Una prestigiosa académica de Cambridge elogia ‘La Odisea’ de Christopher Nolan, pero cuestiona sus omisiones

La reconocida académica británica Mary Beard, catedrática emérita de Clásicas en la prestigiosa Universidad de Cambridge, ofreció en el periódico inglés The Times un análisis detallado sobre la más reciente adaptación cinematográfica del director Christopher Nolan. Su balance, aunque generoso en ciertos aspectos, no escatima críticas contundentes hacia lo que la película omite o modifica del texto original de Homero, empobreciendo, a su juicio, la experiencia épica.

Beard, considerada la especialista en Antigüedad clásica más influyente de Gran Bretaña y editora de la sección de Clásicos del Times Literary Supplement, inicia su escrito con un recuerdo muy personal. Relata que su primer contacto con La Odisea fue a los siete años, cuando su madre le leyó el pasaje del cíclope Polifemo. Esta anécdota le sirve para contrastar la experiencia de millones de espectadores que, por primera vez, se aproximarán al poema homérico a través de la gran pantalla, sin el filtro de la lectura infantil.

Los aciertos visuales y narrativos de Nolan

La académica reconoce con generosidad los méritos del filme. Valora especialmente la audacia de Nolan al asumir la compleja estructura cronológica del poema, con sus historias dentro de historias, y la manera en que intercala los arcos narrativos de Telémaco y Penélope con el extenso relato de la guerra y el viaje de regreso. Beard destaca:

“Nolan es uno de los pocos directores con la habilidad y la audacia para abordar La Odisea de principio a fin”.

También elogia momentos visuales concretos, como la imagen del gigante Polifemo devorando a los griegos, un eco directo de la pintura de Goya donde Saturno devora a su hijo. Asimismo, el inframundo, descrito como “oscuro y amenazante”, supera, según ella, las representaciones habituales de fantasmas envueltos en sábanas. Sobre el elenco, Beard señala que Matt Damon interpreta al Odiseo de Nolan con un “flair” (instinto) tremendo, y destaca a Robert Pattinson como el más notable de los pretendientes.

La falta de humor y la supresión del “Nadie”

Sin embargo, la crítica más afilada de Beard apunta al carácter del protagonista. En el poema épico, Odiseo es ante todo polytropos —“muy sinuoso”, “taimado” o “complicado”, según la traducción de Emily Wilson—, un héroe irónico, jugador y mentiroso que basa su supervivencia en la astucia. Beard lamenta profundamente la ausencia de esta faceta:

“A menos que yo lo haya pasado por alto, no hay un solo chiste en toda la película”.

Esta carencia se vuelve sintomática, según ella, con la omisión del célebre juego de palabras de “Nadie” en el episodio del Cíclope, el truco con el que Odiseo burla a Polifemo. Beard concluye que esta supresión contribuye a una versión más plana y unidimensional del héroe homérico.

Personajes femeninos sacrificados

La segunda gran objeción de la académica se centra en la eliminación de los feacios, el pueblo semimágico ante quien Odiseo relata sus aventuras en el poema. Nolan traslada esa función narrativa a la ninfa Calipso, una decisión que, aunque ahorra tiempo en una cinta de dos horas y 53 minutos, elimina a dos personajes femeninos fundamentales: la reina Arete y su hija Nausicaa. En el texto original, Nausicaa aparece como una posible esposa alternativa para Odiseo, quien llega desnudo a su playa mientras ella lava ropa. Su historia levanta la pregunta crucial sobre el costo de elegir el regreso al hogar frente a una nueva vida.

Esta ausencia se inscribe en un problema más amplio que Beard identifica: la dimensión erótica del poema queda sistemáticamente atenuada. La académica critica que la película nunca invita al espectador a preguntarse qué tan fiel fue realmente Odiseo a Penélope durante sus años de ausencia. Además, señala que la Circe interpretada por Samantha Morton, aunque es descrita como “una fuerza de la naturaleza”, aparece despojada de la carga sexual que posee en la obra de Homero. La frase de Beard es tajante:

“Esta es una Odisea sin sexo”.

Un mensaje hollywoodense sobre el declive

En lugar de esas tensiones eróticas e irónicas, Nolan introduce lo que Beard califica como “un mensaje hollywoodense sobre el declive civilizatorio”. Hacia el final del filme, un personaje anuncia que “nuestra era de Bronce está colapsando”, con referencias a las misteriosas amenazas de “los pueblos del mar”, una figura histórica documentada en fuentes egipcias antiguas pero completamente ausente en Homero. La moraleja que sobrevuela la película —que la violencia de la Guerra de Troya precipitó el fin de la civilización micénica— sirve, según Mary Beard, tanto para conectar con las ansiedades contemporáneas sobre el declive occidental como para justificar largas secuencias de acción bélica que se alejan del tono doméstico, mágico y complejo del original.

Fuente: Infobae

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