David Beckham observó la derrota de su selección con una expresión congelada mientras la Albiceleste consumaba la remontada en el Mercedes Benz Stadium de Atlanta. El exfutbolista y copropietario del Inter Miami se convirtió en una de las postales más impactantes de la semifinal: rodeado de hinchas argentinos que celebraban el pase a la final, él permaneció sin moverse, con la mirada perdida, mientras el marcador se volcaba en contra de Inglaterra.
El partido comenzó con dominio inglés. A los 54 minutos, Anthony Gordon aprovechó un espacio a la espalda de Nahuel Molina para abrir el marcador. A partir de ese momento, según informó CBS Sports, la posesión del balón de Inglaterra se desplomó a apenas el 12%. El cuadro europeo se replegó en su área con una estrategia defensiva que el entrenador Thomas Tuchel reforzó al reemplazar a Gordon con el defensor central Ezri Konsa. La apuesta era aguantar el resultado, pero terminó siendo la causa de la eliminación.
La resistencia inglesa duró poco más de media hora. Lionel Messi se movió hacia la banda derecha y habilitó a Enzo Fernández, quien con un derechazo cruzado dejó sin opciones a Jordan Pickford para el 1-1. Desde ese instante, Argentina se volvió imparable. Un remate de Alexis Mac Allister que pegó en el palo precedió la jugada definitiva: Messi desbordó nuevamente por la derecha y envió un centro al segundo palo que Lautaro Martínez transformó en el 2-1 a los 91 minutos.
Tras el pitazo final, la cámara enfocó a Beckham entre la multitud argentina que festejaba. El exjugador, que había celebrado con euforia el gol de Gordon, quedó inmóvil, sin poder asimilar la derrota. La imagen dio la vuelta al mundo.
Para David Beckham, caer ante Argentina en una Copa del Mundo no era algo nuevo, pero las circunstancias previas fueron diferentes. El historial mundialista entre ambas selecciones suma seis enfrentamientos. Hasta este martes, Inglaterra lideraba con tres victorias frente a dos de Argentina, más un empate en Francia 1998 que los sudamericanos ganaron 4-3 en penales. El primer cruce fue en Chile 1962 con triunfo inglés 3-1 en fase de grupos; cuatro años después, en Inglaterra 1966, los locales repitieron 1-0 en cuartos de final.
El capítulo más recordado de esta rivalidad se escribió en México 1986, cuando Diego Maradona marcó los dos goles del 2-1 argentino en cuartos de final en el Estadio Azteca: el primero con la mano y el segundo tras una carrera de 60 metros que atravesó media cancha inglesa. Ese partido marcó a toda una generación de aficionados de ambos países.
Beckham también tiene su lugar en ese historial. En Francia 1998, fue expulsado en octavos de final ante Argentina por una patada a Diego Simeone, y su selección cayó en penales. Cuatro años después, en Corea-Japón 2002, se tomó revancha al convertir el penal que le dio a Los Tres Leones la victoria 1-0 sobre la Albiceleste dirigida por Marcelo Bielsa en fase de grupos.
Ese gol fue el último antecedente mundialista entre ambas selecciones antes del partido del martes en Atlanta, donde Beckham vio desde la tribuna cómo la historia volvía a sonreírle a Argentina.
Argentina disputará la final del Mundial el próximo domingo frente a España a las 16:00 (hora de Ecuador) en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Por su parte, Inglaterra jugará por el tercer puesto contra Francia el sábado en Miami.