Mucho antes de que existieran martillos, destornilladores o taladros eléctricos, los seres humanos ya utilizaban herramientas para sobrevivir y modificar su entorno. La piedra, los huesos y la madera eran los materiales con los que fabricaban utensilios para sus labores cotidianas, los cuales, al igual que hoy, guardaban en sus propias “cajas” de herramientas.
Un equipo del Instituto de Arqueología de la Academia Checa de Ciencias descubrió uno de estos estuches en el yacimiento de Milovice IV. Los arqueólogos encontraron un conjunto de filos de distintos tamaños enterrados juntos. La disposición en la que aparecieron indica que fueron colocados en un mismo recipiente, probablemente fabricado con materiales orgánicos perecederos que se descompusieron con el paso de los siglos.
Este hallazgo, realizado en 2021, fue analizado y publicado en la revista Journal of Paleolithical Archaeology en agosto de 2025.
Así era una ‘caja’ de herramientas paleolítica

Los investigadores recuperaron un total de 29 lascas de piedra agrupadas, que datan del Paleolítico Tardío, aproximadamente de hace 30.000 años. El equipo, liderado por Dominik Chlachula y Martin Novák del Instituto de Arqueología de la Academia Checa de Ciencias, junto con Anna-Marie Marko de la Universidad de Hradec Králové, aplicó análisis tecnológicos, tipológicos y funcionales, además de una reconstrucción detallada del origen de los materiales para determinar su procedencia y uso.
El estudio identificó múltiples funciones en las herramientas: seis de las piezas presentaban roturas compatibles con su empleo como proyectiles. Otras evidenciaban señales de haber sido utilizadas para cortar, raspar, taladrar o procesar materiales como madera y piel.
Los materiales con los que fueron fabricadas provenían de distintos lugares, a hasta 130 kilómetros de distancia del sitio donde fueron halladas. Esto sugiere que las herramientas fueron transportadas directamente o intercambiadas mediante redes de contacto. La variedad de materias primas refleja tanto la movilidad como los lazos de cooperación y redes sociales de los grupos humanos de esa época.
Los investigadores destacan que el contexto del hallazgo —con las piezas agrupadas, alineadas y con indicios de haber estado envueltas en un contenedor perecedero— refuerza la idea de que se trata de equipamiento personal de un cazador en ruta, más que de una ofrenda ritual o un depósito casual.
En cuanto a por qué fue abandonado el alijo, los autores plantean varias hipótesis. Pudo deberse a una emergencia, como la huida de un peligro inminente; a la necesidad de viajar ligero, o a un accidente durante un trayecto nocturno. También podría tratarse de un depósito intencionado, donde el lugar era ideal para guardar o esconder las herramientas, que nunca fueron recuperadas por su dueño original.
Los próximos estudios, ya en marcha, buscarán analizar la composición química de los residuos encontrados, así como ampliar la comparación con otros conjuntos similares en Europa Central, para determinar si la economía personal observada en Milovice IV era una práctica generalizada o específica de este entorno y comunidad.
Fuente: Infobae