La guerra verbal entre Elon Musk y Sam Altman ha escalado nuevamente, esta vez con la demanda de Apple contra OpenAI por presunto robo de secretos comerciales como telón de fondo. Este conflicto, que involucra a figuras clave de la inteligencia artificial y a gigantes de Silicon Valley, agrega un nuevo capítulo a una rivalidad que impacta tanto la innovación tecnológica como la competencia empresarial en Estados Unidos.
El viernes pasado, Apple presentó una demanda ante el Tribunal de Distrito del Norte de California. En ella, acusa a OpenAI y a su jefe de hardware, Tang Tan, exvicepresidente de diseño de productos de la compañía fundada por Steve Jobs, de coordinar la obtención de información confidencial sobre dispositivos aún no lanzados. Según Bloomberg, la acción legal señala a OpenAI por alentar a empleados actuales y antiguos de Apple a compartir componentes, planos y datos relacionados con futuros lanzamientos.
La denuncia también involucra a io, una firma de diseño adquirida por OpenAI y liderada por Jony Ive, exdirector de diseño de Apple. OpenAI, ahora vinculada directamente al desarrollo de hardware de consumo, enfrenta acusaciones de que su negocio se sostiene con información obtenida de manera ilícita.
“El incipiente negocio de hardware de OpenAI se sostiene sobre una base extremadamente frágil, corrompida desde sus cimientos por su dependencia ilegal de secretos comerciales obtenidos de manera indebida”, afirma el documento judicial citado por Bloomberg.

En medio de lo que parece ser una nueva batalla judicial para OpenAI, su CEO, Sam Altman, encontró tiempo para criticar a su exsocio, Elon Musk, fundador de SpaceX, director ejecutivo de la empresa rival de inteligencia artificial xAI (ahora SpaceXAI) y uno de los inversores que respaldó a Altman en sus inicios. Ese apoyo derivó en acusaciones cruzadas en los tribunales de EE. UU.
“Hay muchos indicadores que sugieren que el modelo de ChatGPT 5.6 Sol es el mejor del mundo ahora mismo. Pero la forma más fiable de saberlo es que Elon está obsesionado conmigo otra vez”, escribió Altman.
Musk no dudó en responder, llamando a Altman “el estafador” y acusándolo de apropiarse de tecnología de Apple, en alusión a la demanda en curso. El intercambio subió rápidamente de tono. Altman replicó acusando a Musk de prácticas similares: “Amigo, eres tú quien está vendiendo a los inversores del mercado público centros de datos espaciales a corto plazo”. Musk afirmó que SpaceX lanzará esos centros de datos el próximo año y añadió, en tono irónico, que Altman podría visitarlo si su “agente de libertad condicional” se lo permitía.

La rivalidad entre ambos magnates se remonta a años atrás. Elon Musk y Sam Altman cofundaron OpenAI en 2015, pero su relación se deterioró por diferencias sobre el rumbo y el control de la organización. En 2024, Musk demandó a OpenAI, Altman y al presidente de la empresa, Greg Brockman, acusándolos de transformar la organización sin fines de lucro en una compañía con fines de lucro. Un jurado federal falló en contra de Musk en mayo, aunque el empresario anunció que planea apelar. Desde 2023, Musk compite directamente con Altman a través de SpaceXAI.
El contexto judicial añade presión en un momento clave para OpenAI, que se prepara para una posible oferta pública inicial (OPI) y enfrenta cuestionamientos sobre su modelo de negocios y la captación de talento de empresas rivales. Según la demanda de Apple citada por Bloomberg, más de 400 exempleados de la tecnológica de Cupertino ahora trabajan en OpenAI. El documento detalla que Tang Tan, jefe de hardware de OpenAI, habría incentivado a otros empleados a compartir información durante entrevistas laborales, mientras que el exingeniero Chang Liu fue acusado de descargar decenas de archivos confidenciales sobre proyectos no lanzados.
La relación entre Apple y OpenAI, antes cercana y caracterizada por una alianza tecnológica, se ha visto afectada por la competencia y el crecimiento del sector de inteligencia artificial. OpenAI ha provisto tecnología clave para Apple Intelligence y el asistente Siri, pero la disputa judicial marca un punto de quiebre en la colaboración entre ambas empresas.

En paralelo, OpenAI enfrenta debates regulatorios y políticos en Estados Unidos. Según un reporte de Bloomberg, la empresa inició conversaciones preliminares para otorgar al gobierno estadounidense una participación del 5%, como parte de una propuesta para compartir los beneficios del auge de la inteligencia artificial con la población. Altman y otros ejecutivos plantearon la idea ante la administración Trump, en línea con el interés del presidente Donald Trump por que el Estado tenga participación en las grandes firmas tecnológicas del sector.
La propuesta de OpenAI, recogida por el Financial Times y replicada por Bloomberg, contempla que Washington adquiera acciones en las principales desarrolladoras de inteligencia artificial, incluidas Anthropic, Google y Meta. Esta medida surge en un contexto de presión para que los beneficios de la inteligencia artificial no queden concentrados en un pequeño grupo de empresas, mientras la construcción de centros de datos y el avance bursátil del sector agudizan la brecha con industrias tradicionales.
La administración Trump ha ordenado restricciones y luego flexibilizado el acceso a modelos avanzados de inteligencia artificial desarrollados por Anthropic, en tanto intensifica la vigilancia sobre la seguridad nacional y la distribución tecnológica. En el caso de OpenAI, el litigio con Apple y las tensiones con Musk añaden incertidumbre respecto a los próximos pasos de la compañía en el mercado estadounidense y global.
Fuente: Infobae