrando incluso un crecimiento del 6,75 % acumulado hasta mayo pasado. (I)
fuente el universo