Ataque de tiburón casi le arranca el brazo a bióloga marina en Hawái

Un encuentro que cambió su vida bajo el agua

Para Helen Fairlamb, explorar el océano era una de sus actividades favoritas. En noviembre de 2024, esta bióloga y conservacionista marina practicaba freediving (buceo en apnea) junto a sus compañeros cerca de una remota isla al sureste de Hawái. Lo que parecía un encuentro habitual con la fauna marina terminó en un ataque que le dejó una grave herida en el brazo derecho.

Más de un año después del incidente, Fairlamb narró su experiencia en el programa This Morning, emitido por ITV en Australia, donde mostró las secuelas físicas. Al levantar la manga de su ropa, describió la magnitud de la lesión:

Hay un pedazo que falta, la mitad de mi bíceps”, dijo ante los presentadores Ben Shephard y Cat Deeley.

El momento del ataque

La mujer explicó que se encontraba bajo el agua observando un grupo de peces unicornio cuando notó un cambio repentino en el comportamiento del tiburón. Al principio, el animal se desplazaba con normalidad, pero su forma de nadar se transformó por completo.

La especialista en conservación marina tenía experiencia con el buceo en apnea (Captura de video/ITV)

“Solo noté un movimiento por el rabillo del ojo. El tiburón de arrecife había girado rápidamente. Su estilo de nado cambió por completo y se dirigió directamente hacia mí, moviéndose de manera muy eficiente, casi como una bala”, recordó Fairlamb durante la entrevista. “Sabía que probablemente iba a terminar con una mordida”.

El tiburón atacó la parte superior de su brazo y comenzó a sacudirla. A pesar de la gravedad del ataque, Fairlamb aseguró que mantuvo la calma y recordó las recomendaciones de supervivencia del surfista australiano Mick Fanning, quien sobrevivió a un ataque en 2015.

Golpeé las zonas sensibles (los ojos, la nariz y las branquias), y el tiburón me soltó”, relató.

La peligrosa travesía hacia la costa

Después de que el animal liberara su brazo, Fairlamb entendió que debía salir del agua lo antes posible. La presencia de sangre podía atraer a otros tiburones, por lo que siguió una serie de pasos para ponerse a salvo.

Después de la mordida, la bióloga marina priorizó salir del agua al comprender que la sangre podía atraer a otros depredadores.(Captura de video/ITV)

Sus compañeros lograron ayudarla a subir a un kayak y comenzaron el traslado hacia la costa. El trayecto tomó alrededor de 80 minutos y durante ese tiempo la situación se volvió crítica. Según contó Fairlamb, sus colegas le informaron después que otros 13 tiburones se habían acercado a la zona debido a la sangre que había quedado en el agua.

Mientras tanto, la mujer intentó conservar la calma mientras perdía una gran cantidad de sangre.

Recuerdo que intentaba mantenerme lo más tranquila posible, permanecer acostada, beber líquidos y pensar en el hermoso buceo en apnea que había estado haciendo antes del evento”, comentó en This Morning.

La lucha por su brazo

Al llegar a tierra, Fairlamb comenzó a perder el conocimiento. Un equipo médico consiguió estabilizarla y aumentar su presión arterial, que se encontraba en niveles peligrosamente bajos. Posteriormente fue trasladada a un hospital para recibir atención especializada. Una aeronave que se encontraba cerca de la isla pudo transportarla hasta un centro médico, lo que fue determinante para su recuperación.

La conservacionista permaneció tres semanas en cuidados intensivos y fue sometida a tres cirugías en el brazo. Más adelante fue trasladada a un hospital de traumatología en Manchester, Inglaterra, donde los médicos evaluaron la posibilidad de amputarle la extremidad. Sin embargo, antes de la intervención decidieron esperar para comprobar la capacidad de recuperación de su cuerpo.

Finalmente, Fairlamb logró conservar su brazo, aunque con la pérdida de parte del músculo. La extremidad continúa siendo funcional.

He tenido muchísima suerte”, afirmó.

La experiencia no cambió la admiración de Fairlamb por los tiburones, especies que considera esenciales para la salud de los océanos.(Maximilian Baum/Heinrich Heine University Duesseldorf via AP)

Sin rencor hacia el tiburón

Pese a la experiencia, Fairlamb aseguró que no responsabiliza al tiburón por lo ocurrido. Explicó que los tiburones de arrecife suelen representar una amenaza mínima para los humanos y consideró que el ataque pudo estar relacionado con las circunstancias del momento. Además, señaló que cree que el animal pudo haber sido una hembra embarazada que reaccionó para proteger su territorio y a sus futuras crías.

A pesar de las consecuencias del ataque, la bióloga mantiene su vínculo con el océano y afirmó que desea regresar al agua. Para ella, los tiburones cumplen un papel fundamental dentro del ecosistema marino y su encuentro con uno de estos animales no cambió su admiración por la especie.

Fuente: Infobae

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