El nuevo formato del himno nacional en el Mundial 2026 no fue producto de una reunión de burócratas ni de un comité técnico de la FIFA. Todo comenzó con una conversación entre Gianni Infantino y Alessandro Del Piero, meses antes del inicio del torneo en México, Estados Unidos y Canadá. Una pregunta del legendario futbolista italiano —“¿Por qué no piensas poner todos los jugadores en el campo durante el himno?”— fue la chispa que encendió uno de los cambios de protocolo más notorios en la historia del evento.
Desde la primera jornada de la competición, los 26 convocados de cada selección se colocan juntos en el círculo central del campo antes de cada partido. Titulares y suplentes comparten ese momento, alineados frente a sus rivales, mientras suena el himno patrio. Esta disposición reemplaza una tradición que se mantuvo por décadas: solo los once titulares pisaban el césped, mientras los suplentes esperaban en el banquillo.
El propio Infantino reveló el origen de la medida en una conferencia de prensa previa al primer encuentro del certamen. “Esto nació de una conversación que tuve con Alessandro Del Piero. Un día, hace unos meses, me dijo: ‘¿Por qué no piensas poner todos los jugadores en el campo durante el himno?’”, relató el presidente de la FIFA. “¿Por qué? ‘Porque somos todos parte del mismo equipo’”, continuó el dirigente, reproduciendo el diálogo con el exdelantero de la Juventus y la selección italiana.
Del Piero conoce de primera mano lo que significa ingresar desde el banco en un instante decisivo de un Mundial. En la semifinal del Mundial 2006, disputada en Dortmund, entró como suplente y anotó el 2-0 de Italia ante Alemania, uno de los goles más emblemáticos del torneo. Infantino lo mencionó al narrar la conversación: “No sé si es porque cuando él marcó uno de los goles más lindos de los Mundiales… Él entró del banquillo y marcó este gol increíble. No sé si es por esto que me lo dijo”, señaló el titular del organismo.
Tras ese primer intercambio, la idea no se quedó en el plano privado. Infantino consultó la propuesta con jugadores, entrenadores y otras personalidades del fútbol antes de convertirla en protocolo oficial. “Lo hablamos con otras personas y todos pensaban que era una buena idea de hacer participar a todos los jugadores”, detalló. El consenso fue amplio y la implementación, universal: el nuevo formato se aplica en todos los encuentros del torneo, sin excepciones.
El presidente de la FIFA había anticipado el cambio antes de las ceremonias de apertura. “Por primera vez vamos a ver todos los jugadores. Los 26 futbolistas que van a ir al campo, las banderas van a ser enormes y el himno nacional se va a escuchar con todo el equipo ahí en el campo”, afirmó Infantino. La justificación apuntó a la evolución del reglamento: con hasta cinco o seis sustituciones por partido, la cantidad de futbolistas que intervienen en cada encuentro mundialista puede alcanzar a toda la nómina. “Hacer que puedan sentirse parte de este momento tan emocional que es el momento del himno nacional, creo que es algo positivo para todos los jugadores, la gente, la afición”, argumentó.
El nuevo protocolo tuvo su escena más cargada de historia este miércoles, en la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra en el Atlanta Stadium. Antes de que sonara el himno, Michael Buffer —el anunciador de ring conocido por su eslogan “Let’s get ready to rumble!”— presentó a los jugadores en la entrada al terreno de juego. Cuando llegó el turno de la Selección argentina, los 26 futbolistas se ubicaron en el círculo central, titulares y suplentes juntos, tal como lo establece el nuevo reglamento. Entre los suplentes estuvo Rodrigo De Paul, quien quedó fuera del once inicial por decisión del entrenador Lionel Scaloni —Giuliano Simeone le ganó el lugar—. Desde las gradas, más de 30.000 hinchas argentinos respondieron con los cánticos de rigor, mientras los ingleses presentes en el estadio silbaron y abuchearon las estrofas del himno nacional.
El partido tenía como antecedente más reciente en Mundiales la fase de grupos de Corea del Sur-Japón 2002, con derrota 1-0 para la Albiceleste. La apuesta esta vez era un lugar en la final de la Copa del Mundo 2026, a disputarse el domingo en Nueva York-Nueva Jersey, donde ya esperaba España tras vencer 2-0 a Francia en Dallas.
Fuente: Infobae