A sus 77 años y retirado de los escenarios, Joaquín Sabina (Úbeda, 1949) repasa su vida sin nostalgia. El cantautor cerró su carrera oficialmente el 30 de noviembre de 2025 con la gira Hola y adiós en el Movistar Arena. Durante años ha reflexionado sobre los excesos que marcaron su camino y el de toda una generación. Ya en 2017, al presentar Lo niego todo, su decimoséptimo álbum de estudio, lo comentó con la agencia EFE.
En aquella conversación, el músico hizo un balance de su trayectoria.
“Yo, con mi biografía, no estoy muy en desacuerdo. Tal vez estoy en desacuerdo con haber perdido tantas noches y tanto tiempo haciendo el idiota por los bares en lugar de escribir”, afirmó.
Los últimos años del artista han estado marcados por problemas de salud. El episodio más grave ocurrió en 2001, cuando tenía 52 años y sufrió un ictus.
Ese suceso representó un punto de inflexión que también se reflejó en sus canciones. En el tema Lo niego todo, que da nombre al disco, Sabina recordó cómo aquella experiencia le obligó a abandonar una vida ligada a la noche y a empezar a cuidarse.
“Ni soy un libro abierto ni quien tú te imaginas / Lloro con las más cursis películas de amor / Me echaron de los bares que usaba de oficina / Y una venus latina me dio la extremaunción”, dice la letra.
Una generación marcada por los excesos
Pero Sabina no solo salió adelante tras aquel accidente. También logró superar lo vivido en su juventud.
“Como mucha gente cercana a mí soy de una generación que anduvo con la heroína. No yo, porque no la he probado nunca, pero sí con determinados excesos; es una generación muy loca y mucha gente, a veces la mejor, se quedó por el camino”, declaró.
Años después, el cantante también enfrentó una diverticulitis, pero siempre ha reivindicado su capacidad de salir adelante.
“Superviviente, sí, y nunca me cansaré de celebrarlo”, aseguró a EFE, citando Lágrimas de mármol, otro de los temas de Lo niego todo.
Ese disco fue, en gran medida, un ejercicio de introspección. A lo largo de sus canciones, Sabina dialogaba con el personaje que había construido durante décadas y con la imagen de bohemio noctámbulo que siempre lo acompañó.
“Ha sido divertido hurgar por dentro en las verdades, en las mentiras, en los excesos de esa caricatura que se ha hecho de mí y que no tiene tanto que ver con quien soy ahora”, explicaba entonces.
No obstante, el músico insistía en que esa mirada al pasado no debía confundirse con nostalgia.
“No soy nostálgico, no tengo nostalgia de nada, pero sí tengo memoria y la memoria a veces se agarra a cosas hermosísimas, a ese minuto que te pasó una vez y a esa felicidad que dura tan poco pero que es inolvidable”, aseguraba.
Fuente: Infobae