Hallan en el cosmos un azúcar que arroja luz sobre el origen de la vida

Las moléculas orgánicas como los azúcares cumplen funciones vitales en los seres vivos: son parte fundamental de la estructura del ADN y del ARN, además de intervenir en rutas metabólicas relacionadas con el origen de la vida. Su aparición en la Tierra primitiva sigue siendo un enigma, pues los experimentos de laboratorio no han conseguido replicar las concentraciones necesarias en condiciones prebióticas. Entender cómo y dónde se forman estos compuestos es esencial para reconstruir los primeros pasos de la química que antecedió a la vida.

En la Tierra, la eritrulosa aparece en frutas como las frambuesas y en productos de autobronceado, nunca se había visto fuera del planeta (Jiménez-Serra et al. 2026)

Un estudio publicado en Nature Astronomy revela la primera detección de un azúcar en el espacio interestelar. La investigación, liderada por Izaskun Jiménez-Serra del Centro de Astrobiología de España (CAB), con la participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España y la Universidad del País Vasco, describe el hallazgo de eritrulosa, un azúcar de cuatro carbonos, en una nube molecular cercana al centro de la Vía Láctea.

Las características del azúcar descubierto en una nube molecular galáctica

La eritrulosa, compuesta por cuatro átomos de carbono, es la primera molécula de este tipo jamás encontrada en el espacio interestelar. En la Tierra, se halla de forma natural en frutas como las frambuesas y se emplea en productos de autobronceado. Hasta ahora, nunca se había identificado fuera del planeta. El descubrimiento se realizó en la nube molecular G+0.693-0.027, situada cerca del centro de la Vía Láctea.

Para localizar esta molécula, los investigadores utilizaron instrumentos de alta sensibilidad, como el radiotelescopio Yebes de 40 metros y el telescopio IRAM de 30 metros, capaces de captar señales químicas en el cosmos. Estas señales son detectables porque cada molécula emite y absorbe radiación en frecuencias específicas, funcionando como una “huella digital” espectral. Al comparar las señales obtenidas por estos telescopios con las producidas en laboratorio por la Universidad del País Vasco, se identificaron doce que corresponden a la eritrulosa.

Los resultados indican que la presencia de este azúcar es al menos ocho veces mayor que la de otros azúcares más pequeños, como el gliceraldehído y la dihidroxiacetona, que no fueron detectados en la misma zona. Este dato sorprendió a los científicos, ya que en la química espacial se considera que las moléculas se forman añadiendo átomos de carbono de uno en uno.

Según el CAB, la eritrulosa se origina en el hielo que recubre las diminutas partículas de polvo del espacio, a partir de sustancias aún más simples: alcoholes y aldehídos de solo dos carbonos. Este proceso, verificado mediante experimentos y modelos realizados con equipos de la Universidad de Extremadura y la Universidad de Radboud (Países Bajos), brinda una explicación alternativa y sencilla para la aparición de azúcares en el espacio.

El método de los telescopios para detectar la eritrulosa

Cada molécula emite y absorbe radiación a frecuencias específicas, lo que permite identificarlas como si tuvieran una huella digital en el espectro (CSIC)

El artículo detalla cómo se identificó la eritrulosa. El equipo efectuó observaciones con ambos radiotelescopios, cubriendo un amplio rango de frecuencias para no perder ninguna señal posible. Analizaron las señales captadas y lograron diferenciar las que pertenecían a la eritrulosa de otras que podrían corresponder a moléculas distintas presentes en la nube. Para asegurar la fiabilidad del resultado, solo se consideraron válidas aquellas señales que no presentaban interferencias con otras sustancias.

El análisis permitió calcular que la eritrulosa se encuentra a temperaturas extremadamente bajas, alrededor de 11 grados Kelvin (unos -262 °C) y en una cantidad reducida, pero significativa, dentro de la nube. Por cada molécula de hidrógeno, el gas más abundante del universo, hay aproximadamente una de eritrulosa por cada 1.500 millones.

Además, el equipo utilizó simulaciones por computadora para comprender cómo se forma la molécula sobre el polvo espacial, y los resultados demostraron que este proceso puede ocurrir de manera natural y frecuente.

El vínculo entre el espacio y los orígenes de la vida

El hallazgo sugiere que parte de las moléculas orgánicas de la Tierra podrían haber llegado desde el espacio, transportadas por meteoritos y asteroides (Imagen Ilustrativa Infobae)

Este descubrimiento ofrece nuevas pistas sobre cómo pudieron surgir los primeros ingredientes de la vida en la Tierra. La presencia de azúcares como la eritrulosa en el espacio sugiere que al menos una parte de las moléculas orgánicas que existían en nuestro planeta primitivo podría haber llegado desde el exterior, transportada por meteoritos y asteroides. Según las estimaciones del equipo, durante una etapa de la historia temprana de la Tierra conocida como el Gran Bombardeo Tardío, entre medio millón y 50 millones de toneladas de eritrulosa habrían podido alcanzar la superficie terrestre.

Carlos Briones, coautor del estudio, afirma que este hallazgo “abre la posibilidad de descubrir en el espacio otros azúcares como la ribosa, que forma parte del ARN, y otras moléculas importantes para el origen de la vida”. La eritrulosa, además, puede transformarse fácilmente en otros tipos de azúcares cuando se disuelve en agua, lo que facilita la aparición de compuestos aún más complejos.

Esta capacidad refuerza la idea de que moléculas esenciales para la vida pueden formarse fuera de la Tierra y luego llegar al planeta, donde podrían haber desencadenado los procesos que llevaron al surgimiento de los primeros seres vivos.

Fuente: Infobae

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