El cine de terror del siglo XXI tiene varios referentes, pero pocos tan influyentes como Expediente Warren. Desde su primera entrega en 2013, dirigida por James Wan (también creador de Saw e Insidious), el género de fantasmas y posesiones vivió un renacimiento, atrapando a millones con la atmósfera opresiva y el carisma de los investigadores paranormales Ed y Lorraine Warren.
Todo comenzó recreando un caso real ocurrido en Rhode Island a principios de los 70. El éxito global impulsó a los productores a expandir la trama, creando un multiverso interconectado. Así, objetos y criaturas de las películas originales obtuvieron sus propios largometrajes, destacando la saga de Annabelle, una trilogía que profundiza en el origen de la muñeca poseída. Actualmente, sus tres partes están disponibles en HBO Max, pero abandonarán la plataforma el 14 de julio.

El nacimiento de una trilogía “maldita”
La expansión comenzó en 2014 con la primera película de la muñeca, dirigida por John R. Leonetti. Aunque la crítica fue tibia, el éxito en taquilla demostró el interés del público, asegurando nuevas entregas. En 2017, David F. Sandberg (conocido por Nunca apagues la luz) dirigió la precuela Annabelle: Creation, que mejoró el terror psicológico y recaudó más de 300 millones de dólares, consolidando el fenómeno. El cierre llegó en 2019 con Annabelle vuelve a casa, escrita y dirigida por Gary Dauberman (guionista también de La monja). Esta película funcionó como un cruce de eventos que conectó directamente con la línea temporal original y reveló cómo el juguete terminó encerrado en la vitrina.
La verdadera Annabelle
Pocos saben que la muñeca real de los Warren no es de porcelana, sino una figura de trapo regalada a una joven enfermera en 1970. Pronto, el juguete comenzó a moverse solo, cambiar de habitación y dejar notas con mensajes de auxilio. Los Warren descubrieron que un espíritu maligno lo manipulaba y decidieron llevarlo a su hogar. Durante el viaje, la entidad intentó provocar un accidente mortal fallando los frenos. Años después, un visitante del museo se burló de la muñeca y falleció horas más tarde al perder el control de su motocicleta.

La muñeca descansó en el Museo del Ocultismo de los Warren, en Connecticut, que cerró por problemas de ubicación. Se organizó una gira de exhibición con Dan Rivera como cuidador oficial. Sin embargo, el 12 de julio se halló su cuerpo sin vida. La autopsia reveló causas naturales, y la muñeca no estaba en la habitación. No se encontraron elementos sospechosos.
Fuente: Infobae