La ciudad de Buenos Aires se tiñó de albiceleste y pasión desbordada durante la semifinal que enfrentó a Argentina contra Inglaterra. Las calles se convirtieron en un hervidero de emociones, donde miles de aficionados se congregaron para alentar al combinado nacional en un partido que prometía ser histórico.
Desde tempranas horas de la tarde en Ecuador (hora local UTC-5), los hinchas comenzaron a copar puntos emblemáticos de la capital argentina. El Obelisco, la Plaza de Mayo y el barrio de La Boca fueron algunos de los epicentros donde la euforia se desbordó con cánticos, banderas y bocinazos.
Un carnaval de emociones
El ambiente era electrizante, con familias, jóvenes y niños vestidos con la camiseta argentina. Las banderas gigantes ondeaban al ritmo de bombos y trompetas, mientras los vendedores ambulantes ofrecían todo tipo de artículos patrios. La expectativa era máxima, pues el equipo dirigido por Lionel Scaloni buscaba un boleto a la final.
Entre la multitud se destacaban pantallas gigantes instaladas en puntos estratégicos, donde los hinchas que no consiguieron entradas al estadio vivieron cada jugada con intensidad. Gritos, abrazos y llantos de alegría se sucedieron en cada jugada de peligro.
“Esto es increíble, nunca había visto tanta gente junta. Se siente que todo el país está acá, alentando”, expresó un hincha consultado por la prensa local.
La fiesta se extiende hasta el final
Las autoridades locales implementaron un operativo de seguridad y cortes de calles para garantizar que la celebración transcurriera sin incidentes. Sin embargo, la marea humana fue imparable. El partido mantuvo en vilo a millones de argentinos, que siguieron el encuentro desde plazas, bares y hogares.
El resultado final desató una nueva catarata de emociones: los festejos se multiplicaron en todas las direcciones, con vehículos tocando bocina y fuegos artificiales iluminando el cielo porteño. La semifinal Argentina vs. Inglaterra quedará grabada en la memoria colectiva como una de las jornadas más vibrantes del fútbol mundial en Buenos Aires.


















































Fotos de Jaime Olivos, AFP, AP, EFE y RS Fotos
Fuente: Infobae