El primer ministro australiano, Anthony Albanese, confirmó este miércoles que su gobierno impulsará normativas para controlar el consumo energético e hídrico de los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial, además de blindar los derechos de autor sobre obras creativas. Durante una intervención en la Universidad de Sídney, Albanese intentó calmar los temores ciudadanos frente al avance de la IA y sostuvo que esta tecnología puede aprovecharse en beneficio del país.
El jefe de Gobierno adelantó que el próximo mes se encontrará con líderes de los estados y territorios para afinar los detalles de estas regulaciones, las cuales serán presentadas el año entrante con el propósito de reforzar la confianza en la IA y resguardar la seguridad nacional. Albanese destacó que Australia ya había dado un paso adelante al restringir el uso de redes sociales entre menores, pero admitió que el desafío de controlar la inteligencia artificial demanda acciones rápidas. “Si nos quedamos atrás y nos quedamos quietos, esto simplemente nos arrollará”, alertó.
El mandatario enfatizó que “nuestro gran país puede ser mucho más que un almacén de datos para productos de IA fabricados en el extranjero”.
Esta decisión se conoce después de que la firma estadounidense Anthropic presionara a funcionarios locales para que modificaran la legislación sobre derechos de autor y así facilitar el entrenamiento de sus sistemas de IA.
Músicos, escritores y editoriales han solicitado al Ejecutivo que no ceda ante esas presiones y que garantice la protección de sus creaciones. Albanese manifestó: “El contenido creativo australiano no está ‘en juego’”, y agregó que “ninguna empresa debería utilizar libros, música, arte o noticias australianas para desarrollar o entrenar IA sin el control del artista (…), cualquier cosa menos que eso es un robo”.

Las nuevas disposiciones impondrán obligaciones legales concretas a los grandes centros de datos, exigiéndoles que aporten más energía a la red eléctrica de la que consumen, disminuyan el uso de agua y eviten competir por terrenos destinados a viviendas.
Albanese señaló que, hasta ahora, su administración no ha identificado un efecto relevante de la IA en el mercado laboral australiano y afirmó: “Debemos usarla como un instrumento para crear empleos”.
Altos ejecutivos del rubro de la inteligencia artificial han empezado a suavizar sus pronósticos sobre un desempleo masivo provocado por esta tecnología, en un contexto de creciente rechazo público hacia los efectos prometidos en los puestos de trabajo. El presidente de Nvidia, Jensen Huang, y el CEO de OpenAI, Sam Altman, reconocieron que las advertencias apocalípticas acerca del impacto de la IA en la sociedad fueron exageradas o, en algunos casos, poco sinceras.
En diálogo con Channel News Asia el lunes, Huang censuró a otros directivos que han justificado públicamente despidos por la inteligencia artificial. “La narrativa que vincula la IA con la pérdida de empleo, para muchos de los directores ejecutivos que la emplean, es simplemente demasiado fácil”, declaró Huang.
El empresario sostuvo que la IA aún es incipiente y que no parece razonable atribuirle la responsabilidad de despidos recientes: “La IA acaba de llegar. ¿Cómo es posible que ya estén perdiendo empleos?”.

Huang insistió en que mantiene la convicción de que la inteligencia artificial generará tantas oportunidades laborales como las que podría eliminar. También rechazó los pronósticos catastróficos sobre el sector, argumentando que los despidos empresariales actuales no se deben a la tecnología. “¿Cómo es posible que la IA se haya vuelto productiva y útil solo hace seis meses, y que de algún modo estuvieran despidiendo gente hace dos años a causa de la IA? No tiene sentido”, aseveró el directivo de Nvidia.
“Era solo una manera de parecer listos, y eso lo detesto profundamente. Creo que estamos asustando a la gente y eso es irresponsable”, concluyó Huang.
(Con información de AFP)
Fuente: Infobae