A menos de 24 horas del esperado duelo entre España y Francia por las semifinales del Mundial, el diario L’Équipe ha querido echar la vista atrás para rememorar el último gran choque entre ambas selecciones en una Copa del Mundo. Aquel encuentro, disputado hace dos décadas, dejó una huella imborrable en la historia de esta rivalidad, especialmente por el protagonismo de Zinedine Zidane.
Corría el 24 de junio de 2006 cuando España y Francia se midieron en los octavos de final del Mundial de Alemania. El escenario fue Hannover, con una temperatura agradable de 18 °C y un estadio teñido mayoritariamente de rojo por la afición española, que soñaba con ver en acción a su selección y, de paso, presenciar la despedida de Zinedine Zidane. El astro francés había anunciado que colgaría los botines al terminar el torneo, por lo que muchos daban por hecho que aquel partido sería su último baile sobre el césped.
El ambiente previo favorecía claramente a La Roja. España llegaba tras una fase de grupos impecable: goleó 4-0 a Ucrania, venció 3-1 a Túnez y derrotó 1-0 a Arabia Saudí. El equipo irradiaba confianza y contundencia. En cambio, Francia no había convencido: empató sin goles ante Suiza, igualó 1-1 contra Corea del Sur y solo en el tercer partido logró un 2-0 ante Togo. Para muchos aficionados españoles, el combinado galo parecía un rival accesible, calificado incluso como un equipo “viejo y desfasado”, según recoge el medio francés.

En los días previos, Zidane se había despedido del Real Madrid tras una campaña discreta: 9 goles y 11 asistencias en 38 partidos, y el club blanco quedó eliminado en octavos de la Champions League y segundo en La Liga, lejos del Barcelona campeón. El optimismo español era tal que el diario Marca tituló un día antes del encuentro: “Vamos a jubilar a Zidane”. Aquella frase no cayó nada bien en el vestuario francés.
El estadio de Hannover vivió una atmósfera tensa desde el calentamiento. Los hinchas franceses respondían a la euforia española con gritos como “¡Viva España a la casa!”, mientras que la afición de La Roja silbaba a Zidane y abucheaba La Marsellesa. Todo anticipaba un partido cargado de emociones antes de que el balón comenzara a rodar.
El dominio inicial fue español y David Villa abrió el marcador de penalti en el minuto 28, desatando la euforia local. Pero la respuesta francesa llegó rápido: Franck Ribéry empató en el minuto 40, justo antes del descanso, enfriando el entusiasmo español.
Francia remonta el partido gracias a Zidane
En la segunda mitad, Zidane se adueñó del centro del campo y fue determinante en el cierre. En el minuto 84, ejecutó un tiro libre que Patrick Vieira conectó en el segundo palo para dar la vuelta al marcador. España intentó reaccionar, pero en el tiempo de descuento, Zidane sentenció con un gol propio que estableció el 3-1 definitivo.
Tras el partido, el defensor francés Willy Sagnol ironizó sobre las críticas previas: “Ese tercer gol es un símbolo precioso. Nada mal para un hombre de 72 años”. Zidane también respondió a los abucheos: “Todavía no era mi partido de homenaje… la aventura continúa”. Francia avanzó a cuartos, donde derrotó 1-0 a Brasil en una actuación memorable de Zidane, considerada una de las mejores de su carrera internacional. El camino francés terminó en la final frente a Italia, que igualó 1-1 y se resolvió en penaltis, con la expulsión de Zidane por su cabezazo a Marco Materazzi. Italia se coronó campeona al imponerse 5-3 en la tanda, y Zidane se retiró sin poder levantar la copa.
Fuente: Infobae