Didier Deschamps: su fugaz etapa en el Valencia y su orgullo vasco

Didier Deschamps ha logrado transformar a una selección francesa que llegó rota tras el Mundial 2010 en la potencia que hoy domina el fútbol. Este martes, el técnico se enfrentará a un viejo conocido: España. Un país que, además de rival, también es parte de su historia. Deschamps nació en Bayona, localidad vascofrancesa, y lo lleva con orgullo: “Estoy orgulloso de ser vasco.” Su vínculo con España no solo es familiar, sino también deportivo, ya que vistió la camiseta del Valencia.

La llegada de Deschamps al conjunto che se produjo en el verano del año 2000, en un momento clave para el club. El fichaje del centrocampista galo se oficializó el 28 de julio. En esa época, el Valencia dirigido por Héctor Cúper venía de perder la final de la Champions League ante el Real Madrid en París. En la temporada siguiente, el equipo volvió a brillar en Europa y alcanzó nuevamente la final, pero esta vez cayó por penales frente al Bayern de Múnich en San Siro, Milán.

Deschamps arribó con un palmarés impresionante: además de ser capitán de la selección francesa campeona del mundo en 1998, ese mismo verano había conquistado la Eurocopa. Su contratación representaba un salto de calidad para un Valencia que buscaba consolidarse en la élite europea con jugadores de perfil ganador.

El seleccionador francés, Didier Deschamps. (Yves Herman/REUTERS)
El seleccionador francés, Didier Deschamps.Fuente: Yves Herman/REUTERS

A pesar de las altas expectativas, su participación en el equipo fue limitada. Durante la temporada 2000-2001, el francés disputó 21 de los 51 partidos oficiales del Valencia entre Liga, Copa del Rey y Champions League. Las lesiones, aunque ninguna grave, afectaron su continuidad. Además, la competencia en el mediocampo era feroz, con futbolistas como Rubén Baraja, David Albelda, Pablo Aimar, Gaizka Mendieta, Miguel Ángel Angulo y Gerard López, todos habituales en las alineaciones de Cúper.

El contrato firmado con Mestalla contemplaba una duración de tres temporadas. Para empezar esta etapa en España, se mudó a Valencia con toda su familia: su esposa Claude Antoinette, logopeda, y su hijo Dylan, que entonces tenía cuatro años. Gracias a su paso por la Juventus, Deschamps ya manejaba nociones de castellano, lo que facilitó su adaptación al vestuario y a la vida cotidiana.

Con la idea de establecerse por un largo período, el futbolista compró una vivienda en Valencia, propiedad que conservó durante años incluso después de irse. Sin embargo, las molestias físicas y la dificultad para jugar con regularidad le restaron motivación. Deschamps, que siempre mostró interés por deportes como el rugby y el vóley, sintió que su pasión por el fútbol comenzaba a desvanecerse.

El salto a los banquillos

Tras la final de la Champions en Milán, Deschamps mantuvo una charla privada con el presidente del Valencia, Pedro Cortés. En esa reunión, el jugador fue sincero sobre su futuro: “Sé que tengo dos años más de contrato, pero me he cansado de jugar.” Esa decisión marcó el cierre de su etapa como futbolista y anticipó su carrera como entrenador, que arrancaría poco después.

En 2012 asumió el mando de la selección francesa y desde entonces no ha dejado el banquillo de Les Bleus. Su primer gran título fue el Mundial 2018. Luego se adjudicó la Nations League en la temporada 2020/21. En Qatar 2022, llegaron a la final, pero Argentina les arruinó el sueño. Ahora se miden a España en las semifinales con la ilusión de volver a disputar el partido decisivo. Siguen soñando con coser una estrella más a su escudo.

Fuente: Infobae

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