La trágica muerte del colombiano Joan Sebastián Guerrero durante un operativo del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) en Biddeford, Maine, ha sumado un nuevo y escalofriante testimonio que profundiza las interrogantes sobre el uso de la fuerza por parte de las autoridades migratorias. Un vecino del lugar afirmó que la víctima aún respiraba después de recibir los disparos y que alcanzó a pronunciar unas palabras antes de morir.
Según el relato del ciudadano Daniel Boucher, ofrecido en una entrevista con La FM, los hechos ocurrieron alrededor de las 7:15 de la mañana, momento en que escuchó varias detonaciones que inicialmente confundió con fuegos artificiales.
Al asomarse por la ventana, Boucher observó un automóvil blanco conducido por Guerrero y una camioneta SUV blanca, que identificó como un vehículo del ICE, intentando cerrarle el paso.
El testigo relató que el sedán avanzó por la calle hasta que el vehículo oficial lo impactó de forma leve para detenerlo. Luego, bajó de su casa y pudo ver la escena a pocos metros, ya con el colombiano fuera del automóvil.
Boucher detalló al medio que vio a un agente forcejeando para abrir la puerta del carro antes de que sacaran a Guerrero: “Lo sacaron del carro. Tenía sangre en la cabeza y sangre en la cara. Lo acostaron en el suelo”.
Aunque en ese instante no notó que estuviera esposado, aseguró que podía distinguir con claridad parte de su cuerpo.
“Podía ver cómo su estómago subía y bajaba, lo que significaba que todavía estaba respirando. Pero llegó un momento en que dejó de respirar y entonces me di cuenta de que había fallecido”, indicó el testigo al medio citado.
El vecino también afirmó haber escuchado lo que, en su versión, fueron las últimas palabras del joven colombiano: “Intenté detenerme”.
De acuerdo con Boucher, minutos después, el agente que efectuó los disparos pasó frente a su vivienda acompañado por otro funcionario. Fue entonces cuando le hizo una pregunta directa: “Le pregunté: ‘¿Está orgulloso de lo que hizo?’. Él me respondió: ‘Él trató de atropellarme’, y siguió caminando”.
El vecino agregó que también observó a una joven sentada en el borde de la acera, llorando, mientras personal de emergencia y un policía la atendían. No identificó a la mujer, pero la incluyó como parte de la escena posterior al operativo.

En la misma entrevista con La FM, Boucher describió la actitud de los agentes después del procedimiento como distante y mecánica. Aclaró que se trataba de una impresión personal, pero dijo que no percibió emoción alguna en ellos.
“Mi impresión es que están condicionados para cumplir una misión, casi como robots. No vi ninguna emoción en ellos”, afirmó. Agregó que el único funcionario que parecía afectado era el que realizó el disparo, pues, según su percepción, se encontraba en estado de shock.
Boucher se quebró al hablar de la familia del colombiano y reconoció que aún no está preparado para reunirse con la esposa de la víctima. “No creo estar listo para verla porque me derrumbaría. Vi su reacción y fue algo terrible”, dijo.
El vecino insistió en que hablar públicamente sobre lo que presenció es una obligación. “Es mi trabajo y mi deber contar lo que vi, porque en el pasado han disparado incluso contra ciudadanos estadounidenses y luego han mentido sobre lo ocurrido. ICE ha mentido y yo no voy a hacerlo”.
Antes de concluir, envió un mensaje dirigido a los colombianos y sostuvo que, en su opinión, el 70% de los estadounidenses no respalda las políticas migratorias de Donald Trump, la persecución de personas en las calles ni que se mate a la gente. También lamentó que, en el caso de Joan Sebastián Guerrero, cualquier cambio llegue demasiado tarde.
Las protestas en Biddeford exigen explicaciones por la muerte de Joan Sebastián Durán Guerrero

Joan Sebastián Durán Guerrero falleció el lunes tras recibir disparos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) cuando se dirigía a su trabajo alrededor de las 7:00 de la mañana, en Biddeford, estado de Maine.
El Departamento de Seguridad Nacional sostuvo que el agente abrió fuego porque consideró que el joven representaba un riesgo para la seguridad pública, aunque no explicó los motivos ni detalló cómo ocurrió el tiroteo.
El hecho desató protestas y reclamos en la comunidad local, que exige explicaciones y mayor transparencia en los operativos del ICE. Autoridades indicaron que Durán Guerrero no era el objetivo del operativo y que las circunstancias del caso aún no están esclarecidas.
Durán Guerrero, de 26 años, había nacido en Bucaramanga, Colombia, y residía en Biddeford con su esposa y su hija de tres años.
Trabajaba como repartidor y en una clínica veterinaria, y de acuerdo con la directora de la Maine Immigrants’ Rights Coalition, que declaró a CNN en Español, tenía autorización laboral y número de Seguro Social.
Vecinos y amigos lo describieron como una persona dedicada a su familia y al trabajo, y su entorno negó que tuviera antecedentes criminales o problemas migratorios. El Gobierno colombiano pidió una investigación exhaustiva y la familia inició trámites para repatriar el cuerpo.
Fuente: Infobae