Histórico: científicos captan en vivo la expansión del fondo oceánico en el Índico

Las dorsales oceánicas son las zonas donde el lecho marino se separa y el planeta genera nueva corteza terrestre. En estos puntos, enormes fuerzas tectónicas abren hendiduras y permiten que el magma surja desde las profundidades, creando nuevo suelo oceánico y transformando la geografía submarina. Este proceso, invisible desde la superficie, es fundamental para entender cómo se regenera el océano y cómo se distribuyen los terremotos y volcanes en el mundo.

Un grupo global de científicos logró documentar por primera vez de forma directa un suceso de expansión del lecho marino en el Océano Índico Sur. Emplearon tecnologías de medición sísmica y sistemas para registrar con exactitud los movimientos del piso oceánico, instalados específicamente para esta tarea. El estudio divulgado en Nature compila datos sin precedentes sobre el comportamiento de la corteza en una dorsal activa y expone aspectos ignorados sobre la dinámica interna de la Tierra.

Una expansión submarina captada en tiempo real

Una dorsal oceánica es una cadena montañosa bajo el agua que se extiende por grandes distancias en el fondo del mar. Se origina cuando dos placas tectónicas se separan, lo que facilita que el magma ascienda desde el interior del planeta, se enfríe y genere nueva corteza oceánica. Este ciclo renueva el suelo marino y define la estructura del océano a lo largo del tiempo.

El 26 de abril de 2024, un dispositivo de monitoreo instalado por el equipo científico en un tramo de la Dorsal Sureste del Índico, próximo a la isla Amsterdam, detectó el comienzo de un fenómeno poco frecuente: una serie de temblores que avanzaron por el fondo marino a lo largo de varios kilómetros. El suceso inició con pequeños terremotos que se desplazaron velozmente por el eje de la dorsal, seguidos por movimientos más fuertes, equivalentes a sismos de magnitud moderada.

El experimento en el Índico Sur combinó hidrófonos, balizas acústicas y medición de presión para registrar movimientos sísmicos y deformaciones del fondo marino (Royer, JY., Olive, JA., Bazin, S. et al. (2026))

Según los datos del estudio, el suelo del valle submarino se hundió hasta 4,2 metros en menos de una semana y se desplazó lateralmente más de un metro. Los investigadores explican que esto se debe a la pérdida repentina de magma desde una cámara ubicada bajo el lecho marino, lo que generó grandes fisuras llamadas diques a lo largo de la dorsal. Por estas grietas, aproximadamente 160 millones de metros cúbicos de lava emergieron y formaron nuevas capas en el suelo oceánico en apenas 16 días.

La investigación indica que la mayor parte del desplazamiento de las fallas que bordean el valle ocurrió sin generar terremotos perceptibles, un fenómeno conocido como “deslizamiento aseísmico”. De acuerdo con el modelo del equipo, solo una cuarta parte del movimiento total estuvo acompañada por sismos detectables, mientras que el resto corresponde a un avance lento causado por el flujo de magma.

Estos resultados ofrecen una posible explicación para la escasa cantidad de terremotos en muchas fallas del fondo oceánico, ya que, aunque mueven enormes bloques de corteza durante millones de años, no siempre producen temblores notorios.

“El deslizamiento a gran escala sin terremotos, provocado por procesos magmáticos, podría ser el mecanismo principal por el que las fallas normales de las dorsales oceánicas acumulan desplazamiento, lo que explicaría su conocido déficit sísmico”, concluye el documento científico.

Así se obtuvo la evidencia bajo el agua

Unos 160 millones de metros cúbicos de lava surgieron por grietas llamadas diques, lo que renovó el fondo del océano en solo 16 días (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para recopilar estos datos, un equipo internacional de científicos, agrupado en el proyecto OHA-GEODAMS, instaló a finales de febrero de 2024 varios instrumentos en la zona estudiada de la Dorsal Sureste del Índico y en la cercana Falla de Transformación de Amsterdam. El grupo colocó cinco micrófonos submarinos, capaces de captar sonidos y vibraciones del lecho marino, y quince dispositivos que miden la distancia entre distintos puntos del suelo oceánico con gran exactitud. También instalaron un registrador de presión de fondo, que permite detectar si el suelo marino asciende o desciende, y repitieron mediciones del relieve submarino antes y después del suceso.

Gracias a estos instrumentos, los científicos lograron identificar con precisión dónde ocurrían los temblores y cómo se desplazaba el fondo marino, incluso cuando los movimientos eran de solo milímetros. El registrador de presión mostró descensos bruscos del suelo, mientras que los micrófonos registraron miles de “H-waves”, pequeñas explosiones de sonido producidas cuando la lava caliente entra en contacto con el agua.

Según el artículo, el uso simultáneo de estos métodos permitió reconstruir paso a paso todo el proceso del suceso, algo que nunca se había conseguido en una dorsal oceánica activa. El análisis de los datos revela que el descenso del fondo marino fue más rápido durante las primeras 16 horas, con una velocidad promedio de cinco centímetros por minuto.

El valor de medir el fondo marino minuto a minuto

La mayor parte del desplazamiento de fallas se produjo sin provocar terremotos perceptibles, fenómeno conocido como deslizamiento aseísmico (Imagen Ilustrativa Infobae)

El fenómeno registrado en la Dorsal Sureste del Índico muestra, según los autores del estudio, cómo el lecho marino puede sufrir grandes transformaciones en muy poco tiempo tras muchos años de acumulación de tensión bajo la superficie. Los científicos denominan a estos episodios “eventos cuánticos”, ya que permiten que el suelo del océano se expanda de forma repentina por la acción combinada de magma que se abre paso y fallas que se deslizan bajo el agua.

El monitoreo minuto a minuto de este proceso permitió, por primera vez, calcular con exactitud cuánto corresponde a movimientos bruscos (terremotos) y cuánto a desplazamientos más lentos y silenciosos. Además, observaron que la apertura de grietas llenas de magma y el movimiento de fallas cercanas ocurrieron casi al mismo tiempo, lo que indica que estos sistemas están más conectados entre sí de lo que se creía.

El informe señala que durante este episodio, que duró alrededor de dos semanas, el suelo marino se movió tanto como lo haría en condiciones normales a lo largo de casi cuarenta años. Los autores destacan que la expansión de las dorsales oceánicas ocurre en episodios separados y no de manera continua, y que la mayor parte del movimiento sucede sin provocar terremotos. Según el equipo de OHA-GEODAMS, la tecnología empleada en este experimento puede aplicarse en otras zonas del planeta para mejorar el seguimiento y la comprensión de los procesos internos de la Tierra.

Fuente: Infobae

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