Aficionado encuentra cráter de 390 millones de años con Google Maps en Canadá

Un hallazgo fortuito durante la planificación de una caminata se convirtió en uno de los descubrimientos geológicos más relevantes de los últimos años. Joël Lapointe, un astrónomo aficionado, identificó una estructura circular de enormes proporciones mientras exploraba imágenes satelitales de la región de Côte-Nord, en Quebec, Canadá.

Lo que inicialmente parecía una curiosidad geográfica terminó siendo un cráter de impacto de aproximadamente 25 kilómetros de diámetro, originado hace unos 390 millones de años. El hallazgo fue posteriormente verificado por un equipo internacional de especialistas en impactos meteoríticos.

Google Maps es usado por millones de usuarios para encontrar rutas. (Google Maps)

El azar y la observación como punto de partida

Lapointe examinaba el terreno para organizar una excursión cuando notó que el lago Marsal se situaba justo en el centro de una depresión casi perfectamente circular. La simetría de la formación le resultó tan inusual que decidió contactar al geofísico francés Pierre Rochette, experto en impactos.

Rochette coincidió en que las características observadas eran compatibles con un posible cráter, lo que motivó una investigación más profunda para confirmar el origen del accidente geográfico.

La estructura descubierta en Google Maps es un cráter de 24 kilómetros. (Gordon Osinski / Google Earth)

Las pistas geológicas que confirmaron el impacto

Los primeros estudios de campo incluyeron la recolección de muestras de roca. En ellas se identificaron circones, minerales que suelen formarse bajo las extremas temperaturas y presiones que genera el choque de un meteorito contra la superficie terrestre.

Sin embargo, los científicos advirtieron que esta prueba no era concluyente. Se necesitaba evidencia de metamorfismo de choque, un proceso que altera la estructura de las rocas exclusivamente bajo presiones extremas, como las que produce el impacto de un gran asteroide o cometa.

A) Cono de fractura en el centro de la estructura. B) Roca fundida a 4 km (2,5 millas) al oeste del centro de la estructura. (Foto: Gattacceca, J. et al.)

Una expedición desafiante y la prueba definitiva

En octubre de 2025, un equipo de especialistas se adentró en la remota región para buscar evidencias contundentes. Gordon Osinski, geólogo planetario de la Universidad Western de Canadá, calificó la travesía como «una de las expediciones más difíciles de su carrera» debido al terreno accidentado y la abundancia de insectos.

A pesar de los obstáculos, los investigadores localizaron conos de fractura (shatter cones), estructuras geológicas que constituyen una prueba inequívoca de un impacto meteorítico. También hallaron grandes depósitos de roca fundida, generados por la energía liberada durante la colisión, que elevó la temperatura hasta derretir parte de la corteza terrestre. Las evidencias recolectadas incluyeron:

  • Circones con estructuras de choque.
  • Conos de fractura típicos de impactos.
  • Roca fundida por las altísimas temperaturas del evento.

Osinski explicó que un asteroide de gran tamaño puede fundir decenas de kilómetros cúbicos de roca en el momento del impacto.

Google Maps te ofrece imágenes satelitales. (Google Maps)

Un hallazgo excepcional en el mundo

Descubrir un cráter de estas dimensiones es poco común. Actualmente, existen cerca de 200 cráteres de impacto confirmados en todo el planeta, de los cuales apenas 31 se encuentran en Canadá. La mayoría de los nuevos hallazgos anuales presentan diámetros inferiores a los 10 kilómetros.

El cráter identificado por Lapointe, que alcanza unos 25 kilómetros, se posiciona como uno de los descubrimientos geológicos más significativos de las últimas décadas. Tras confirmar su origen, los expertos acordaron denominarlo Uhaachatik, en consulta con el consejo indígena Ekuanitshit Innu, cuyos territorios ancestrales abarcan la zona donde se ubica la estructura.

Google Maps puede ser usado por astrónomos aficionados. REUTERS/Dado Ruvic

La ciencia al alcance de la curiosidad ciudadana

Para Lapointe, este descubrimiento demuestra que la observación cuidadosa y el acceso a herramientas digitales pueden contribuir significativamente al avance del conocimiento científico. El astrónomo aficionado confesó que nunca imaginó que revisar imágenes satelitales para planificar una caminata terminaría revelando un evento ocurrido hace cientos de millones de años.

Animó a otras personas a confiar en su curiosidad y compartir observaciones inusuales con especialistas, recordando que muchas investigaciones relevantes comienzan con una pregunta aparentemente simple.

Mientras tanto, los científicos continúan analizando las muestras del cráter Uhaachatik para reconstruir con mayor precisión la dinámica del impacto, sus efectos en la geología regional y la información que puede aportar sobre la evolución temprana de la Tierra.

Fuente: Infobae

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