Desahucian a un hombre por tener 10.000 libros en su piso de Manhattan

Algo poco común ha ocurrido en el exclusivo barrio de Upper East Side de Manhattan. Mendel Uminer, un joven traductor y editor, ha sido desahuciado de su vivienda no por deudas ni conflictos vecinales, sino por una razón insólita: la enorme cantidad de libros que poseía. La administración del edificio determinó que la acumulación de ejemplares representaba un riesgo, lo que llevó a Uminer a abandonar lo que él mismo llamaba su «templo de conocimiento» tras varios meses de resistencia.

¿Cuál era el peligro concreto? Según la carta que recibió el inquilino en pleno invierno, la razón era que mantenía «una condición de grave sobreacumulación» y que esto «representa un peligro de incendio por la acumulación de libros combustibles». El documento le advertía que debía deshacerse de sus libros o enfrentarse a la expulsión. Al no cumplir con la advertencia y negarse a liquidar su biblioteca, se iniciaron los trámites legales para desalojarlo. Finalmente, Uminer optó por irse por su cuenta, convencido de que no tenía sentido permanecer en un lugar donde no era bienvenido.

En declaraciones al diario The New York Times, que difundió esta singular historia, Uminer confesó: «Siempre estoy leyendo. Leo para extraer conocimiento. Cada libro que poseo, lo necesito. Mi biblioteca es mi manual de vida». En total, el joven acumulaba 10.000 volúmenes que abarcaban desde textos religiosos hasta historia del cine y ópera. Los libros formaban torres que cubrían paredes, ventanas e incluso el baño antiguo. Él dormía en un colchón en el suelo, rodeado de novelas gastadas. A pesar de las apariencias, afirma: «No me considero un acumulador».

Fotografía de archivo que muestra una vista panorámica de Manhattan desde el lago de Central Park en Nueva York. (EFE/ Ángel Colmenares)

Mendel Uminer: el alma de una biblioteca ambulante

La historia detrás de esta impresionante colección tiene varias etapas. Creció en el seno de una familia judía, donde pasaba horas estudiando la Torá junto a su padre. Sin embargo, en la adolescencia comenzó a explorar lecturas fuera de la religión. «Me di cuenta de que no era tan creyente como pensaba», relató al medio estadounidense. Ese despertar lo llevó a dejar la senda religiosa y matricularse en la universidad para estudiar cine y filosofía. Luego vinieron años bohemios en París y un regreso a Nueva York, donde creó un gabinete literario cuyo centro neurálgico era, por supuesto, su apartamento.

Allí, según describe Uminer, «los escritores bebían cerveza entre las pilas tambaleantes mientras discutían política internacional y poesía griega». Para la mudanza, tuvo que recurrir a varios amigos que lo ayudaron a meter todos los libros acumulados durante años en cajas. Entre risas, comentó: «¿Por qué Dios nos castiga con este calor?», a lo que un amigo respondió: «Dios no nos castiga, Mendel, nos castigamos nosotros mismos». Uminer reflexionó: «Tal vez deba dejar de hacer crecer mi biblioteca por un tiempo. Pero siento que siempre tengo que aprender, porque eso es lo que puedo ofrecer al mundo».

El destino de sus libros y el suyo propio ahora buscan un nuevo horizonte. Para Mendel, que casi encarna al protagonista de la famosa novela de Stefan Zweig, la mudanza no es un final, sino el inicio de otra etapa donde «la vida de la mente» sigue siendo su mayor refugio. Su librero de confianza, Israel Mizrahi, comparte esa visión:

«Los judíos tenemos una relación casi mística con los libros y el conocimiento. Un hogar judío necesita una biblioteca. Pero la curiosidad de Mendy destaca entre todos mis clientes».

Fuente: Infobae

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