En el marco de las semifinales del Mundial 2026, las selecciones de Francia y España se enfrentan en un duelo cargado de historia y ambición. El combinado galo, dirigido por Didier Deschamps, llega a esta instancia con un registro perfecto de victorias y una ofensiva que ha anotado 16 goles en lo que va del torneo. Kylian Mbappé se muestra en plena forma, Michael Olise destaca por su brillantez y Ousmane Dembélé actúa como un ejecutor silencioso pero letal. Este equipo, sólido y organizado, tiene claras sus fortalezas. Para el partido frente a la Roja, Deschamps ya definió el once inicial con el que pretende superar al rival.
Francia llega con la confianza que otorga un pleno de triunfos. El recorrido de los dirigidos por Didier Deschamps ha estado marcado por una solidez que no admite objeciones. Su desempeño los coloca como favoritos, aunque ellos mismos intentaron quitarse esa etiqueta antes del enfrentamiento. Ahora, se preparan para una final anticipada ante España, un duelo a muerte donde solo hay espacio para un resultado y en el que están en juego los sueños de todo un país.
La alineación confirmada para la semifinal ante España es la siguiente: en la portería, Mike Maignan; en defensa, Jules Koundé, William Saliba, Dayot Upamecano y Lucas Digne para contener el ataque español; en el mediocampo, Aurélien Tchouaméni, Adrien Rabiot y Michael Olise como encargados de la creación; y en el ataque, Ousmane Dembélé, Bradley Barcola y Kylian Mbappé como los ‘killers’ que amenazarán la portería de Unai Simón. Las dos grandes novedades en el once galo son Tchouaméni y Barcola, quienes ingresan en lugar de Désiré Doué y Manu Koné.
Tchouaméni vuelve al once titular
El centrocampista del Real Madrid había estado ausente en los dos últimos partidos debido a una lesión muscular sufrida durante un entrenamiento. En su momento, Manu Koné fue el elegido por Didier Deschamps para ocupar su puesto y cumplió con una actuación impecable. Sin embargo, la experiencia de Aurélien Tchouaméni pesa más para el seleccionador al momento de decidir quién debe jugar.
En compañía de Adrien Rabiot, quien ha mantenido un nivel muy alto durante todo el torneo, Tchouaméni conforma un doble pivote cuya coordinación es fundamental para el funcionamiento del equipo. La tendencia del jugador del Real Madrid a situarse unos metros por detrás de su compañero le permite ofrecer cobertura y equilibrio en el centro del campo, asumiendo responsabilidades defensivas y liberando a Rabiot para que intervenga con mayor frecuencia en las jugadas de ataque y aproveche su llegada al área rival. El hecho de que Tchouaméni mantenga esa posición retrasada no solo brinda seguridad en la recuperación del balón, sino que también optimiza el despliegue ofensivo de Francia.
Esta disposición táctica permite que el mediocampista del Milan tenga más libertad para sumarse a los avances y contribuir con su capacidad para romper líneas y sorprender desde la segunda línea. El planteamiento de Deschamps admite cierto margen de riesgo en el equilibrio defensivo, ya que la vocación ofensiva de varios jugadores puede dejar espacios en el mediocampo. Tchouaméni, gracias a su capacidad de anticipación y su despliegue físico, se convierte en el elemento que sostiene esa apuesta, compensando los posibles desajustes y permitiendo que Francia mantenga un alto nivel de presión y presencia ofensiva sin descuidar la solidez defensiva.
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Fuente: Infobae