El avance acelerado de la inteligencia artificial ha provocado un incremento considerable en la demanda de electricidad de los centros de datos. Esta situación está impulsando una construcción masiva de centrales eléctricas a gas natural en Estados Unidos, algo que no se había visto antes. Legisladores, compañías tecnológicas y defensores de las energías renovables buscan evitar que este nuevo consumo energético afecte las metas climáticas establecidas para las próximas décadas.
El conflicto principal gira en torno a la rapidez y la magnitud del crecimiento. De acuerdo con información de Associated Press, hay centros de datos que requieren más electricidad que una ciudad de tamaño medio. Esta presión ha desencadenado el período más intenso de edificación de plantas de gas natural en la historia del país.
Asimismo, existen esfuerzos por parte de empresas de servicios públicos, propietarios de centrales y el gobierno federal para prolongar la operación de plantas de carbón que ya debían haber sido cerradas.
El debate no se circunscribe únicamente al tipo de energía. También se ha generado una confrontación entre las grandes empresas tecnológicas y las compañías eléctricas que tradicionalmente han tenido el control del suministro y el acceso a la red. Esto ocurre en un contexto donde la instalación de parques eólicos y solares no progresa lo bastante rápido para satisfacer la nueva demanda.

Estados como Nueva York, Michigan, Oregón y Minnesota ajustan sus requisitos para los centros de datos
En el estado de Nueva York, una iniciativa legal que aguarda la rúbrica de la gobernadora Kathy Hochul establecería la obligación para los centros de datos que excedan cierto tamaño de alcanzar objetivos de energía renovable a partir de 2030. Para el año 2040, se exigiría que al menos el 90% de la electricidad consumida provenga de fuentes renovables.
«Estamos hablando literalmente de las empresas más ricas del mundo que buscan instalarse en el estado de Nueva York. Si tienen los recursos para invertir miles de millones de dólares en el desarrollo de centros de datos, entonces sin duda deberían tener también los recursos para desarrollar fuentes de energía renovable», declaró la senadora estatal demócrata Kristen Gonzalez, autora de la iniciativa.
En los últimos 18 meses, Michigan, Oregón y Minnesota promulgaron normativas orientadas a resguardar sus exigencias de que las compañías eléctricas empleen únicamente fuentes sin emisiones para 2040. En Minnesota y Oregón, se instruyó a los entes reguladores a verificar que la electricidad suministrada a los centros de datos sea coherente con los objetivos de reducción de emisiones contaminantes.
Michigan implementó un sistema particular para los denominados centros de datos hiperescalables. Con el fin de obtener una exención del impuesto a las ventas que resulta muy atractiva, estas instalaciones deberán satisfacer un requisito de energía limpia del 90% en un período de seis años.
El rigor normativo se está expandiendo. Han aparecido iniciativas con cláusulas parecidas en más de seis estados, incluyendo California, Illinois, Nueva Jersey, Pensilvania y Virginia.
El senador estatal de California, John Padilla, quien promueve una propuesta en esa entidad, sintetizó la dimensión del desafío:
«No podemos seguir actuando como siempre ante una demanda de esta escala y con instalaciones de esta escala porque los impactos son enormes».

Las empresas tecnológicas intentan abrir la red para sus proyectos de energía limpia
En paralelo al avance de las plantas de gas, firmas como Google están destinando miles de millones de dólares a iniciativas propias libres de emisiones, que abarcan energía solar, eólica, geotérmica, nuclear y almacenamiento en baterías. El problema radica en que, con frecuencia, las compañías eléctricas no pueden suministrar con celeridad el tipo de electricidad que estas empresas requieren.
Esta limitación ha dado lugar a una nueva estrategia regulatoria. Las empresas tecnológicas, en conjunto con organizaciones ecologistas, emprendedores del ámbito energético y gremios empresariales, buscan persuadir a los reguladores para que expandan el acceso a la red, incluso en territorios donde los legisladores se oponen a las exigencias de energía limpia.
Quienes defienden la energía limpia afirman que una parte de su labor ha sido convencer a las empresas eléctricas de que estos modelos no perjudicarán sus ganancias. Las compañías continuarían obteniendo beneficios al conectar una fuente de energía por la cual no tendrían que cobrar a los consumidores comunes, en un escenario de fuertes incrementos en las facturas de electricidad en varias regiones.
Además, ganarían un cliente energético de gran tamaño y a largo plazo que costea la expansión de la red, en vez de perderlo frente a proyectos independientes levantados fuera del sistema. Este razonamiento fue determinante en Colorado, donde el año pasado los impulsores de las renovables lograron que los reguladores instruyeran a Xcel Energy a diseñar un programa que permitiera a los grandes consumidores desarrollar proyectos de energía limpia vinculados a la red.
En una declaración regulatoria de abril, Xcel Energy manifestó su acuerdo en que el programa podría resultar beneficioso para los clientes. La compañía mencionó dos proyectos de Google aprobados a través de esquemas similares: uno en Nevada para conectar 115 megavatios de energía geotérmica, y otro en Minnesota para conectar 1.900 megavatios de energía eólica, solar y almacenamiento en baterías.

No obstante, se prevé un enfrentamiento ante los reguladores estatales debido a la manera en que Xcel Energy planea estructurar dicho programa. Esta controversia forma parte de un debate más amplio acerca de quién tiene el control sobre la ampliación de la red y bajo qué condiciones se integran nuevas fuentes de generación.
El convenio entre Google y NV Energy, la compañía eléctrica privada más grande de Nevada, recibió la aprobación regulatoria el año pasado y se considera pionero en su clase.
La Corporate Energy Buyers Association, cuyos integrantes son grandes empresas tecnológicas y corporaciones, también logró un acuerdo con Georgia Power que fue aprobado este año por los reguladores estatales. Ese modelo permite a sus miembros edificar fuentes de energía limpia y conectarlas a la red. Actualmente, la organización pretende replicar esta iniciativa en Carolina del Norte.
Nidhi Thaker, vicepresidenta sénior de políticas de la asociación, calificó estos cambios como una transformación regulatoria de gran envergadura. Al respecto, afirmó:
«Las medidas que se están tomando ahora mismo van a definir la política energética de las próximas dos o tres décadas».
Fuente: Infobae